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Relato: Vania en Puerto Vallarta


 


Relato: Vania en Puerto Vallarta

  

Después de graduarnos de la Universidad, mis 3 mejores amigos
y yo planeamos un viaje de festejo a Puerto Vallarta en Agosto. Uno de ellos
dijo desde un principio que él ahorraba su dinero para un coche nuevo, y no
pudimos convencerlo de que era una gran oportunidad y se negó a ir con nosotros.
Una semana antes de que nos entregaran los boletos de avión, otro de ellos dijo
que no podría ir con nosotros, el restante, Diego, y yo, nos molestamos
bastante, pues no haríamos un viaje solos el y yo - se vería bastante raro - sin
embargo después de 1 día de discutirlo, decidimos que no nos iban a arruinar
nuestros planes y nos fuimos juntos a un cuarto de lujo de 3 habitaciones como
lo habíamos planeado.


Habían pasado dos días de vacaciones y realmente la estabamos
pasando muy bien, habíamos estado de acuerdo en a dónde ir y a qué horas irnos
hasta ahora en todas las ocasiones. Una tarde estabamos descansando en la
piscina del hotel cuando una chica me llamó diciendo, "Oye, amigo, el del traje
verde... ponte algo sobre los pies o se te quemarán las plantas y no podrás
caminar". Me giré y la miré de reojo. Era una chica morena, delgada y muy
chiquita, aunque no era atractiva a primera vista, llevaba un traje de baño tan
diminuto que no pude evitar barrerla con la mirada de arriba a abajo. Estiró la
mano y dijo "hola, soy Vania, de San Luis Potosí". Me enderecé y la saludé de
mano mientras le agradecía su tip. Ella se sentó a un lado mío y en menos de 2
minutos me explicó que estaba ahi con sus padres y sus hermanitos, que no tenía
con quien salir y que nos había visto desde un día antes. Luego sin dejarme
hablar comenzó a preguntar de nosotros y antes de que yo terminara siquiera de
explicar me dijo "bueno me voy, ya mis papás me deben estar buscando. Estamos en
el hotel de frente, nos vemos mañana a esta hora aquí" - me dio un beso en la
mejilla - y luego se fue rápidamente. Yo me quedé con el ceño fruncido, en eso
llegó Diego que venía de un camastro a unos 20 metros con un ataque de risa
encima, me dio una patada en el trasero y en tono de burla dijo "oye, que buenas
viejas te agarras, a ver si me junto contigo" y siguió riendo. La realidad es
que Vania no era bonita, pero viendola de lejos tenía un cuerpo de esos delgados
y carnosos que no tienen un gramo de grasa en ningún lado, algo típico en las
mujeres delgadas de su edad, yo le calculé unos 18 o 19 años.


Al día siguiente nos asomamos por el balcón en la mañana y
efectivamente, ahi estaba Vania con dos niños de aproximadamente 5 y 7 años
jugando con una pelota en la piscina. La observamos por unos minutos hasta su
mirada nos encontró en el balcón del segundo piso. Comenzó a saludarnos muy
efusivamente, logrando que los dos chiquillos voltearan a vernos también, y
después hizo la señal de que bajaramos a la piscina. Diego me dijo que fuera yo
primero, que al fin la chica al que buscaba era a mi, realmente yo no estaba
interesado en ella, pero el solo hecho de que se me terminara la semana entera
sin haber tenido nada con una chica me daba pavor, asi que decidí salir a
buscarla. Cuando llegué ella salió de la piscina y les dijo a los niños que se
quedaran en el nivel bajo jugando. Los dos niños la miraron con una cara burlona
haciendole mofa por venir a platicar conmigo. Ella me saludó con un beso
nuevamente y se sentó a charlar a un lado mío.


En esta ocasión se sentó muy cerca de mi, pegó su pierna
derecha a mi cuerpo y comenzó de nuevo a hablar como taravilla sin dejarme ni
contestarle. Ahora comenzó a quejarse de sus padres, a decirme que no la dejaban
salir sola ni a la piscina, que tenía que llevar a sus hermanitos - señalando a
los dos niños - continuó diciendo que no conocería el ambiente nocturno de
Vallarta y que se estaba aburriendo demasiado en las noches. Cuando por fin me
dejó hablar le dije que intentara pedir permiso esa noche y se fuera con
nosotros al malecón. Ella se rió y me dijo que conocía a su padre, que nunca lo
lograría. La manera en que me veía, en que su pierna me rozaba y su cuerpo
durito por todos lados que no podía dejar de ver me comenzaron a poner un tanto
caliente mientras hablabamos, asi que comencé a darle mil opciones para vernos a
solas con la excusa de que ella se divirtiera. Sin embargo en todas me decía que
sería imposible. Ella parecía estarse poniendo también un poquito cachonda
mientras hablabamos, pero todo se arruinaba cada vez que miraba a sus hemanitos
para ver si estaban bien, y cada vez que me daba una negativa como respuesta. Me
desesperé y me despedí diciendole que tenía sueño y que si quería podía pasar a
visitarnos más tarde a la habitación 235 - señalandole el balcón - Subí y le
conté bastante molesto a Diego, quien me contestó que a como había visto a la
chica, el estaba seguro de que encontraría la manera.


Esa misma tarde mientras yo me estaba bañando en mi
habitación escuché que Diego hablaba y reía en voz alta con alguien en el cuarto
de un lado - me extrañó bastante - hasta que escuché la voz de uno de los niños
y reconocí la de Vania. Comencé a reírme solo adentro del baño mientras salía de
la regadera, Diego tenía razón, no se rindió, solo que se había traído a uno de
sus hermanitos. Escuché que Vania entró a la habitación donde yo estaba mientras
le preguntaba a Diego casi gritando que para que estabamos solo dos personas en
un cuarto de 3 habitaciones, supuse que la chica entraría al baño para hurgar,
asi que rápidamente me envolví una toalla en la cintura. No me equivoqué, apenas
me la amarré y Vania abrió la puerta de par en par con la mirada dirigida hacia
abajo, como esperando encontrarme sin ropa. "Hola guapo, ya llegué" y se metió
al baño cerrando la puerta. Estás loca le dije, salte de aquí, que tal si viene
tu hermanito. "Le dije que iba a ir al baño y lo dejé viendo TV en la habitación
sola" me dijo, aparte Diego ya sabe que onda, si no es tonto tu amigo. - Era
demasiado tarde para ponerme a pensar que intenciones tenía Vania - apenas
estaba sorprendiendome de lo que hacía cuando le puso el cerrojo a la puerta.


Totalmente sin inhibiciones se acercó a mi y poniéndo su cara
muy cerca de mi mientras se ponía de puntillas me dijo "dame un beso" La tomé de
los brazos y sin pensarlo le acomodé un enorme beso en la boca, dejandole jugar
la lengua dentro de ella y acariciandole la espalda y cabello mientras lo hacía.
- la chica se puso como loca y dijo - "Me vale que mis papás me quieran cuidar
de más, yo siempre encuentro la manera". Inmediatamente después le pegó un jalón
a la toalla dejandome sin ropa recargado en el lavabo del baño. Volteó a verme
allá abajo y solo dijo "bonito" y comenzó a restregar su cuerpo contra el mío
mientras se ponía de puntillas para besarme de nuevo. En medio del alboroto de
manos me di la habilidad de desbrocharle el top del traje de baño y dejarlo caer
al suelo, no se las vi, pero pude sentir como estaban duritas y su pezón crecido
mientras me las restregaba en el pecho. Comencé a apretarle las nalgas para
darme cuenta de que eran bastante firmes y comenzar a buscar inmediatamente el
broche de su short por delante. Lo encontré, lo zafé y ella comenzó a mover su
cuerpecito para que el short cayera al suelo del baño. Una vez más la intensidad
de sus movimientos no me dejó ver su cuerpo, solo sentir sus nalguitas desnudas
mientras se las agarraba sobre la pantie ajustadita que traía.


Yo ya tenía una tremenda erección y ella ni siquiera me la
había tocado. Eso me puso un poco de genio y tomandola de los brazos la empujé
hacia atrás para al menos poder admirar su cuerpo. La vi de arriba a abajo
mientras ella se recargaba en la pared del baño con una mirada como de
arrepentimiento. Volteaba a ver mi pene y luego me veía a mi. Yo tomé mi pene de
la base y comencé a moverlo de arriba a abajo como llamándola a ella. Vania no
se movía de la pared, parecía como si estuviera asustada o algo asi. Me hinqué
en el suelo y tomando sus panties del elástico se las bajé fuertemente hasta
sacarselas de los pies. Me di cuenta que su rajita no estaba rasurada, pero no
me importó mucho por la calentura que traía. La puse de espaldas a la pared
fonrcejeando y comencé a manosearle y morderle las nalguitas, que eran la parte
más atractiva de su cuerpo. Luego me puse de pie y empecé a restregarle el pene
entre sus nalgas y luego en su espalda, ella mantenía las manos apoyadas en la
pared y lanzaba gemidos ahogados para no despertar sospechas con su hermano me
imagino. Bajé entonces mi mano derecha y la metí entre sus nalgas hasta poner la
mano completa sobre su rajita - estaba bastante húmeda para ese momento -
comencé a tallarsela y ella a gemir un poco más fuerte, luego solté su rajita y
le pasé mis dedos por el culo, inmediatamente ella dijo "no" y se giró de frente
a mi. Se me tiró encima nuevamente a besarme y acariciarme la espalda, yo ya
estaba listo para hacerla mía, asi que forcejeando hice que me soltara y le pedí
que se sentara en el lavabo para quedar a un nivel que la pudiera penetrar.


Ella con una cara como de arrepentimiento me dijo "No, no
quiero hacerlo, solo me llamabas mucho la antención pero no quiero hacerlo". Me
sonreí y le dije que estaba loca, que no podía ponerme de esa manera,
desnudarme, desnudarse ella y luego decirme que no quería hacerlo. Asi que
quitandola del camino abrí el botiquín donde Diego me había puesto un par de
condones de los que había llevado "por si se me ofrecía" y con los dientes abrí
uno de ellos mientras ella se arrinconaba trás la puerta del baño. "Carlos no
por favor", lo repitió un par de veces mientras yo me colocaba el condón con
movimientos torpes por la desesperación. Me acerqué a ella y nuevamente le puse
la mano en la rajita, noté que había perdido la humedad, tal vez por el
nerviosismo, asi que me escupí la mano y la embarré completamente para que no
hubiera problema al penetrarla. La tomé de los brazos fuertemente y dejandole
caer el peso de mi cuerpo encima la fui llevando hasta el suelo, tomé sus
rodillas y con un movimiento un poco fuerte las separé todo lo que pude y metí
mi cuerpo entre sus piernitas. Ella se tapó los ojos con su mano derecha y
comenzó a sollozar diciendo "ésta no era la manera". En ese momento entendí que
Vania era vírgen, aunque con su comportamiento no lo parecía, ni mucho menos
parecía que quisiera seguirlo siendo, asi que simplemente le quité la mano de la
cara, la miré a los ojos y le dije: Esto tu lo provocaste.


Inmediatamente después de que la solté se llevó de nuevo la
mano a los ojos y puso su cara de lado como para que no la viera mientras
sucedía. Por un momento pensé en no penetrarla, pero la calentura que traía era
demasiada, asi que agarré mi pene firmemente de la base y le puse la punta entre
sus labios vaginales. Nuevamente ella hizo un intento por cerrar las piernas,
pero mi cuerpo atravesado en medio de sus rodillas no lo permitió. Poco a poco
empecé a empujar hacia adentro de ella mientras la chica comenzaba a sollozar
más fuerte y a dar unos pequeños gritos ahogados de dolor. No me fue nada fácil
penetrarla por la estrechez de su virgen vagina, sin embargo luego de unos
cuantos empujones duros y dolor por parte de los dos, mi pene fue entrando poco
a poco hasta que sus labios vaginales estuvieron pegados con mi pelvis.


Comencé a moverme con más libertad mientras Vania se apretaba
la cara con la mano derecha, seguía sollozando y hacía esfuerzos vanos por que
me saliera de su cuerpo. Asi estuvo por más de 5 minutos hasta que decidió que
todos sus forcejeos iban solo a cansarla más y optó por dejarme que siguiera
bombeandola a placer. No parecía estar disfrutando mucho al principio, sin
embargo después de un rato me acerqué a su cara y le dije al oído "disfrutalo,
ya no hay nada más que hacer". Ella se quitó la mano de la cara, sus ojos
llorosos me miraron y con una voz como de niña pequeñita me dijo "hazmelo con
cuidado por favor". Comencé a tonificar mis movimientos dejando que mi pene
entrara y saliera suavemente de ella, cada vez con más facilidad. Ella comenzó a
mover su cuerpo poco a poco sin mirarme a los ojos, sus manos intentaban rasgar
la toalla sobre la cual estaba acostada en el suelo, y por fin, después de
varios minutos, Vania comenzó a lanzar ligeros gemiditos mientras yo disfrutaba
de su cuerpo.


Salí de su cuerpo y ayudandola a ponerse de pie mientras me
veía con una cara de interrogante, sin saber si eso ya había acabado o
simplemente iba a parar en ese momento. La tomé de la cintura y cargandola la
puse sentada en el lavabo del baño como en un prinicpio pensaba hacerlo. Ella se
quejaba de dolor en su cuerpo pero sin mucho pensarlo se acomodó para que sus
nalgas quedaran en el borde y yo pudiera entrar de nuevo en ella. Le mostré
primero mi pene de nuevo agitandolo de arriba a abajo, y esta vez pareció
gustarle más, ya que pintó una ligera sonrisa en su boca mientras abría más las
piernas. Me acerqué a ella y comencé a penetrarla lentamente mientras miraba su
cara, esta vez más cerca de la mía. Cuando la tuvo toda en ella, enredó sus
pequeñas piernas alrededor de mi cintura y apoyó sus manos detrás de ella en el
borde de la pared del lavabo. Yo ya no soportaba más y quería soltar toda la
leche que tenía dentro, pero ella por el nervio, apenas comenzaba a disfrutar
del sexo y tenía poco tiempo acumulado de excitación, asi que comencé a
bombearla rápido por unos segundos y después me detenía un poco para contener la
leche, y asi lo hice unas 5 o 6 veces hasta que Vania ya estaba completamente
excitada y sus ojos ya no le temían a los míos y se encontraban con ellos cada
vez que los movimientos lo permitían.


Cuando sentí que ya no podía más me salí de ella y
rápidamente bajé mi mano y la penetré con dos de mis dedos para no hacerla
perder el ritmo. Ella continuó gimiendo suavemente como si siguiera dentro de
ella. Luego la jalé de la cintura y la puse de espaldas a mi - como era muy
pequeña hice que se apoyara con su estómago en el borde del lavabo - sin dejarle
de restregar los dedos dentro de ella acomodé mi pene en su vagina y la penetré
sacando rápidamente los dedos. Ella siguió gimiendo pero en esta ocasión los
gemidos estaban acompañados de quejidos por el dolor que el estar apoyada con su
estómago le hacía sentir. Comencé a metérsela bastante duro, golpeando mi cuerpo
fuertemente contra el de ella - estoy seguro que ese movimiento y los golpeteos
se debieron haber escuchado hasta afuera, pero no me importaba - cada golpe que
mi pelvis daba en sus nalgas y que mi pene llegaba hasta el fondo de ella, Vania
lanzaba un "ahh" cada vez más fuerte. Una vez más ya no me aguantaba más, asi
que decidí ayudarla un poco y me chupé entonces el dedo pulgar para humedecerlo,
y sin escuchar sus gritos se lo comencé a meter en el culo. El grito que dio
cuando lo metí fue ya bastante fuerte, pero funcionó y fue peor, justo cuando
flexioné el dedo dentro de su culo, Vania pegó tremendo grito que ya no pudo
ahogar. La chica estaba teniendo su primer orgasmo provocado por un pene, y yo
sintiendo un descanso al escucharlo, dejé salir toda la leche que tenía
acumulada dentro del condón que traía puesto.


Ambos nos quedamos inmóviles un momento, después salí de su
cuerpo y después de echar el presevativo al inhodoro comencé a limpiarme el pene
con la toalla que estaba en el piso. Vania se sentó en el inhodoro y sin mirarme
sacó de entre sus piernas un pedazo de papel que había tomado unos segundos
antes lleno de sangre. El cambio en ella fue inmediato, parece que el haber
visto aquello la hizo recordar que acababa de quitarle su virginidad. Sus ojos
se volvieron a llenar de lágrimas y vistiendose rápidamente salió del baño
corriendo y se encontró con su hermano, que le preguntó que si le sucedía algo
porque la había escuchado gritar. Diego estaba con el niño tratando de calmarlo
y viendome con una cara que por poco pensé que me iba a matar. Ella le contestó
al niño que le dolía un poco el estómago , que era mejor que se fueran a su
habitación, y sin despedirse de ninguno de los dos, Vania salió corriendo con su
hermano tomado de la mano.


 

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Relato: Vania en Puerto Vallarta
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