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Relato: Esto si es de verdad, no más relatos fantasiosos 2


 


Relato: Esto si es de verdad, no más relatos fantasiosos 2

  

Hace apenas un par de días que publiqué mi primer relato en
este sitio, intitulado: "Esto si es de verdad, no más relatos
fantasiosos!" y veo con profunda sorpresa que, ¡durante apenas un par de días mi
relato ha sido leído ya por más de 10,000 personas!, será que estas personas
estaban en busca de un relato real… que estaban cansadas de fantasías de
pubertos ignorantes esclavos de la masturbación e incapaces de tirarles un
piropo a las chicas en la calle.


Pues bien, ahora que se que les gusta leer sobre relatos de
la vida real, les contaré otra de mis experiencias, la cual, al igual que la
anterior, es totalmente verídica, sin adendas fantasiosas ni correcciones de
estilo.


Está de más decir que, en realidad encuentro harto placentero
el hecho de escribir sobre mis experiencias, en honor a la verdad debo decir que
me produce un gran placer recordar el gozo sexual que experimenté en estas
situaciones… como dicen por ahí: "recordar es volver a vivir".


Este es el relato verídico de la segunda vez que abusé
sexualmente de una mujer, a diferencia de la primera vez con "Fany", esta
resultó aún más violenta, pues, además del simple hecho de satisfacer mis deseos
sexuales mediante el cuerpo de la interfecta, también estaba en busca de una
satisfacción más profunda, se convirtió en una cuestión de honor, de amor propio
y, por qué no decirlo… de venganza.


La verdadera naturaleza humana sólo se manifiesta
abiertamente durante el acto sexual… antes, la vida es una mascarada repleta de
falacias y esquemas impuestos no sujetos a análisis…


El hombre inventó a los dioses cuando tuvo miedo del trueno
en una tormenta; cuando el primer hombre le aulló a la Luna en busca de
respuestas trascendentales, la naturaleza humana sufrió un revés del que no se
ha repuesto hasta la actualidad…


Que soy un animal… no les quepa duda… que soy un simio
desprovisto de pelo, que no tengo nada de divino…. Que trago, cago y me apareo
como cualquier otro animal en este planeta… ¿a qué necesidad traumática servimos
cuando pretendemos sentirnos por encima de los demás animales?... que somos
racionales, que un Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, que no estamos
solos en el Universo, que los demás animales obran por mero instinto… ¿Acaso no
es el mero instinto en acción cuando un hombre clava su mirada en el trasero de
una hembra bien dotada?, ¿Qué carajos hay de malo en ello?, ¿Por qué habríamos
de apenarnos de ser lo que somos?, ¿Acaso cuando bailamos en pareja no estamos
cumpliendo con un simple ritual de apareamiento?, ¿Acaso no los machos más
fuertes de nuestra especie tienen para si a las mejores hembras?, ¿Alguno de
Ustedes se atreve a cuestionarse libremente sobre la diferencia entre el hombre
y el resto de los animales?, ¿Alguno de Ustedes ha visto alguna vez a un cadáver
humano, lo ha olido, lo ha tocado…qué tiene de divino?. ¡Somos carne!, sépanlo
de una vez y por su bien, que el hombre que no está consciente de esto está
destinado a convertirse en un esclavo de quienes sí lo saben, lo digieren… y
aprenden a vivir con esta certeza.


Cuando camino por la calle, con mi aspecto humilde, promedio…
inofensivo, a veces pienso: ¿Cómo es posible que la gente que pasa a mi lado no
se de cuenta de lo que soy?, ¿Acaso no se dan cuenta de que represento un
peligro para ellos?, ¿Acaso no distinguen a un depredador de una presa?, ¿No
saben que el depredador no tiene sentimiento alguno para con su presa, ni bueno
ni malo?, ¿No saben que un depredador comerá cada vez que sienta hambre?, ¿Acaso
la sociedad les ha metido en la cabeza la idea del "hombre malo", es decir, un
tipo mal encarado, pobremente vestido, desaseado, con rictus de agresividad en
la cara, con pómulos y cejas prominentes?... El hecho es que, mi apariencia me
hace invisible entre el mar de personas que pululan por las calles, más aún, si
alguien tuviera que señalar a un "hombre malo" seguramente señalaría a millones
de personas antes de señalarme a mi… como las manchas de un leopardo le sirven
para camuflarse en la jungla al acechar a su presa, así mismo, para algunos de
nosotros, nuestro aspecto es una herramienta útil al momento de saciar nuestros
instintos fundamentales…


Todos los hombres son animales sexuales… que gran noticia les
traigo… sexuales en el sentido de que gran parte de su actividad diaria se
encamina a un solo objetivo: el sexo. Todo en nuestra vida de hombres gira en
torno al sexo: trabajo para tener dinero y, con dinero se puede tener sexo
(prostituta, esposa, amante, etc.) no se puede tener sexo sin tener dinero.
Estudio para después poder trabajar y tener dinero y… Todo es una cadena que nos
lleva al mismo eslabón inicial: el sexo. Las mujeres ven en el sexo lo mismo que
los hombres, con una gran diferencia; para las mujeres el sexo es al mismo
tiempo una necesidad natural que una moneda de curso corriente, tan es sí, que
algunas de ellas son verdaderas especialistas en el arte de darle un valor
monetario a su cuerpo… ya sea como esposas, como amantes, como amigas o; en
casos extremos, como simples prostitutas.


La historia que les contaré a continuación, como todas las
que les he de contar, es cien por ciento real, nada de fantasías ni de inventos.
Esta historia narra los hechos reales, siempre verídicos y completos de una
experiencia que tuve con la esposa de un primo, la cual, era del tipo de mujeres
que, sabedoras de su buena presencia física, usaba sus encantos para conseguir
todo tipo de favores de todos, siempre a cambio de un coqueteo, de una sonrisa
o, en casos extremos de un abrazo, un beso y la ilusión en el sujeto de un
posible encuentro sexual (el cual nunca llegaba); cuando quiso incluirme a mi en
su grupo de sirvientes a cambio de sus coqueteos, se topó con un depredador
sexual, ella no lo sabía, su vida cambió por completo…


Valga mi advertencia para Ustedes, lectores… El relato que
presento a continuación puede ser considerado demasiado crudo por algunos
soñadores que piensan que el mundo es color de rosa, si Usted es una de esas
personas, individuos inconclusos, que, ni sufren mucho ni gozan mucho… le
recomiendo que no lea este relato.


Ella es un mujer escultural, salta a la vista… es una hembra
real… nalgona, caderona, tetona… en fin… es el sueño dorado de todo hombre en
edad de necesidades fisiológicas.


Yo la conocía prácticamente desde niños, pues vivíamos en el
mismo vecindario y, está de más decirlo, fue mi novia (al igual que fue novia de
la mayoría de los chicos de la colonia) y, mientras lo fue, a eso de los 12 años
tuve con ella muy buenas experiencias, sin llegar al sexo, la manosee a placer,
le metí la lengua en su boca y hasta le mostré mi verga en alguna ocasión; sin
embargo las indefiniciones de nuestra niñez no permitieron que entre ella y yo
se diera un encuentro sexual, cuestión de edad, a saber.


El caso es que esta real hembra a la que llamaré "Claudia"
terminó casándose con uno de mis primos (con el cual llevo una relación cordial,
sin llegar a considerarlo un amigo). La verdad, lo envidié (al igual que muchos)
al pensar en el suculento manjar sexual que se llevaba para si, una hembra
deliciosa, de esas que son capaces de enloquecer a cualquier hombre.


Desde que "Claudia" se casó con mi primo dejé de verla, pues
ambos se fueron a vivir a otra zona de la Ciudad, sólo la veía con motivo de las
fiestas familiares, en donde no pasábamos de saludarnos y… nada más.


En una de estas fiestas, la de 16 de Septiembre (en México,
el día de la independencia) coincidimos y, contra lo usual, pudimos platicar un
poco sobre nada en concreto… que cómo nos había ido, qué a qué nos dedicábamos,
etc., y fue en esta plática informal que me enteré por su propia boca que mi
primo tenía empleo en una empresa cervecera local, lo que provocaba que el mismo
tuviera que viajar en ocasiones hasta por 20 días por motivos de su trabajo… No
puedo negar que esa noticia me alegró de insana manera, pues, como todo hombre,
no pude evitar empezar a calcular las posibilidades de aprovechar esas ausencias
de mi primo para darle una buena empalada a mi ahora "primita" del alma.


Fue en esa fiesta que, me decidí a averiguar qué
posibilidades habría de reventarle el ano a esta hembra de lujo, durante toda la
fiesta estuve buscando la ocasión de poder hablarle otra vez, pero mi primo,
sabedor del monumento de mujer que tiene por esposa, no se separaba de ella ni
un momento, por lo que mis expectativas se vieron frustradas… sin embargo, un
amigo vendría en mi ayuda… el alcohol.


Así es, desde siempre he sabido que mi primo es muy débil a
la hora de beber alcohol, por lo que, solícito, le llevé una botella de buen
Tequila Sauza Hornitos Reposado, esperando que su debilidad por tan amargo
brebaje terminara por desmoronarlo… mi predicción resultó a pedir de boca… como
a las 2 de la madrugada ya mi primo estaba que se caía solo de tan borracho que
estaba y, como se imaginarán, no faltaban los hombres "atentos" a apoyar a
"Claudia" con su embriagado esposo…


Aproveché la ocasión y me ofrecí a llevarlos a ambos en mi
auto hasta su casa, la cual está bastante lejos… Ella accedió de inmediato a que
los llevara pues, debido al estado de mi primo, era un hecho que él no podría
conducir su auto ni a la esquina.


Subimos a mi primo en el asiento trasero del auto mientras
que ella se sentó en el asiento del copiloto de mi auto… la situación era
magnífica… sin embargo este era un momento en que cualquier principiante
cometería el error de llegar demasiado lejos, frustrando así sus iniciales
intenciones de cogerse a ese monumento de mujer…


Una técnica aplicable a un caso como este, con una mujer a la
que no solo queremos manosear, sino clavarle la verga por todos lados es, LA
INDIFERENCIA… me explico: una mujer que se sabe bella, que se sabe buenota,
mamazota… se viste y actúa acorde a esa percepción que tiene de si misma, esto
implica que los avances de los hombres son cosa de todos los días para ella…
pero, si un hombre le demuestra indiferencia, esto dispara una glándula que las
mujeres tienen en el cerebro y que es enorme… esa glándula se llama "vanidad", y
ese es el punto débil de mujeres de este tipo. El hecho de mostrarse indiferente
ante sus nalgas, sus tetas, sus muslos, nos convierte en un objeto raro,
deseable, conquistable, pare ellas; pues les resulta atípico que un hombre
promedio no se deje vencer por sus hormonas y muestre más interés por el camino
que por sus piernas en el automóvil.


Así pues, sin apenas mediar palabra los llevé a ambos a su
casa, sin siquiera voltear a ver al monumento de mujer que llevaba sentada junto
a mi… durante todo el camino ella iba en silencio, ensimismada en sus
pensamientos, tratando de dilucidar el por que no le veía yo las piernas o
intentaba entablar conversación con ella, máxime si su marido estaba ahogado de
borracho en el asiento trasero… cuantos imbéciles habrían intentado tocarle un
muslo e incluso más durante el trayecto para finalmente pedir entrar en su casa
y ser rechazados olímpicamente… Estas situaciones requieren paciencia y cierto
uso intenso del encéfalo.


Al llegar a su casa, bajé cargando a mi primo al tiempo que
ella abría la puerta, entré hasta su recámara, lo deposité en la misma y, con
frialdad fingida, me despedí cortésmente de ella… Ella me preguntó si no quería
tomar algo, a lo que le respondí que no, que la hora ya no era propicia para
tomar café, que mejor se durmieran de una vez.


Antes de salir, me dio una tarjeta con el nombre de su marido
y su teléfono, a lo que correspondí dándole una de mis tarjetas de mi Cibercafé
enfatizando que si algo se le ofrecía no dudara en llamarme…


Me fui, eso si, con la verga bien parada por tener tan cerca
aquel monumento… dudaba sobre si había actuado bien o si había desperdiciado una
oportunidad de oro para cogerme a esa mujer en su misma casa, con su marido
ebrio en su recámara… en esas dubitaciones estaba cuando de pronto sonó mi
celular… era ella, hacía 10 minutos que me había despedido de ella y ya me
estaba llamando… la llamada era para agradecerme lo atento que me había portado
con ellos y para asegurarme que a la mañana siguiente su esposo me llamaría para
agradecerme personalmente por la atención… de paso me pidió la dirección exacta
y con referencias de mi Cibercafé para, según ella, pasar a visitarme cualquier
día de éstos.


Yo sabía de antemano que "Claudia" era del tipo de mujer
vividora que acostumbraba obtener todo lo que quería usando sus encantos (sin
llegar a entregarse a nadie), sólo con amagos de coquetería… ella conseguía lo
que quería, con solo una sonrisa, una minifalda y con arrumacos, pero eso si,
cuando un hombre quería tomar todo de ella, ella de inmediato se negaba,
aduciendo que nunca había dado motivos para tal situación… ese era su "modus
operandi" y, muy pronto intentaría ponerlo en práctica conmigo.


Un buen día, de pronto y sin previo aviso, "Claudia" se
presentó a mi Cibercafé, vestida con una minifalda entalladísima que le hacía
lucir sus nalgas enormes y paradas que tan famosa la habían hecho en el
vecindario… Nos saludamos de beso (cosa rara entre nosotros) y, tras invitarla a
tomar un refresco nos sentamos y platicamos sobre tonterías por espacio de una
hora… Mientras estábamos sentados, ella aprovechaba cualquier momento para
abrirse un poco más su ya de por sí amplio escote, dejando entrever sus enormes
y redondas tetas… todo esto lo hacía con un propósito… éste pronto saldría a
relucir en la plática… me contó que su esposo tenía ya algunos días fuera de la
Ciudad, y que no le había depositado dinero en su tarjeta de débito, que era el
caso que necesitaba realizar algunos pagos y, que si podía Yo prestarle tres mil
pesos en efectivo para que pudiera salir del apuro, en lo que regresaba su
esposo o le depositaba en su cuenta… De inmediato hice cuentas mentales: Una
buena prostituta cobra alrededor de dos mil pesos por una hora de placer, ella
me estaba pidiendo tres mil, lo que seguramente pensaba pagarme solo con una
sonrisa y uno que otro coqueteo discreto… la mercancía que ella me ofrecía no se
equiparaba a la cantidad que pretendía sacarme; además, Yo sabía de antemano que
ese dinero muy difícilmente regresaría a mi bolsa alguna vez… Sin embargo, saque
el dinero de la caja de seguridad y se lo entregue en propia mano, aprovechando
el momento para tomarla del codo intentando acercarla a mi, ante esto, ella tomó
apresuradamente el dinero y se alejó un paso hacía atrás, dejándome a entender
que "podía ver, pero no podía tocar", esa es la actitud de este tipo de mujeres,
acostumbradas a ofrecer todo sin entregar nada… piensan ellas que los hombres
vivimos en un estado de brama perpetua, que nos hace esclavos de nuestros deseos
y… eso es en parte cierto… lo que no es cierto es que todos los hombres se
contentarán con sólo "ver" sin poder "tocar", como ya es sabido, habemos en el
mundo hombres que simplemente tomamos lo que queremos… de una forma u otra.


Ella se fue despidiéndose de beso nuevamente (este tipo de
mujeres son especialmente cariñosas cuando las aflige una necesidad),
prometiéndome que a la brevedad posible tendría yo mi dinero de regreso… He de
reconocer que en esta ocasión ella ganó, me venció fácilmente… Simplemente tuvo
que mostrarse "cariñosa" conmigo, mostrar sus nalgas y sus muslos, dejarme
observar sus tetas bajo su escote y… salió con tres mil pesos en efectivo… así
de fácil.


Lo que talvez ella no había tomado en cuenta es que cuando
una mujer va por la vida obteniendo favores de los hombres como lo hacía ella,
tarde o temprano se toparán con un depredador que se ha de cobrar cada uno de
esos favores y con intereses moratorios.


Sabedora de su anterior victoria sobre mi, nuevamente se
presentó "Claudia" en mi negocio… esta vez, al igual que la ocasión anterior, me
llegó con el cuento de que su hermana estaba muy enferma y que necesitaba
urgentemente dinero para pagar las cuentas del hospital, nuevamente me contó que
su marido se encontraba de viaje y nuevamente me pidió dinero, esta vez fue más
lejos y me pidió la friolera de diez mil pesos en riguroso efectivo para
solventar los supuestos gastos de hospitalización de su hermana… No fue
necesario de mi parte hacer mención sobre el adeudo anterior que tenía conmigo…
ella misma reconoció tal adeudo asegurándome que no lo había olvidado el mismo y
que, nuevamente, en cuanto su marido le depositara dinero a su cuenta me
cubriría todo el adeudo por completo…


Esta vez yo estaba preparado, le dije que en ese momento
estaba muy ocupado (falso) y que además no contaba yo en ese momento con tal
cantidad en efectivo (falso también), le sugerí que regresara alrededor de las
10 de la noche, hora en que cierro mi negociación a efecto de que la pudiera yo
atender, además le aseguré que vería la forma de conseguirle la cantidad que me
estaba solicitando…


Ella se fue muy contenta, pensando que nuevamente había yo
caído en su juego erotico-financiero… Sin embargo, yo ya lo tenía todo planeado…


La situación que se estaba dando con "Claudia" me mantenía
bastante molesto… no tanto por las cantidades de dinero que me solicitaba, sino
más, y por sobre todo, porque yo estaba perfectamente enterado de que a ella no
le afligía ninguna necesidad económica, de hecho, su marido ganaba bastante buen
dinero en su trabajo… y todo lo dedicaba a satisfacerle hasta el más mínimo
capricho… no, lo que en realidad le sucedía a esta mujer malévola era que estaba
acostumbrada a usar a los hombres para sus muy particulares intereses… Hay
tantas mujeres que practican esta filosofía!...


Pues bien… llegó la hora, despedí a mi última clienta, a la
cual manosee un poco durante su estancia (era una de mis habituales "victimas"
de manoseo)… Y me senté en mi escritorio a esperar a "Claudia", esta vez con la
firme idea de al menos darme gusto manual con su sensacional cuerpazo.


"Claudia" llegó media hora tarde a la cita, llegó vestida
toda de negro (como si estuviera de luto) con un vestido súper entallado al
cuerpo que hacía lucir su escultural silueta rematada por un par de melones
enormes que tenía por tetas aquél portento de mujer… Sus nalgas parecían
artificiales… enormes, regordetas, firmes… nalgas que, me consta, eran muy
naturales, atributo natural de todas las mujeres de su familia…


Como de costumbre llegó muy cariñosa a saludarme de beso,
fingiendo una gran alegría al verme (como si tuviéramos años sin vernos)… Yo la
saludé de beso también, pero esta vez, prolongué deliberadamente el beso para
ver su reacción… nada, ella lo tomó como "gajes del oficio de embaucar hombres"
y no le dio mayor importancia.


Le ofrecí una silla que había dispuesto estratégicamente
junto a la mía… depositó ahí sus despampanantes nalgas apachurrándolas, cosa que
me provocó una erección de antología… Le dije que no obstante mis múltiples
gestiones no había conseguido la cantidad que me solicitaba, que sólo contaba en
ese momento con cuatro mil pesos en efectivo y que si le servían, con gusto se
los prestaría, recalcándole además que no me urgía que me los devolviera, que se
tomara su tiempo hasta que no le representara una carga el pagarme. Por supuesto
que ella no puso ningún pero en la cantidad que le ofrecía, estaba segura de
salirse con la suya una vez más…


Ya era tarde, como las 11 de la noche, le dije que necesitaba
cerrar mi negocio… ella pareció dudar ante la posibilidad de quedarse a solas
conmigo dentro del local, pero accedió sin darle mayor importancia… después de
todo… la situación estaba bajo su control… o al menos eso pensaba ella.


Al cerrar el negocio y, ante la perspectiva de estar a solas
con ella consideré que estaba obligado a intentar cogérmela ahí mismo… mi verga
ya no aguantaba más la espera, ella era como un vaso de agua que se ofrecía a un
naufrago, vaso de agua que se acercaba, pero cuando se le pretendía tomar, de
inmediato se alejaba dejándolo aún más sediento…


Así que, regresando a mi sitio en el escritorio, me senté en
el mismo al frente de ella, ella aprovecho el momento para abrirse un poco más
el escote y dejarme ver sus sensacionales tetas… Le pregunté si recordaba
nuestra niñez, cuando habíamos sido "novios" a lo que ella respondió que si, que
había sido una época muy linda de su vida… ese comentario la hizo ponerse en
guardia, ella sabía que Yo estaba muy caliente, se podía ver el tremendo bulto
que había bajo mi bragueta, así que ella apuró la "transacción" diciendo que se
le hacía tarde para llegar a una cena con sus amigas (eso explicaba el vestido
de noche que vestía), sin más, abrí la caja de seguridad, saqué el dinero antes
convenido… se lo entregué en la mano y le dije que se veía muy hermosa con ese
vestido… acto seguido y, mientras ella guardaba el dinero en su bolso, aproveche
el momento y la tomé por la cintura…


Ella reaccionó con una sonrisa nerviosa… la atraje a mi
cuerpo y le di un beso en la boca, ella no correspondió al beso, pues en todo
momento mantuvo la boca cerrada…


Ella se mantuvo muy tranquila ante mi avance, ese tipo de
mujeres están acostumbradas a que de vez en cuando, algún hombre les robe un
beso o les agarre una nalga, pero ese es el límite que ellas mismas se ponen…


Ella me dijo en tono recriminatorio: -"No… eso no está bien,
somos primos, estoy casada"- Yo le respondí: -"Somos adultos, me gustas mucho…
nadie tiene que saberlo"- a lo que ella respondió en tono aún más severo: -"¿Qué
te pasa?, ¿estás loco?, ¿yo no te he dado ningún motivo?". La situación era ya
muy tensa… intenté volverla a besar, pero esta vez ella giró la cabeza negándome
su boca.


Tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad… en ese
momento decidí que esa mujer tendría que ser mía… pero, de otra forma, no en el
piso de mi negocio ni solo un rato, no… sería mucho mejor en la suave cama de su
casa, y toda una noche… Decidí ceder esta vez, para ganar la batalla final… la
cual debería preparar desde este preciso momento…


Fingiendo tener mucha pena por lo ocurrido le dije: -"Caramba
Claudia, por favor perdóname, de verdad te pido que me persones… soy un imbécil…
Perdóname por favor… pero entiéndeme, soy hombre…"- Ella interrumpió mi
discurso: -"No, no te preocupes, está bien, no hay bronca, pero es que Yo te
quiero mucho y no quiero que por una calentura perdamos nuestra amistad desde
niños, además, piensa que soy la esposa de tu primo"-. Aprovechando la puerta
que me abría le respondí -"Si, tienes razón, ¿cómo pude ser tan estúpido para
faltarte al respeto?, caray, no sabes lo apenado que estoy…"- Nuevamente me
interrumpió: -"Ya olvídalo, no pasó nada, no te preocupes"-. Fingiendo estar
terriblemente apenado, le abrí la puerta del local, no sin antes decirle: -"De
verdad no sabes lo mal que me siento por lo que hice"-. Ella ya estaba afuera de
mi negocio cuando me dijo, -"Ya bájale, nos vemos"-. Se subió a su coche y se
fue… Yo me quedé pensando cuántas ocasiones ella había pasado por la misma
situación, cuántas veces había tenido que parar los ímpetus de los hombres a los
que embaucaba, seguramente ella sabía de memoria las frases, las situaciones,
todo lo que tenía que hacer para no entregar lo que ofrecía a cambio de la ayuda
de su víctima en turno…


Esa noche fragüé mi plan, debería ser un plan perfecto,
exacto, sin posibilidades de error, hice acopio de toda la maldad contenida en
mi cerebro, de toda mi experiencia… consideré todas las variables posibles,
todas las aristas imaginables… me llevó horas armar un plan que me satisficiera
a plenitud… el objetivo primordial era gozarme a ese mujerón toda la noche, y el
mejor lugar para ello sería su propia casa…


Llegó el día de poner en marcha mi plan maquiavélico… tenía
todo preparado…


Eran aproximadamente las 9 de la noche, subí a mi auto una
computadora completa, y me dirigí a su casa. Al llegar, toqué el timbre un par
de ocasiones y, me percaté de que no había nadie en casa… Decidí estacionarme
del otro lado de la calle para vigilar la casa y percatarme del momento en que
llegara ella. No tuve que esperar mucho, en menos de media hora se estacionó una
camioneta suburban blanca que era conducida por una mujer, su hermana… "Claudia"
descendió de la camioneta y se despidió de ella, entró a su casa y la camioneta
desapareció entre las calles…


Acto seguido decidí esperar media hora más en el auto, para
que mi repentina llegada no le pareciera "sospechosa"…


Cumplido el tiempo de espera, le di la vuelta a mi auto hasta
estacionarle frente a su casa… Bajé del mismo y toque el timbre... Ella no abrió
la puerta, sino que desde la ventana de la planta superior preguntó un sonoro
-"¿Quién?"- Di unos pasos hacia atrás para que pudiera verme bien y le respondí:
-"Soy yo Claudia, perdón por venirte a molestar a estas horas, pero tengo un
problema"-. Yo sabía que estaba completamente sola. Ella me miró haciendo los
ojos pequeños, como para distinguir bien mi rostro en la semi oscuridad y
respondió con fingido interés: –"¡Hola!, qué pasó, ¿estás bien?"-, le respondí:
-"Si, todo bien, gracias"-. Dando un suspiro como de hastío, ella respondió:
-"espérame, te abro en un momento"-. Seguramente ella pensaba que andaba Yo
caliente y que intentaría nuevamente gozármela, cosa a lo que ya estaba de
alguna manera acostumbrada con sus acreedores, seguramente pensó que sólo
tendría que despacharme otra vez para después irse a dormir tranquila…


En cuanto abrió la puerta, estratégicamente me quedé parado
al lado de mi coche (la primera parte de mi plan entraba en ejecución: ganarme
nuevamente su confianza o al menos hacerla dudar sobre mis intenciones), era
imperativo que ella no percibiera ningún intento de mi parte por entrar a su
casa…


Ella apreció mi decisión de no acercarme a la puerta de su
casa como un gesto de "caballero", así que desahogada salió de su casa a mi
encuentro, me saludó con un desganado beso y me pregunto: -"¿Qué onda, que te
pasa?"-, a lo cual respondí con tono cansado al tiempo que señalaba la
computadora que traía en mi coche: -"Perdón por molestarte… lo que sucede es que
un cliente me llevó su computadora para que le diera servicio, me dio su
dirección, convine con él en venírsela a dejar a su casa… pero no logro
encontrar la dirección que me dio"- Le extendí un papel con una dirección, falsa
por supuesto, sólo correspondía en el nombre de la Colonia, pero la calle y el
número eran falsos… Ella tomó el papel entre sus manos, lo leyó y empezó a
voltear a derecha a izquierda como tratando se ubicarse… Estaba aún vestida con
un sensacional vestido color verde brilloso, caído, que se sostenía
maravillosamente en cada una de sus esculturales curvas, mientras yo la admiraba
de arriba a abajo ella dijo: -"La verdad no se en dónde queda esta calle, creo
que está en esa dirección, pero no estoy segura, ¿estás seguro que es en esta
Colonia?"-, Respondí: -"Esa es la dirección que me dio mi cliente, no creo que
se haya equivocado, lo peor del caso es que, aunque tengo su número de teléfono,
no le puedo hablar porque a mi celular se le acabó el crédito y a estas horas
¿en dónde puedo comprar una tarjeta?"-. Esa era la parte más delicada de todo mi
plan, si ella sospechaba mis intenciones, seguramente me sugeriría que buscara
una de esas tiendas que están abiertas las 24 horas del día, pero Yo confiaba en
que ella pensaría que un gesto así de su parte sería atentatorio hacia nuestra
"amistad", además, ya me había sacado buen dinero a costa de nada por lo que no
le convendría tener un gesto de "mala amiga" para conmigo, después de todo mi
"amistad" le convenía financieramente, y… como lo había estado esperando, como
lo había planeado, como lo había soñado, como lo había imaginado y practicado
una y otra vez en mi mente ella dijo despreocupadamente: -"Si quieres, pasa a la
casa, y llámale desde ahí"- Tuve que esforzarme para que no se notara la
excitación que producía en mi el ver que mi plan marchaba a pedir de boca;
respondí en tono de obviedad –"Gracias, de verdad te lo aprecio mucho"-…


Ella se dio vuela y caminó hacia la puerta de su casa, Yo la
seguí con las manos en la espalda… ya todo estaba preparado… me daría un festín
de antología con ese cuerpo de diosa… ahora mi única interrogante era: ¿Qué
tanta violencia tendría que emplear para cogerme a esta muñeca?, ¿Sería posible
que ella estuviera resignada a pagarme con su cuerpo el dinero que me debía y
que por es motivo me hubiera invitado a entrar a su casa estando completamente
sola?, ¿O en realidad ella pensaba solamente dejarme hacer la llamada telefónica
para deshacerse de mi lo más pronto posible?. Pronto tendría mi respuesta…


El traspasar la puerta de su casa fue un momento mágico que
no puede compararse con nada… es la certeza de que por fin se habrá de disfrutar
lo que tanto trabajo a tomado obtener, como un montañista que tras enormes
esfuerzos avizora por fin la cima de la montaña…


La tercera parte de mi plan entraba ahora en ejecución:
Hacerle saber que sería mía, que nada podría interponerse a mi objetivo de darle
garrote por el ano…y, más importante aún… que para conseguir tal objetivo estaba
dispuesto a matarla si era preciso…


Inmediatamente dentro de su casa, cerré la puerta tras de mi…


Saqué de la parte trasera de mi pantalón mi siempre fiel y
enorme amiga, mi pistola negra Colt .45, la más grande y amenazadora que existe…
Se la mostré frente a mi pecho, en pose artística… Ella se sorprendió
enormemente de ver un arma así en mis manos, y dijo afligida: -"¿Pero, qué es
eso?"- A lo que Yo le respondí con una sonrisa: -"Es una amiga que viene
conmigo"-, a lo que ella respondió con más sorpresa aún: -"No manches, ¿cómo
andas con una cosa así en la calle?"-… Fueron muchos los malos momentos que me
hizo pasar esta mujer, me había calentado cuantas veces quiso para sacarme
dinero y siempre me dejaba sólo con mi calentura… Yo estaba muy molesto con
ella, así que, ya dentro de la casa y con la situación en mi total control, sin
siquiera pensarlo, le di un puñetazo en el rostro con toda mi furia… Sobra decir
que ella cayó fulminada ante mi certero golpe, cayó completamente sin sentido
azotando su escultural figura contra el piso cual si hubiera muerto. Me detuve
un momento a observar ese panorama… No pude evitar regocijarme ante la nueva
situación que había entre ella y Yo, además, sentí que de cualquier manera, se
lo tenía bien merecido…


Por fin, como los recién casados, estábamos solos…


Sin perder el tiempo y aprovechando su desmayo, la tomé entre
mis brazos y me dirigí a la planta superior de la casa, entré a su habitación y
la deposité en la cama… estaba toda ensangrentada de la cara, al parecer el
golpe había sido más fuerte de lo que creía, me dirigí al baño, tome una toalla,
la empapé y de regreso con ella, le limpié la cara… El golpe había reventado por
igual labios que fosas nasales, la sangre brotaba copiosamente, así que decidí
colocarla de costado para que no se fuera a ahogar con su propia sangre,
aproveche para revisarle la lengua y vi que estaba intacta… Ya en alguna
ocasión, en una pelea le había yo pegado a un tipo, el cual, al tener abierta la
boca en el momento equivocado se había mordido la lengua, casi se la había
cercenado, afortunadamente no era este el caso con ella.


Poco a poco iba recobrando el conocimiento, le di un par de
nalgaditas para que reaccionara, al paso de unos minutos se despertó por
completo… Al recobrar el conocimiento por completo abrió los ojos al máximo,
como queriendo aclarar sus confusas ideas… no dijo nada… se sentó sobre la cama
en silencio absoluto, al tiempo que se tocaba con los dedos los labios
reventados de su boca… Permaneció quieta y en silencio durante unos instantes…
no se atrevía a levantar la mirada…finalmente, cuando levanto la vista me
encontró parado al pie de la cama con mi pistola apuntándole al rostro. Por
increíble que pueda parecer, en ningún momento perdió la compostura… esta era
una mujer de hierro o aún no alcanzaba a comprender lo que estaba sucediendo…
ante su silencio la cuestioné burlonamente: -"¿Que te pasó mi reina?"- Le señalé
la toalla mojada y le indiqué que se limpiara la cara… Ella, de inmediato
obedeció mi orden limpiándose las plastas de sangré que aún tenía en la cara,
mientras hacía esto le dije: -"Ahora si, hija de tu puta madre, ahora sí me vas
a cumplir, cabrona, ¿quién te crees para andarme viendo la cara de tu
pendejo?"-, -"¿Así que te sientes muy chingona, no?"-. Ante esta tanda de
improperios ella alcanzó a decir: -"Espérate, aquí tengo tu dinero, te lo iba a
llevar pasado mañana"-. Le respondí de inmediato para aclarar la situación de
una buena vez: –"No quiero dinero, no chingues, te quiero a ti sabrosura, te
quiero meter el palo por el chiquito"-. Ante esta solemne exposición de mis
motivos ella dijo con molestia: -"No era necesario todo esto, cabrón, si me las
hubieras pedido, te las hubiera dado"- (refiriéndose a sus nalgas), a lo que
respondí con burla: -"Claro, por supuesto, pendeja, ¿acaso crees que soy tan
buey como para seguir esperando que un buen día te de la gana dármelas?, no
mames, mejor de una vez me las tomo, tal vez hasta te guste y luego me las des
ya con gusto"-.


La situación, como podrá verse estaba por completo bajo mi
control… todo había salido perfectamente bien… el trabajo ya estaba hecho, ahora
seguía lo mejor de todo… ¡a gozar!.


Sin más preámbulos le solté: -"Quítate toda la ropa, pero
ya"-. Ante esta orden, ella se puso agresiva, respondió: -"Te vas a chingar a tu
madre, pendejo, te voy a chingar"-, mientras decía esto se levantó de un salto e
intentó llegar a la puerta de la habitación… de inmediato me lancé sobre ella y
la tomé de los cabellos, ella intentó patearme, y, aunque alcanzó a darme
algunos cuantos golpes, éstos me parecieron caricias… La jalé violentamente de
los cabellos y me puse en posición de darle otro puñetazo en la cara… le bastó
ver que echaba el puño hacia atrás para que de inmediato se llevara los brazos a
la cara para protegerse del golpe que se avecinaba… aproveché esta situación y
la abracé fuertemente de la cadera levantándola del piso, antes de que pudiera
intentar algo más la lancé por los aires y fue a aterrizar de bruces en la cama.
Yo ya estaba que echaba espuma por la boca, en realidad estaba perdiendo el
control ante esta hembra suicida, que lejos de amedrentarse parecía que se
envalentonaba cada vez más…Lo que le dije a continuación cambió por completo su
perspectiva de la situación y la llevó a someterse a mis deseos, le dije con los
ojos enrojecidos de furia: -"Mira pendeja araña, hoy te voy a coger, por todos
lados y muchas veces… más te vale estarte quietecita o la cosa se va a poner de
la chingada… hoy te voy a reventar el ano, tengo toda la noche para hacerte
gozar… la única duda es, si quieres estar viva durante todo esto o si quieres
que de una vez te mate"-. Ante tan firme advertencia y viendo que físicamente
estaba en total desventaja frente a mi, finalmente se tranquilizó… No volvió a
abrir la boca en toda la noche, a partir de ese momento quedó muda y eso,
también me tranquilizó a mi; fue una jugarreta psicológica de mi parte: hasta
antes de esta advertencia ella luchaba por no ser violada… ahora la lucha era
por mantenerse con vida y, el único factor que la mantenía con vida era mi deseo
de gozármela a ella y no a su cadáver.


Con el terror reflejado en su rostro se puso de pie y empezó
a bajarse los tirantes de su vestido, Yo la detuve en el acto: -"No, no,
no!…báilame mientras te quitas la ropa, mamazota, ¡estas buenísima!"-. Con
extrañeza frunció el rostro como dándome a entender que no podía creer lo que
acababa de escuchar… -"Apúrate que ya estoy que ardo, nalgota"- le dije, al
tiempo que me desabotonaba el pantalón… Incrédula todavía, se sentó en la cama y
se quitó las zapatillas… Pensé mejor la situación y desistí de mi anterior deseo
de que bailara sensualmente al tiempo que se despojaba de sus ropas, pensé que
sería más excitante desnudarla yo mismo… Me acerqué a ella y la puse de pié ante
mi… de inmediato le pasé las manos por la cintura y, por primera vez me apoderé
de ese portentoso par de nalgas… las tomé con ambas manos sólo para corroborar
que no me alcanzaban las manos para abarcarlas todas… eran un par de nalgas
suculentas, enormes, firmes, una maravilla… abrazarla por las nalgas era como
querer abarcar el tronco de un árbol de buena edad, simplemente me parecía
maravilloso tener prensada a tan fabulosa hembra sujetándola firmemente por sus
nalgas… Ya en esta suculenta posición le dije –"Bésame, mi reina"-, ella sin
chistar me ofreció sus labios, los cuales sellé con los míos con urgencia, le
metí la lengua hasta las amígdalas, recorrí sus dientes, la parte interior de
sus labios… el sabor ocre de su sangre combinado con su saliva me pareció en ese
momento el néctar más delicioso del mundo, seguí besándola y gozándome sus
nalgotas por unos instantes, de inmediato dirigí mis labios a su cuello, a sus
orejas, le metí la lengua en los oídos, le mordisquee el cuello de un lado y de
otro, empecé a entrar en una vorágine de excitación que pocas veces había
sentido en mi vida… la simple idea de que estaba a punto de gozarme a una mujer
tan suculenta nublaba mi razón, haciendo que la parte animal, la bestia que
habita en lo profundo de cada uno de nosotros saliera a la superficie para tomar
el control de la situación.


Ya enloquecido por el flujo incesante de testosterona en mi
cerebro, le levanté el vestido hasta la cintura, le pase las manos por sus
hermosos muslos, le metí una mano bajo la pantaleta y pude palpar ese delicioso
frío de las nalgas de mujer, le sobe la nalga una y otra vez, le volví a
acariciar los muslos al tiempo que seguía devorando su cuello con mis labios…
Ella no se movía, permanecía inmóvil, ausente a todo lo que estaba ocurriendo…
tomé sus manos y me las puse en el pecho, le dije –"Acaríciame ricura, gózame"-,
ella empezó a mover sus manos de arriba abajo sobre mi pecho, el contacto de sus
manos sobre mis pezones me producía una sensación muy parecida al ardor pero tan
placentera que de inmediato me desabotoné la camisa y la tiré al suelo, le dije
entonces llevando su cabeza a la altura de mi pecho: -"Bésame aquí"-, ella
empezó a succionar mi pezón derecho, su lengua recorría mi pezón describiendo
pequeños círculos… Ya a estas alturas era obvio que ella había caído en cuenta
que su vida estaba realmente en peligro y que, si me hacía gozar de verdad,
tendría mejores posibilidades de salir con vida de esta situación… Así ella
empezó a esforzarse por prodigarme el mayor placer posible… Yo recibí esta nueva
actitud en "Claudia" con mucho gusto, ante sus caricias con la lengua en mi
pezón sólo atisbé a decirle: -"Así mi reina… así"-.


Como un hambriento que no ha comido en días deja para el
final la mejor parte del bocado que se le ofrece… así también Yo dejé
deliberadamente para el final del manoseo previo sus impresionantes tetas… Yo ya
era más que experimentado en el sexo, pero a fuerza de decir verdad, nunca en
toda mi vida había tenido a mi merced un par de tetas tan maravillosas como las
que tenía para mi esta noche. Con cuidado, despacio, como queriendo prolongar lo
más posible el primer contacto de mis manos con sus tetas, acerqué mi mano
izquierda a su teta derecha, lentamente la fui acercando hasta que finalmente,
con la punta de los dedos hice contacto con su pezón… Un torrente de sangré
irrigó mi pene, al grado que sentí molestia por algunos vellos púbicos que
habían quedado aprisionado en el resorte de la truza ante el sensacional aumento
de mi ya de por sí brutal erección… Como un niño ante su primera vez… así posé
mi mano plenamente sobre su teta derecha, pasé la palma de la mano por debajo de
su teta para sentir el peso de la misma… era maravillosa… enorme… rígida…
perfecta en su redondez, era todo un prototipo de lo que debería ser la teta
perfecta. Saqué la mano derecha de debajo de su pantaleta y la dirigí a su otra
teta… así tuve en mis manos ambas tetas, igual de enormes, igual de perfectas…
las presioné… las estrujé una y mil veces, las juntaba y las separaba, las
levantaba y las dejaba caer por su propio peso, sus tetas se tambaleaban tras
cada "caída", se movían en una danza que ninguna otra parte del cuerpo femenino
puede emular…


Todo este manoseo inicial lo llevé a cabo por encima de la
ropa… hay que mencionar que es muy diferente manosear a una mujer vestida que a
una desnuda… es igual de placentero… pero, ciertamente es muy diferente sentir
la textura de la tela que envuelve las formas de un cuerpo de hembra tan
exquisitamente formada como ésta.


Sin soltar por un instante sus tetas, dirigí mi boca a su
cuello, el cual estaba ya enrojecido de tanto mordisco, esta vez recorrí con mi
lengua su cuello de un lado a otro al tiempo que me daba gusto sobándole las
tetas…


Solté una de sus tetas y tomé uno de los tirantes de su
vestido, lo bajé hasta el codo, luego bajé el otro tirante hasta la misma
altura… ya lo único que sostenía la tela de su vestido… eran sus enormes tetas…
el vestido pesaba y parecía que luchaba por mantenerse ceñido a su cuerpo
aferrándose de ese par de montañas suculentas, tome la tela que atoraba con sus
tetas y la liberé… de esta manera cayó todo el vestido hasta el suelo dejándola
semidesnuda… solo tenía el sostén, las pantaletas y las medias… nada más.


Di un paso atrás para poder apreciar el panorama a placer,
mis ojos recorrieron su cuerpo de arriba abajo… le dije: -"Quítatelo"- al tiempo
que señalaba su sostén… ella de inmediato se llevó las manos atrás y desabrocho
cada uno de los broches de su sostén, en un movimiento mil veces ensayado, se
quitó finalmente el sostén quedándose con él en la mano derecha… Sus tetas
finalmente se presentaban ante mi como un manjar imposible de resistir… en ese
momento desee ser antropófago y arrancarle una de ellas de una dentellada… La
miré con los ojos nublados por la lujuria, repito nuevamente que nunca había
visto unas tetas tan perfectas, tan grandes, tan bien formadas… tan mordibles,
deseaba amputárselas a mordidas para llevármelas a casa…


La dejé de pie unos momentos mientras me sacaba el pantalón y
la truza… más aún, me quité hasta los calcetines… después de todo… tendría toda
una noche con ella, la gozaría como si estuviera en mi propia casa… como si ese
fuera mi lecho nupcial… como si ella fuese mi mujer… aunque de una manera
totalmente diferente a lo que acostumbraba vivir con su marido.


Ya desnudo, miré hacía abajo y vi que mi verga estaba tan
enorme que me alegré, estaba completamente hinchada y brillaba de tan inflamada
que estaba…


En cuestión de sexo… he de mencionar que nunca he sido muy
afecto al sexo oral… simplemente no me produce el mismo placer que una buena
penetración anal o vaginal, pero, en este caso y ante la perspectiva de muchas
horas por delante… la senté de un empujón en la cama, puse su rostro a la altura
de mi verga y sin más, dirigí la punta de mi garrote a sus labios, ella abrió de
inmediato la boca y le dio paso a todo mi garrote, la parte inferior de mi pene
descansaba sobre su lengua, empecé a moverme acompasadamente:
adentro…afuera…adentro…afuera, ella se quejaba, pues sus labios estaban heridos
después del puñetazo que le propiné, pero aguantó el dolor y apretó mi verga lo
cual encontré muy placentero, tomé una de sus manos y la puse en mi garrote,
ella de inmediato entendió mi intención y, mientras chupaba la mitad superior de
mi verga, con la mano me masajeaba el pene muy lentamente… eso si que me gustó
bastante. Estuvimos así unos minutos, durante los cuales no perdí oportunidad de
agarrarle las tetas y pellizcarle los pezones… Cuando empecé a sentir que mi
verga reaccionaba ante las débiles caricias de su lengua, se la saqué de la
boca, pues, como les comento… el sexo oral no es mi preferido.


Ella se había prodigado en la mamada porque creo que pensó
que Yo quería terminar en su boca, además supongo que pensó que no le vendría
mal hacerme chorrear porque de esta manera se aseguraba de restarme energías si
es que tenía Yo pensado penetrarla… Por eso, cuando le saque la verga de la
boca, se sorprendió sobremanera… Le dije: -"Acuéstate sabrosura, te llegó la
hora mi reina"-. Ella no obedeció de inmediato, se me quedó mirando como
esperando que le dijera otra cosa… Le puse la mano en la cabeza y la empujé para
tenderla sobre la cama… Al quedar horizontal sobre la cama, sus tetas se
aplastaron un poco bajo su propio peso y se desplazaron hacia los costados (no
excesivamente)… eran pedazos de carne fenomenales, suculentos y, esperaban por
mi boca. Le tomé las piernas y la hice girar para quedar tendida a lo largo de
la cama y no a lo ancho como había quedado… así pues… me dejé caer sobre su
cuerpo, dejando mi rostro a la altura de sus tetas… Con ambas manos agarré
fuertemente sus tetas, ella giró su rostro hacia el lado contrario como para no
ver lo que sucedía… me metí lo más que pude de una de sus tetas en la boca y
empecé a succionar a placer… de cuando en cuando le mordía levemente el pezón,
lo que la hacía exclamar un pequeño –"ahhhh"-, seguí mamándole ambas tetas de la
misma manera y, empecé a notar que sus pezones se ponían duros y erectos… Como
lo digo en mi relato anterior: "No hay mujeres de palo", la reacción de sus
pezones ante tanta mamada y mordisco fue una mera reacción fisiológica
involuntaria, estoy seguro que ella hacía el esfuerzo por no excitarse, pero a
fuerza de tanto manoseo, tanta mamada y mordiscos, sus reacciones físicas
involuntarias terminaron por vencer su voluntad.


Mientras me encontraba tendido sobre ella empecé a mover mi
cadera de manera de sobar mi pene en sus muslos, podía sentir la textura de sus
medias en mi verga… Seguí mamándole las tetas por varios minutos… dejé en paz
por un momento sus mordisqueadas tetas y dirigí mi bocas hacia su estómago, con
la lengua fui recorriendo la parte inferior de sus tetas, ahí en donde se juntan
con su cuerpo, le pasé la lengua por todo el abdomen… me entretuve un rato con
su ombligo, volvía a subir a sus tetas, volvía a bajar hasta el inicio de su
pantaleta… Raramente le dedico tanta atención a una mujer… generalmente me las
cojo sin más preámbulo que unas cuantas mamadas en las tetas y unos cuantos
lengüetazos en las nalgas y en medio de ellas… Pero este monumento de hembra se
merecía que recorriera con mi lengua cada centímetro de su escultural cuerpo…
además, como dije… tenía toda la noche para hacer lo que me viniera en gana…


Tomé entre mis dientes el elástico de sus medias y comencé a
bajárselas hasta un poco antes del pubis… ante mi estaba su pantaleta blanca,
inmaculada… tomé entre mis dientes el elástico de la pantaleta y repetí la
operación… sin embargo, las proporciones fenomenales de sus nalgas me hicieron
imposible bajarle ambas prendas sólo con los dientes. Me levanté de mi posición
hasta quedar de rodillas con sus muslos entre los míos… tomé con ambas manos a
ambos lados de sus caderas tanto la pantaleta como las medias y se las empecé a
bajar… Mientras le bajaba la ropa interior ella sollozó casí en silencio… Cuando
las prendas llegaron a las rodillas pude percibir en mis fosas nasales el tenue
olor de su vagina… ese olor ya bastante conocido para mi, pero que nunca nos
cansaremos los hombres de oler… pues significa el preámbulo de una sensacional
cogida.


Finalmente le saqué completamente la pantaleta y las medias,
ahora sí estaba completamente desnuda y a mi merced… Lo primero que hice fue
abrirle las piernas… ella no se resistió ante este avance que implicaba ya, de
hecho, dejarse vencer totalmente por mi… Le abrí las piernas y empecé a recorrer
sus bien torneados muslos con mi lengua, un muslo a la vez, iba y venía en sus
muslos mi extasiada lengua… dirigí mi rostro hacía su vagina… Inspiré
profundamente para recoger todo el olor de su coñito… me extasié al instante. Me
encontré con una vagina perfectamente rasurada, sin un solo pelo que estorbara…
puse mi boca sobre sus labios vaginales para prodigarle un beso… con mi lengua
abrí sus labios, le introduje sin trabajo alguno la lengua… le dí algunos
piquetes para después lamerle la parte exterior de su vulva… ella no podía
ocultar que mis caricias le resultaban de alguna manera placenteras, tan es así
que, para mi sorpresa empezó a jadear cada vez que le daba un lengüetazo
completo de abajo hacia arriba… ella se estaba humedeciendo en contra de su
voluntad… para mi fue fantástico pensar que, no obstante que la estaba violando
sexualmente y que la había golpeado, también le estaba produciendo ondas de
placer cada vez que restregaba mi lengua entre sus labios vaginales… Ella emitía
sonoros –"Ahhhhhhh"- cada vez que la lamía… el sonido de su voz me volvió loco…
en ese momento me desplacé hacía arriba para besarla, busqué su boca y la
encontré de inmediato, le metí la lengua en la boca al tiempo que metía ambas
manos bajo su cuerpo y me apoderaba de sus nalgas… mi verga quedó aprisionada en
medio de nuestros cuerpos, aún no la había penetrado, no había ninguna prisa…
seguí besándola… encontré muy placentera esa posición y empecé a moverme para
tallarle mi verga en su pelvis y en su barriga… ella ya estaba completamente
rendida ante mis caricias y por momentos me pasaba las manos por la espalda y me
apretaba contra ella… Ella estaba respondiendo activamente a mis caricias, en
parte por darme el placer que posiblemente le salvaría la vida en cuanto esto
terminara pero, ya no podía ocultar que también estaba gozando dentro de lo
posible con la situación. No olvidar que el dolor y el placer van ligados de la
mano…


Seguí besándola y tallando mi verga contra su cuerpo por un
rato más, pero mi pene ya pedía más… Pensé en penetrarla de inmediato pero…
recordé que lo que más me enloquecía de esta hembra eran sus portentosas nalgas…


Sin levantarme por completo le di vuelta para dejarla boca
abajo… ella se estremeció de miedo al entender cuál era mi objetivo, al grado
que intentó volverse a colocar boca arriba, cosa que impedí de inmediato
poniéndole una mano en la espalda. Una mezcla de sollozo y súplica fue lo que
salió de su boca: -"Noooooo!"- dijo con la voz quebrada por el miedo. En cuanto
le quité la mano de la espalda ella intentó de nuevo darse vuelta… Yo respondí a
este intento de resistencia empujándola fuertemente contra la cama y le dije
amenazante: -"Quédate quieta chingao"-… Ante mi orden, ella dejó caer su cabeza
sobre la almohada y dejó de ofrecer resistencia… Me monté sobre ella dejando mi
verga en medio de sus dos nalgas, la talle maravillosamente entre sus glúteos al
tiempo que le besaba la nuca, ella pujaba de cuando en cuando pues el peso de mi
cuerpo le dificultaba por momentos la respiración… deje de tallar mi palo entre
sus nalgotas y me senté sobre sus rodillas… ante mi estaba la visión más
impresionante que había vista hasta entonces… un par de nalgas enormes que, por
la postura del cuerpo de ella se veían aún más grandes y suculentas, no pude
evitar decirle nuevamente: -"Estás buenísima, mamazota… mira nada más que culote
tan rico tienes, sabrosura… no te la vas a acabar, mi reina"-… Ella hundió aún
más su cabeza en la almohada como queriendo evadirse de mis comentarios como lo
haría una avestruz que mete la cabeza en un agujero… De inmediato me posesioné
de ese par de nalgas tan perfectas, las tomé entre mis manos, las apreté, las
separé y las junté una y otra vez… Dirigí mi rostro hacía ellas y las besé con
locura desenfrenada, le pasé la lengua por ambas nalgas y en medio de ellas al
tiempo que con mis manos le sobaba la cintura. Dirigí entonces mi atención a su
ano… separé sus nalgas para poder apreciarlo y lo encontré… apretado, oscuro,
arrugado… de cuando en cuando ella lo apretaba aún más, pues se notaba cierto
movimiento en él, como si ella quisiera cerrarlo empleando todo el poder de los
músculos que rodean y controlas tan añorado orificio… Sin perder tiempo me
abalance sobre su ano, lo besé primero notando la ausencia total del típico olor
a mierda que desprende, cosa que me agradó sobremanera, seguí dándole besos con
la dificultad que suponen un par de nalgas tan exuberantes las cuales me hacían
un tanto difícil posar mis labios en su ano… sus nalgas apretaban mis mejillas
como queriendo proteger al inquilino que habitaba en medio de ellas… sin embargo
pude darle lengua a placer…


Cabe hacer mención de que ella era analmente virgen… podía
saberse de inmediato al apreciar el tamaño de su ano, así como por la dificultad
que encontraba mi lengua para penetrar un poco en él… La verdad no podía
entender a mi primo… era increíble para mi el hecho de que no le hubiera metido
la verga por atrás a su mujer nunca… Pensé, que era un verdadero imbécil al no
haberse gozado a su mujer por el ano ni siquiera una vez… No pude evitar sentir
lástima por él…


Pues bien, mientras meditaba sobre estos tópicos yo seguía
dándole lengua al ano, de cuando en cuando le masajeaba una nalga a placer… pero
era hora ya de gozar de verdad…


Me incorporé de la cama y fui hasta el tocador, abrí un par
de cajones del mismo hasta que encontré un envase de crema facial… no era
precisamente lo que buscaba, pero seguramente serviría para mis propósitos…


Cuando regresé a la cama ella ya se había dado vuelta y me
esperaba con las piernas abiertas de par en par, ofreciéndome su vagina para que
la penetrara… su intento de cambiar su ano por su vagina resultó infructuoso, de
inmediato la tomé de un hombro y le di vuela violentamente… esta vez ella opuso
más resistencia de lo normal… Por primera vez en toda la noche… empezó a llorar
mientras repetía una y otra vez: -"Nooo!, así nooo!"-. Ante su resistencia, tuve
que dejar sobre la cama el bote de crema para sujetarla fuertemente por los
hombros, le dije: -"Ya estate quieta, carajo"- a lo que ella respondió: -"Nooo,
nooo… así no!"-. Dándole un empujón final que la hizo sumirse profundamente en
la cama la solté de los hombros… noté que temblaba como gelatina de sólo
imaginar lo que le esperaba… seguramente consideraba, tras ver mi verga de
cerca, que resultaría casi imposible para su ano recibir en su interior mi
enorme paquete al máximo de su erección… además el sexo anal resultaba para ella
algo nuevo y aterrador, ya que su marido nunca se había tomado el trabajo de
desflorar su minúsculo agujero…Tal vez, lo más que había recibido en su ano eran
un par de dedos… nada comparable a o que le esperaba ahora.


Volví a tomar el bote de crema, me unté generosamente los
dedos de la mano derecha y le dejé caer una plasta de crema en el ano… ella
respingó de inmediato al sentir lo frío de la crema en su anito caliente… noté
que su respiración se hacía cada vez más agitada… con la misma mano le unté la
plasta de crema hasta cubrir totalmente el ano y las partes cercanas también…
acto seguido, me unté otra plasta de crema en mi enorme garrote… aproveche el
momento para darle algunos rudos masajes para asegurarme de que estuviera al
máximo de dureza en cuanto se presentara ante el ano de mi víctima… Ella seguía
repitiendo como una loca: -"Noooo, así no"- al tiempo que con ambas manos se
aferraba de la almohada como si temiera caerse de la cama…


Me volví a montar sobre ella, esta vez a la altura correcta
para penetrarla… En cuanto sintió mi cuerpo sobre el suyo aumentó el volumen de
sus súplicas…


Tomé con mi mano mi verga y la dirigí al punto exacto… ella
instintivamente apretó las nalgas y cerró con fuerza las piernas… Utilizando
todo el peso de mi cuerpo, coloqué una rodilla entre sus rodillas y presioné
hacía abajo hasta que mi pierna quedó en medio de las suyas, acto seguido repetí
la operación con mi otra pierna…tiré de sus cabellos para inmovilizar la parte
superior de su cuerpo… abrí mis piernas para abrir las suyas y, en cuanto
consideré que la apertura era suficiente, jalando aún más de sus cabellos le
dije: -"¿Te vas a estar quieta o qué?"-… no hubo respuesta… solo más llanto…


Probé a relajar la presión de mis piernas entre las suyas y
noté que ella ya no intentaba cerrarlas… entonces me tumbé nuevamente sobre
ella… solté sus cabellos y, haciéndome un poco de lado tomé mi verga con mi mano
derecha, la dirigí al punto soñado hasta asegurarme de haberlo encontrado, una
vez en la posición correcta, muy suavemente empecé a hacer presión con la punta
de mi verga directamente sobre su ano… ella ya respiraba con mucha dificultad,
jadeaba y se quejaba sin parar… Aumenté un poco más la presión… un poco más… de
pronto sentí cómo su agujerito empezaba a dilatarse… ella empezó a bufar y a
emitir toda clase de quejidos irreproducibles… Finalmente, cuando consideré que
ya su ano estaba lo suficientemente dilatado como para metérsela decidí
conquistar por fin tan precioso agujero… Tomé posición para apoyar todo el peso
de mi cuerpo en mi verga… y de un empujón se la introduje hasta un poco menos de
la mitad… La crema facial que le había untado había cumplido con su propósito a
las mil maravillas… mi verga resbaló fácilmente hacía adentro… sin embargo lo
estrecho de su anito era impresionante, me sorprendí al ver que una mujer tan
buenota y casada tenía un ano virgen y estrechísimo. Su reacción ante la
penetración ya se la podrán imaginar… soltó un grito lastimero que resonó en la
oscuridad de la noche: -"Aaaaaaaaahhhhhh!!!"-, era como si la hubieran empalado
(literalmente)… como si le hubieran amputado una extremidad sin anestesia…
seguramente el nivel de dolor que sintió le hizo cambiar para siempre su
concepto de "dolor". Ella se quejaba completamente fuera de sí –"Aaaaggghhh"-,
hacía toda clase de movimiento desesperados por intentar darse vuela, sin
embargo, mis 95 kilos sobre ella se lo impedían absolutamente… Intentaba decir
algo, pero el dolor le impedía articular palabra alguna… bufaba, echaba aire por
la boca… no paraba de quejarse.


Me recosté sobre ella para aminorar un poco la presión
vertical de mi verga (sin sacársela), ante esto ella pareció tranquilizarse un
poco, me quedé quieto unos minutos, durante los cuales ella se fue
tranquilizando cada vez más, ya no se movía como una loca y sus quejidos eran
ahora sólo un murmullo apagado… Durante este tiempo que me quedé inmóvil
aproveche para darle masaje a las nalgas y abrirlas lo más posible para
facilitar mi tarea…


Una vez que consideré que ya había recuperado el aliento,
empecé a presionar nuevamente para introducir un poco más de mi verga en su ano…
como era de esperarse ella se empezó a quejar una vez más a medida que mi
garrote avanzaba extremadamente lento hacia sus profundidades… Ya había entrado
más de la mitad de mi aparato… solo restaba el empuje final… ya un tanto cansado
de tener que esperar tanto, de un empujón le metí el resto de verga que faltaba…
esta vez el grito fue aún peor que el que había dado al principio de la
penetración… clavó la cara en la almohada y pude apreciar que la mordía con
fuerza desmedida, como si quisiera trasladar un poco de su dolor hacia la
almohada con su terrible mordida… Su rostro estaba deformado en un rictus de
dolor impresionante… mi verga ya estaba toda dentro de su minúsculo agujerito…
Sentí que una humedad extraña cubría mi verga… era una buena cantidad de sangre…
le había reventado el ano.


Ya totalmente penetrada por detrás "Claudia" se preparó para
mis embistes… una vez más decidí dejar mi garrote dentro un par de minutos sin
moverme para propiciar la dilatación de su colon… en cuanto sentí que era
suficiente espera comencé a moverme muy, muy lentamente… al principio de mis
movimiento casi no le sacaba nada de verga, es decir, sólo me movía pero dejando
totalmente dentro todo mi pene…Ella empezó a acostumbrarse al invasor que tenía
en sus entrañas así que aproveche para aumentar la cantidad de verga que entraba
y salía en cada embiste… cada vez lograba entresacar y meter más verga de su
ahora dilatado agujero… estuve así, limando lentamente por espacio de unos 40
minutos al cabo de los cuales ella ya no se quejaba sino que solo sollozaba,
entonces, fiel a mi costumbre, pasé mis manos por debajo de su cuerpo
apoderándome de sus caderas… empecé entonces un mete-saca furioso, la cama
empezó a rechinar tal y como me gusta… ella se empezó a quejar otra vez, pero
estos quejidos eran ahora ahogados por mis gemidos de placer… me estaba cogiendo
a este mujerón como nadie lo había hecho nunca… la cama tronaba, chirriaba como
un barco viejo en una tormenta… mis embestidas eran feroces, mis manos jalaban
su cadera obligándola a mantener las nalgas muy paradas… de vez en cuando,
cuando sentía las primeras sensaciones de chorrearme, disminuía el ritmo hasta
que éstas cesaban por completo… solo para proseguir después con mis embestidas
salvajes contra su recién estrenado agujero… logré controlar la eyaculación
muchas veces… no las conté… el hecho es que no quería que esto terminara jamás…
esto era estar en el cielo.


Durante el tiempo que le di verga por el ano, de vez en
cuando sacaba las manos de debajo de su cuerpo y me apoderaba de sus tetas, le
pasaba las manos alrededor de los hombros para impulsarme más brutalmente… un
par de veces le manosee una nalga al tiempo que le bombeaba… me di gusto
completamente… hice cuanto quise
 



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Relato: Esto si es de verdad, no más relatos fantasiosos 2
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