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Relato: La hermana de mi padre (tia/sobrino)


 


Relato: La hermana de mi padre (tia/sobrino)

  

RELATOS LASCIVOS "OCTOPUSI"



LA HERMANA DE MI PADRE (AMOR FILIAL – TIA / SOBRINO)


Un jovenzuelo, aún imberbe, se deleita al máximo haciendo
realidad sus fantasías sexuales, lo que provoca en su tía carnal una voracidad
inesperada.





Quiero agradecer a miles de personas que escogieron leer mis
dos relatos anteriores, con énfasis a aquellas que los evaluaron mediante el
voto, y muy en especial a quienes con sus opiniones, me alientan a proseguir en
esta divertida tarea. No esperaba tan abrumadora acogida. Estoy seguro que con
estímulos de esa naturaleza mi superación está comprometida.




Caliente como lava el chisguete de licor seminal dispara una
polución interminable, siento que se me va la vida por entre las piernas.


Ni siquiera se trata de un semen maduro, es solo "agüita de
coco", "bueno, solo tengo nueve añitos, aunque pronto cumpliré los diez".
Dijo el jovenzuelo que en este punto inicia su protagonismo en primera person.


Lo recordé por mucho tiempo, fue uno de los mejores
"solitarios" que me he hecho, sobre todo por que me inspiré en los encantos de
mi tía Pamela; para mi gusto, uno de los mas ricos traseros del mundo.


Sin duda este no fue el primero, ni será el último. Ya lo
había hecho antes y estoy seguro que lo seguiré haciendo, por que ella siempre a
sido el argumento inefable de mis mas grandiosas "pajas".


Ahora con mucha mayor razón, mis padres discutían la
posibilidad de que mi sueño dorado se mudara a vivir con nosotros, por un
tiempo.


Me sobre calentaba saber que pronto iba a poder tenerla tan
cerca, para verla, para olerla y talvez, hasta podría manocearla.


Que pajas Dios mío, que pajas me deparará el destino,
teniéndola con nosotros. En mis fantásticas lucubraciones, no descarto la
posibilidad de aprovechar algún descuido para ver un poco mas de carne.


Pamela, hermana menor de mi padre, es ya cuarentona, pero
cada día que pasa la veo mas hermosa y provocativa, la sensualidad le brota por
los poros.


Es ágil y maciza a la vez y la pronunciada curvatura natural
que tiene en el torso, exalta magníficamente sus masivas nalgas.


Su piel color perla brilla de tersura y su ensortijado
cabello no deja duda de la encantadora fusión étnica propia de nuestra familia,
por el lado de mi padre.


La posibilidad de venir con nosotros, se debe al
fallecimiento accidental de su esposo, con el que había vivido mas de diez años,
sin que hubieran tenido descendencia.


Ya habían transcurrido casi dos meses del deceso, sin que mi
tía hubiese logrado encontrar un lugar adecuado y a su alcance para mudarse.


Mis padres y yo vivimos en un pequeño departamento alquilado
y no disponemos de mucho espacio para otra persona.


Pero se trata de la hermana de mi padre, está sola y necesita
albergue solo por un tiempo, lo que tarden sus trámites de herencia y de su
pensión de viudez.


Vale la pena hacer el sacrificio y con un poco de buena
voluntad podemos acomodarnos, hasta que resuelva su situación.


Mi tía Pamela compartirá dormitorio con el pequeñín de la
familia, ese soy yo.


Se trata de un reducido estudio acondicionado para que sirva
como segundo dormitorio, es el que yo vengo usando.


Solo agregaron una angosta cama portátil, no cabía nada de
mayor tamaño, y es ahí donde tuve que trasladarme, mi tía usará la mía, que es
un poco mas grande.


Estoy rebosando de felicidad, las dos camas han quedado
pegaditas, sin espacio de por medio, solo queda libre un pequeño rectángulo
delante, para cambiarnos de ropa antes de acostarnos.


Se acaba de mudar y ya estoy pensando en acomodar la hoja de
la ventana posterior de la habitación, con la idea de ver algo, cuando mi tía me
mande voltearme para no verla ponerse el camisón de dormir, ahí quiero ver, por
lo meno un poquito de carne.


Llegó el momento, acaba de bañarse y trae la toalla como
turbante, me ordena darle la espalda, justo lo que esperaba, ahora está
quitándose la bata.


Estiro el ojo pero no veo nada, hay algo que anda mal y no me
permite ver, mi profunda emoción se queda en blanco, tendré que seguir haciendo
cambios para que esto mejore.


Hasta ahora he tenido que conformarme con olerla, si que me
pone muy calentón, pero no es suficiente. lo único que he logrado es empañar la
luna con la imaginación.


Descubro el problema, se trata de la luz, la lámpara está mal
ubicada y su propio cuerpo eclipsa el reflejo de su imagen en la ventana.


Tengo la solución, trasladé la lámpara a la esquina opuesta,
en donde felizmente también hay un tomacorriente y asunto resuelto; fijo que
esta noche veo algo, me dije a mi mismo, emocionado.


La sola espera de ese momento me tiene excitado, en cualquier
momento entra, hoy si le voy a ver las tetas, o talvez logre distinguirle la
pelambre de abajo, me alentaba entusiasmado.


Llegó la nueva oportunidad, lamentablemente al rato de haber
iniciado el ceremonial, se da cuenta de la jugada.


Se desviste con mucho cuidado, asegurándose de no mostrar
nada, y al día siguiente, el lamparín ha regresado a su sitio original, no lo
hice yo, por supuesto.


Ya había pasado una semana de su llegada y nada, ni un pedazo
de nalga en mi haber, ya se me está intranquilizando el muñeco, lo mantengo
controlado con dieta de palma.


Bien dicen que la necesidad estimula la creatividad, yo estoy
urgido, se me ocurren mil planes. Mi calentura es un inmejorable estímulo,
espero con el arma tiesa una siguiente oportunidad.


He preparado un rol, ojalá resulte. Esa noche,
.............sube el telón, el mismo libreto de siempre, igual nada veo, ella
lee algo antes de dormir.


Entro en escena, me hago el dormido, mi tía se cansa de leer
y se dispone a entregarse a Morfeo, simulo una tremenda pesadilla, con balbuceos
y tembladera incluida, el tremendo frío que hace me da las facilidades.


Ocurre lo esperado, mi amorosa tía se conmueve y trata de
despertarme con besitos en la frente, luego de un súbito despertar me calmo y le
cuento el sueño macabro con expresión realista.


Parece que mi representación fue buena por que la convencí, y
muy responsablemente me invita a pasar a su cama para protegerme de mis
fantásticos agresores.


Dormí feliz esa noche, muy pegadito a ella, la estimulación
de mis sentidos ahondaron mi deseo, pero me aseguré que no pueda constatar mi
tremenda erección, quiero que baje la guardia.


Dulce despertar, con la mujer de mis sueños a mi lado ya me
siento su marido.


"He dormido riquísimo, papito eres una estufita, no he
sentido frío en toda la noche", me dijo, me conmovió y me llenó de esperanzas,
había dado el primer paso.


Nos quedamos en la cama hasta las nueve, como de costumbre,
luego ella salió a continuar con sus gestiones y yo con las tareas de la casa,
además debía repasar algunos cursos de mi escuela, a la que asisto en horario
vespertino.


Mis padres acostumbran salir mas temprano a trabajar, para
cumplir con el horario de ingreso, tienen empleos dependientes aunque en
distintas empresas.


Que felicidad, mi treta me dio excelentes resultados, he
logrado mi salvoconducto para abrigar a mi tiíta en las próximas noches, se
acostumbró a usarme como bolsa de agua caliente, papel que me cae como pedrada
en ojo tuerto.


Gocé mi nuevo privilegio durante varias noches, pero ahora
que, ahí no puede quedar la cosa, terminaría por volverme loco, estoy muy
motivado para un nuevo avance, si fuera posible daría el paso definitivo.


Una nueva noche, otra oportunidad. Espero impaciente su
ingreso a la habitación, la siento cada vez mas accesible, creo que mi nuevo
plan es mejor que el anterior.


La primera escena es casi idéntica, solo que esta vez estamos
acostados en la misma cama, simulo estar dormido, pasa un buen rato, mi muchacho
me acompaña altivo y atento, ella deja de leer y se dispone a dormir.


Ella supone que ya estoy dormido y cuida de no despertarme.


Falseo un movimiento involuntario y coloco mi erección en la
suculenta cadera de mis lúbricos ensueños.


Ho sorpresa, detiene la respiración por un instante, su
corazón sacude el catre, continúa estática y desconcertada.


Seguramente no esperaba un bulto de es magnitud, tratándose
de un polluelo.


Breve espera, me parece un siglo, ahora reacciona, se retira
unos centímetros y prueba despertarme, para constatar cuan profundo es mi sueño,
noto la malicia y sigo fingiendo.


Me mueve un poco mas fuerte y yo por supuesto nada, estaba
ante una piedra, igual que mi erección, eso le da gran seguridad de acción sin
compromiso.


Está dispuesta a satisfacer su curiosidad, no lo puede creer
y necesita constatar que el bulto no es postizo.


Con cuidado saca de su camino las cobijas y mira por encima
del pantalón de pijama, sin tocar, su corazón hace bom bom.


Siento el temblor de su mano, la emoción le niega el control,
toca con delicadeza, después un poco mas fuerte apretando ligeramente, queriendo
constatar no solo la longitud, sino también el calibre.



Suspira quedito, está muy agitada y su corazón se quiere
salir, no le permite mayor audacia, caso contrario amenaza con un paro, la
obliga a detenerse.


La cercanía de la habitación de mis padres es otro
inconveniente, podrían escuchar.


Hasta ahí llegaron las cosa esa noche, ambos nos masturbamos
por nuestra cuenta y por separado, suponiendo que el otro no se enteraría.


Viví de cerca una tremenda paja de mi tía, sentí su
agitación, el olor de su sexo enardecido y las contracciones provocadas por su
intenso orgasmo.


Como creen que después de eso yo no me iba a jugar un
solitario, claro que lo hice y en la misma cama.


La mañana siguiente, mi tía Pamela tuvo que levantarse mas
temprano que de costumbre, creo que tenía una cita con relación a sus asuntos.


Ambos nos hicimos los desentendidos y se marchó,
despidiéndose normalmente.


Esa noche, cuando regresé del colegio, mi tía me recibió con
el beso acostumbrado, poro ho! sorpresa en lugar de darme el beso en la mejilla,
me lo estampó en la boca, fingiendo casualidad.


Que rico beso, sentí sus húmedos y carnosos labios sensuales
de hembra hecha y derecha, despertando en mi una gran esperanza y a la vez una
inquietante incertidumbre entre la malicia y la inocencia de azar.


Antes de acostarnos, me bañé antes que ella, luego entré a la
habitación y me encuentro con otra sorpresa, el lamparín, no lo puedo creer, el
lamparín estaba reacomodado en la esquina que me convenía.


Mi incertidumbre se empezó a disipar, dos coincidencias el
mismo día es demasiado, ó acaso estaba siendo muy optimista, de todas formas
intuí que mis posibilidades habían mejorado.


Sentí la obligación de colaborar con el destino, escogí para
esa noche el pijama mas fácil de quitar y no me puse nada abajo, solo un simple
lazo en la cintura aseguraba mi pantalón de dormir.


Nos acostamos, estoy seguro que esta noche me dejará ver algo
de lo que me gusta, efectivamente, me hizo una exhibición completa y muy
artística, sabe hacerlo muy bien, es que tiene mucha experiencia.


Todo ocurrió con naturalidad, como si no supiera que la
estaba mirando, en cambio yo tuve que hacer mil esfuerzos para no abalanzarme
sobre ella, me controlé solamente por que este tercer hecho en un mismo día
despejaba todas mis dudas.


Con la seguridad del vencedor, y seguramente para sorpresa de
ella, opté para dormir una posición fetal dándole la espalda, así le
imposibilitaba el acceso. Eso me permitía escoger el momento para la acción.


Así nos quedamos dormidos toda la noche, con cierto sabor
raro, como diciendo aquí faltó algo.


Son las siete de la mañana, hora en que mis padres se
despiden y salen a trabajar, simulo retomar el sueño, mi tía aún en el limbo
permanece quieta para dejarme dormir un rato mas, el garrote mañanero no me deja
tranquilo.


Así nos quedamos durante un buen rato, un lapso interminable,
en silencio, con inocultable emoción, estamos esperando lo que sabemos tiene que
ocurrir.


Ambos nos hicimos los dormidos, hasta que por fin dio señales
de vida.


Inicio su ritual de constatación para asegurarse que ya
estaba profundamente dormido, seguí el juego, después de todo era mi juego.


Esta vez las cosas le resultaron mas sencillas, ya le había
simplificado el camino.


Su estado emocional era el mismo de la vez anterior, pero
aumento considerablemente cuando se dio cuenta que con tan solo jalar la punta
de un cordoncito, tendría mi muchacho a su merced.


No se decidía a hacerlo, el corazón se le quería salir, ahora
su respiración estaba muy acelerada y se le escapaban algunos gemiditos como
ronroneo.


Se armó de valor y jaló el cordón, con mucho cuidado,
despacito, separó los lienzos hacia los costados, para que no le impidan el
espectáculo.


Temblorosa lo acunó tiernamente entre sus manos, sentí el
calor de su aliento muy cerca de la cabezota que palpitaba de deseo, me
resultaba casi imposible continuar fingiendo.


Posó sus labios en la punta, suspiró, muy despacio pasó la
lengua y se llevo la babita que se me estaba escurriendo.


Ya no podía mas, quería saltar, abrazarla y hacerla
completamente mía, pero temía echar todo a perder, quería saber hasta donde
llegaría ella.


No progresaba mas, su falta de audacia le impedía seguir
avanzando.


Pasó un buen rato haciendo lo mismo, me vi obligado a tomar
la iniciativa y opté por aparentar un lento despertar.


A mi pesar, no reaccionó como yo esperaba, ella arrugó he
hizo un veloz reacomodo fingiendo dormir, eso significó un retroceso.


Pasamos un momento inmóviles y en silencio, pensaba a cien
por hora lo que podría hacer, no quería perder esa anhelada oportunidad, la
había tenido tan cerca.


Simulé quejidos de dolor, ella fingía no escucharlos, me
quejaba cada vez mas fuerte hasta que se vio forzada a aparentar un auténtico
despertar.


Candorosa como es me preguntó con cierto cinismo: "¿Qué le
pasa a mi bebé, por que se queja, le duele algo ó tiene pesadillas?".


" Ay, .... ay tía Pamelita me duele, por favor, has que
regrese mi papá para que me lleve al policlínico"


"Pero niño dime de que se trata, él ya se ha ido a trabajar,
tal vez yo pueda ayudarte"


"Ay tía linda, me da vergüenza decírtelo", le dije, mientras
mantenía la mano en la pelvis, como indicando de donde provenía el dolor.


"Mi amor, no tengas vergüenza, soy tu tía, anda dime que te
ocurre, que te duele"


Le contesté haciendo una mueca de dolor " Ay tiíta, desde
hace mucho rato me está doliendo mi cosa y se me ha puesto muy dura y roja, ya
no aguanto mas, no vaya a ser que se me reviente una venita y me muera
desangrado".


La noté que se iba poniendo nervios y agitada, me dijo: "ay
no se que podría hacer yo, tal vez tenga que llamar a mi hermano, pero .......me
da pena hacerlo"


Su excitación es mas que evidente y lo único que la puede
estar refrenando es su impertinente pudor.


Decidido una nueva iniciativa, me levanto sigilosamente de la
cama y el desenlazado pantalón de dormir cae casi hasta mis rodillas.


Aparentando inocencia, puse ante sus desorbitados ojos la
plenitud de mi erección en todo su esplendor y le dije: "Mira tiíta, no vayas a
pensar que estoy exagerando, mira tu misma como está, parece que se me van a
reventar las venas"


Mi tía se encuentra frente a frente ya no caben mas
indecisiones. Es evidente su severa excitación, queda inmóvil por un instante,
pensativa, pero a la vez muy conmocionada, casi fuera de sí.


Las dimensiones jalan sus ojos, mas aun, el desproporcionado
bálano que luce sumamente cabezón


Su lucha terminó, se rindió ante la libídine y se puso de
rodillas ante él y lo tomo entre sus trémulas manos, calientes y un poco
sudorosas y finalmente habló, dijo con palabras entre cortadas: " Esta muy, ....
, muy caliente", mientras tragaba una bocanada de saliva.


Yo, adrede contraía y relajaba repetidamente el músculo, para
que latiera entre sus manos, como si se tratase de contracciones involuntarias.


Quedamos mirándonos fijamente a los ojos por un instante,
estaba claro que los dos lo deseábamos, todos los síntomas nos delataban, la
viscosidad de nuestros ojos, la agitada respiración, nuestros acelerados latidos
y hasta gemíamos casi sin darnos cuenta con los labios húmedos y entreabiertos.


Con olfato de perro, podía percibir con claridad inequívoca
el aroma embriagador de su lubricación genital, que ya se lo conocía.


Apretándolo con dulzura pero también con firmeza, me susurro:
" Papi que garrote te traes encima y está con fiebre, déjame, creo que yo puedo
con esta enfermedad, pero eso sí, de esto ni una palabra a nadie, me lo tienes
que jurar". Música celestial en mis oídos.


Decidida a la copulación, se levantó el camisón para quitarse
el calzóncito, presurosa y con nerviosismo.


Yo hacía lo propio y jubiloso repetía como un disco rayado
"Si, te lo juro tiíta, de esto ni una palabra a nadie , te lo juro , si , ni una
,..........., palabra, ni....."


Quitándose el camisón por completo y con su voluptuosa figura
totalmente ante mis desesperados ojos, me dijo : "Papi, tu también sácate toda
la ropa que te quiero calatito"


Nos tumbamos sobre la cama, como adivinando mis deseos, se
acomodó sobre mi en posición 69, me permite total acceso a su intimidad, es
justamente lo que yo le hubiese pedido.


"Ricurita yo también quiero que te comas mi conchita" , me
dijo y siguió haciéndome un trabajo maestro con la lengua.


Yo hacía lo que podía, estaba muy lejos de ser un experto
pero algunas pocas experiencias había tenido , además por intuición y
temperamento no me quedaba,


De todas formas era ella la que tenía la batuta y dirigía muy
bien, me iba diciendo lo que quería que le haga. Yo actuaba como obediente y
esmerado alumno.


Estaba en completo celo, de su raja brotaba abundante baba,
su inquieto ano se esmeraba en mostrarme sus intermitentes contracciones.


yo no me cansaba de recorrer con la lengua su mas recóndita
intimidad, desde el botoncito delantero, hasta el hueco de su carnoso trasero.


Por momentos, me detenía en su tremendo clítoris para
abofetearlo repetidamente con la lengua y luego succionarlo entre mis labios
acariciándolo suavemente.


Su carne huele delicioso a hembra en celo, pero bien limpia.
Llama mi atención su tupida pelambrera, yo ahí no tengo casi nada.


Todavía no se la había metido y ya le está llegando su primer
orgasmo acompañado de estertores y aullidos de placer, puede gritar a sus
anchas, a esa hora ya no hay vecinos.


Sacarle un orgasmo me excitó tanto que se me escapó el primer
chorro de semen en su boca y los siguientes fueron a parar en su cara, cuando lo
había sacado para ver la salida de mi licor seminal, que aun es ralito pero
abundante.


Ambos relajaditos permanecimos encamados, me cobijaba entre
sus piernas con la cara sobre su pecho, acariciándonos en una fugaz tregua.
Estoy impresionado con sus caderas, contrastan notoriamente con su magra
cintura.


Me confesó que la abstención sexual forzada por la muerte de
su marido, la había tenido al borde de la locura y que se tuvo que masturbar no
se cuantas veces, por que su difunto le daba casi diario y el estaba haciendo
falta.


También me dijo que yo era un regalito que le había mandado
su marido desde el cielo, por que yo fui siempre su engreído y que en vida el me
quiso mucho. Que está feliz por que el regalo vino con sorpresa, decía eso
mientras me lo sacudía.


No se por que me dijo que algunas de sus amigas se pondrían
muy contentas con esto, casi no entendí, tal vez por que seguía inquieto y con
ganas.


Tieso nuevamente y mi muchacho tan curioso, empinándose ya
hurgaba entre los empapados labios genitales de mi consanguínea, que rápidamente
se puso a tono.


Mi Pamelita ya está quemando nuevamente, si que resulto
calentona la tía, agitada y haciendo círculos con la cintura se esmera por
empalarse.


Se estira hacia abajo para recibir al cabezón, tan dilatada y
con tanta baba que trae entre las piernas no habrá dificultad, ninguna cabeza,
por grande que sea dejará de resbalarse.


Está impaciente, tiene la cabeza adentro pero le urge mas, el
picor el exige fricción, pero fricción profunda, ahí donde le pica.


Ya todo está en sazón, y no puede esperar mas, se prende de
mis nalgas y me jala hacia arriba, un poco tosca pero no importa, comprendo su
desespero y lo disfruto.


Ya le entró mas de la mitad y el muchacho recibe una calurosa
bienvenida, los músculos vaginales se encargan de abrazarlo efusivamente y con
vigor.


Yo cumplo con mi parte y empujo lo qua falta, ella duda que
pueda soportarlo pero acepta el reto y afloja, finalmente constatamos que si
cabe completo aunque con las justas, ella puja un poco y se pone a gozar como
loquita.


Que fuerza en los muslos, tiene las ancas en el aire
dibujando ochos y conmigo encima, cintura magistral que fricción tan acelerada
produce su batir.


El acompañamiento musical no se hace esperar, el catre cruje
como arpa vieja, la pared y la cabecera hacen los tonos graves, y la tiple que
me estoy comiendo se encarga de los agudos con gorgoritos y todo. Yo solo hablo
alguna cojudez y me dedico a disfrutar.


Tratando de sujetarme, le meto un dedo en el ojete y le mamo
una teta y los censores me indican que se le viene un orgasmo tremendo, mas que
eso es un huayco.


La opereta ingresa a su etapa crucial, la interprete alcanza
las notas mas altas del pentagrama, me va a dejar sordo pero no importa, esto
está demasiado rico.


Se viene, no, me vengo, no, nos venimos, si. Los orgasmos
nuevamente llegaron a la vez, no puedo contenerme cuando siento que ella esta
gozándola y me chorreo todito, la liberación fue torrencial.


Nueva escala, nos acariciamos con dulzura, no solo por que
estamos muy cachondos , también nos queremos mucho, creo que la quiero desde que
nací.



Nos miramos a los ojos incrédulos aun de lo que nos esta
sucediendo, nunca creí poder comerme de verdad a mi tía y ella me contó que
nunca se imaginó que yo la pudiese hacer gozar tanto.


La pausa fue necesaria pero indeseada, no queremos
detenernos, deseamos seguir copulando hasta el fin de nuestros días sin
interrupciones, nuestro apetito es voraz e insaciable.


Estamos listos para la siguiente ronda, me la constata a
punto y sin demora se pone en cuatro, con la cabeza abajo, apunta al techo con
el culo y separa las nalgas con las manos.


Tengo esa imagen tallada en mi disco duro, así como la
expresión de su cara en ese instante, mirada estrábica, labios entre abiertos, y
un chorrito de saliva colgando de su boca.


Con voz irreconocible me pide: " Papito, ......... papi, la
quiero por el culo, dame duro por atrás te lo imploro", mientras su acceso
posterior jugueteaba coquetón, palpitando sin compás.


Ansioso me dispuse al festín, me arrodille en el suelo, sobre
una almohada y acaricié apasionadamente con la lengua su agujero pedilón, ya lo
tiene bien traficado, ha recibido tupido y el mismo me lo indica por que está
mucho mas flojito que otros.


Creo que si le va a poder entrar, de todos modos le chorreo
mas saliva mientras me lo como, Pamelita insiste ansiosa con su invitación: "
ya, ........., ya no me hagas esperar, lo quiero ahora, métemelo de una vez".


Adopté la posición tirador de rodillas detrás de ella y la
apuntale, está bien lubricada y lista a recibir, sigue jugueteando con el ano
invitando al cabezón, presiono un poco, hurga con media cabeza adentro, la tía
puja pero debe aflojar mas, yo la aliento para que no deponga.


Con una mano le froto el clítoris untándole su propia baba,
eso la estimula y empuja hacia atrás, le entra toda la cabeza y chilla, queda
abotonada, lo que falta tiene menos calibre y la incursión está garantizada,
solo hay que tener paciencia, la sigo masajeando con los dedos en la yema del
gusto.


Gira el culo con destreza pero sin ejercer presión, como para
que se le abra un poco mas, sabe aflojar bien el esfínter, lo suelta y cede, el
muchacho acepta la bienvenida y penetra, se desliza suavemente, lo mas
voluminoso que está adentro ya abrió paso.


La enculé al tope, hasta la empuñadura, movió el trasero con
frenesí una eternidad, no nos cansamos de gozar, el apetito voraz, insaciable,
parecemos viciosos, tenemos gesto depravado, ya no tengo leche y ella ya no
puede mas.


Hemos tenido incontables orgasmos, por fin llegó la
saturación y nos tranquilizamos.


Desde ese día Pamelita se engolosinó con migo, por la noche
sufrimos la abstinencia por la bulla que hace cuando copula, pero de día no
dejamos pasar oportunidad, cada vez nos comprendemos mas, me ha enseñado a
chuparle el clítoris mientras le masajeo el punto "G", eso le encanta.


Me contó que su marido sin tenerla tan grande la hacía gozar
bien, pero no se satisfacía tanto como con migo, al difunto le gustaba hacer
tríos y que alguna de sus mejores amigas participaban de muy buena gana, a ella
eso también la excita tremendamente.


"Mis amigas te van a adorar", me dijo, "Espera que te enseñe
todo lo que debes saber"


Pamelita después de resolver todos sus asuntos legales se
mudó a su propio departamento, a pocas calles del nuestro, es como mi segunda
casa.


Me ha ofrecido presentarme a sus amigas íntimas, he visto
fotos y son casi tan ricas como ella, dice que le va a encantar verme dejarlas
exhaustas de placer, con mis diez años recién cumplidos.


Mi muchacho ya no cabe en su pellejo y esta ansioso esperando
que le cumplan el ofrecimiento.


OCTOPUSI, 13/05/2004


 

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Relato: La hermana de mi padre (tia/sobrino)
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