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Relato: Embarazada de otro


 


Relato: Embarazada de otro

  No se cómo pude hacerlo... no sé porqué le fui infiel a mi marido... no sé porqué falté a mi promesa de ser sólo su mujer.
Tengo 30 años y llevo 6 de casada con Luis; él trabaja en una conocida fábrica de pan y aunque es un poco conformista al menos es sano y sin vicios, muy apegado a su familia. Nuestra vida marital se ha limitado a los clásicos viernes o domingos por la mañana, al ser el único hombre en mi vida pensé que así debía ser lo normal de las parejas.

A veces había días que toda esa rutina me agobiaba: el quehacer, el super, la casa... yo ya quería tener hijos pero él siempre me decía que esperaramos a que nuestra situación mejorara, pero yo veía lejos que eso sucediera al menos mientras él siguiera estancádose en ese monótono puesto de supervisor.

Todo eso me impulsó a buscar trabajo en unos laboratorios de análisis clínicos por el sur de la ciudad donde poco a poco fui ascendiendo e interactuando con más personas. Mis amigas siempre hacían alarde de sus aventuras y me reprochaban que yo nunca tuviese algo qué contar.

-"Hasta parece que no estuvieras casada...!"
-"Sí, toda la gente llega y te dice "señorita"...
-"Tu y tu marido parecen más bien ser novios o amigos..."

Esos comentarios me herían por ser ciertos pero yo no tenía en mente faltarle a Luis, yo creía que lo amaba hasta que un día conocí a ... a un hombre que cambiaría por completo mi forma de ver la vida.

El nos dió un curso gerencial y poco después coincidimos en otros eventos. A mi me fascinaba su fuerte personalidad y su iniciativa, todo lo contrario a Luis. Cada vez que yo iba al corporativo en Polanco discutíamos por cosas del proyecto pero para mi era un deleite ver la forma tan vehemente de defender sus opiniones y de presionar para obtener siempre lo que quería.

Fue en una de esas juntas en el corporativo donde él estaba a punto de explotar debido a mi intransigencia que yo incluso llegué a sentir temor por su fuerte reacción pero enseguida él se tranquilizó, se disculpó por alzarme la voz y decidimos mejor dar por terminada de reunión. Yo me sentía un poco apenada y tratando de suavizar las cosas lo alcancé en el estacionamiento proponiéndole repasar algunos puntos de regreso al laboratorio pero entonces él me dijo.

-"Mira Lucy, la verdad estoy un poco alterado, ahorita nos vamos a aventar mínimo hora y media en el tráfico, voy a llegar harto, con hambre y la verdad no quiero volverme a enojar contigo. Mejor ahora te llevo a comer y platicamos tranquilos"

Wow, un cambio en la rutina, la verdad me dejó sin palabras, me gustó que él decidiera y tomara la iniciativa; pero más me gustó sentirme así tan vulnerable, subiéndome a su carro y obedeciéndolo a él. Mi cinturón de seguridad estaba aplastando un poco mi saco y cuando él se acercó para ajustarlo percibí su loción y quería olerlo más de cerca. Yo sólo atiné a decir: "¿y adonde vamos?". Él tomó mi mano y me dijo "Confía en mi"...

Él eligió un fino restaurante japonés de la zona. Yo nunca había estado en un lugar así pero estando a su lado me sentía segura y protegida. Él ordenó algunas bebidas y yo me fui al baño a refrescar un poco la cara y a retocar mi maquillaje, quería verme linda para él. Sentía una sensación extraña mientras delineaba mis labios, por primera vez ponerme maquillaje no era algo rutinario sino verdaderamente entendía porqué una mujer se pinta y arregla tanto cuando quiere agradar a un hombre.

Al regresar a la mesa vi su reacción y me dijo que me veía muy bien muy atractiva, brindamos y enseguida me orientó sobre los diversos platillos de oriente, sus sabores, aromas etc.
Yo coqueta le decía: "Oh, tu sí sabes mucho..."
Y él me respondía susurrándome al oído: "Si quieres, puedo enseñarte mucho más"

En eso él me recomendó cierto platillo que según él se les da a las recién casadas pues favorece la ovulación y así poder quedar embarazadas.
"¿Quieres probarlo...?"
Yo sólo sonreía pícaramente mientras él acercaba los palitos a mi boca y mis labios se abrían para degustar aquel rollito de arroz, beber un poco de sake, disfrutar en el paladar todos esos aromas y sabores y al fin totalmente satisfecha limpiar mi boca con un vaso de agua.

Él todo ese tiempo me miraba insistentemente y sin saber qué hacer le dije entre risas:
"entonces... ¿ya estoy embarazada?"
Y él tomando mi mano me dijo "...Ya casi". Entonces él se aproximó hacia mi y yo sólo por reflejo desvié mi cara para evitar su beso. Él me miró desconcertado, sujetó mi mano con más fuerza y entonces me plantó un beso que ya no pude ni quise evitar. Un beso que me perturbó por todo lo que me hizo sentir, un beso como los que nunca me había dado Luis.

Durante el postre, la cuenta y el valet parking hubo más besos y mi resistencia era ya casi nula. Eran ya las 4 de la tarde y yo tenía miedo, no de él, sino de mi porque no podía creer lo que estaba haciendo con un hombre que no era mi marido. En su coche traté de calmarme y le expliqué que todo había sido mi culpa, que todo eso era sólo un impulso que le agradecía mucho el detalle y la comida pero que por favor dejáramos las cosas así, él no me escuchaba y cuando vi estábamos en Pabellón Polanco.
"Vamos de compras" me dijo y una vez más le obedecí.

Fuimos a una perfumería y él me compró un perfume muy caro y muy exclusivo. Yo estaba muy apenada porque incluso las dependientas se dirigían a nosotros como marido y mujer. Una vez más él decidía a donde íbamos y así me eligió unos aretes y un anillo... cuando lo deslizó sobre mi dedo yo ya estaba fuera de mi, quería gritar de la emoción pero no podía hacerlo, no al menos delante de tanta gente. Al fin llegamos a una tienda de lencería donde tomandome la cintura y dandome otro riquísimo beso me dijo:
"Ve y elige algo bonito. Yo te espero aquí"
Fue entonces que al fin yo renuncié a todo y acariciando su solapa del saco me repegué muy cerca de él diciéndole:
"Ayúdame tu a elegir lo que quieras que me ponga sólo para ti..."

A partir de ahí todo estaba ya decidido, fuimos a su habitación de hotel, a mi no me importaba si alguien me veía o si algo pasaba. Yo sólo quería estar con él. Desde el elevador nos besamos y quise repegar mi vagina sintiendo su bulto muy caliente por encima del pantalón. Al entrar a la habitación yo ya tenía abajo mi brassier mientras mi mano bajaba rápidamente buscando el cierre de su pantalón. Él besaba mis senos y me apretaba contra la pared. Nuestras lenguas se fundían en ardientes besos mientras sus manos recorrían mis muslos y mis nalgas tratando de bajar mi falda.

Estabamos disfrutando todo aquello cuando de pronto intempestibamente sonó mi celular... era Luis. Yo me aparté rápidamente y casi por instinto traté de alzar mi ropa y cubrirme mientras trataba de tomar aire.
...si???
-¿Lucy? ¿eres tu? ¿estás bien?
-...sí, claro estoy bien sólo un poco acalorada ¿qué pasa?
-Es que mi madre me dice que vayamos a su casa. Es que hizo unos tamalitos y ya sabes cómo es ella que quiere que estemos un rato con ella. ¿Paso por ti al trabajo o te vienes directo...?

Yo no sabía que hacer, voltié a ver a ... y lo vi fajándose la camisa y el pantalón mientras se arreglaba el cabello. Sabía que tenía que decirle a mi marido que claro que iría a casa de mi suegra, que yo los alcanzaba en su casa, no sé mil cosas pero yo no atinaba a decir nada...

-¿Lucy?, Lucy? estás ahí?
En eso ... se acercó a mi y abrazandome por detrás tomó mi mano, me quitó el celular y lo apagó mientras me decía:
"Voy a refrescarme un poco... tienes un minuto para decidirte..."

Él se metió al baño mientras yo aun no salía de mi estupor. Era sólo tomar mi bolsa y salir rumbo a casa de mi suegra...era sólo eso... pero eso no era lo que yo deseaba. Tomé el celular, lo prendí otra vez y le marqué a Luis.

"Lucy ¿qué pasó? ¿se cortó?, ¿por donde andas?"
Con una voz susurrante pero firme alcancé a decir:
-Luis amor... mira, ahora estamos aquí en el laboratorio pero no entra muy bien la señal por los equipos. Mira voy a estar aqui un rato más y si quieres adelantate con tu mami y yo me comunico contigo en cuanto pueda, ¿ok bebé?
-"Claro amor, tu haz tus cosas pero ojalá puedas llegar con mi madre, ya ves cómo le encanta vernos. Cuidate mucho!"
Bye!

Al colgar no pude evitar sentirme un poco turbada por todo ello pero sabía que no había marcha atrás. Apagué completamente el celular y en eso él salió del baño envuelto en una bata oliendo a aquella loción tan masculina. Se acercó a mi y me preguntó "¿todo bien?" Yo trate de responder pero la voz se me quebró, no quería que me viera llorar y tomé la caja con la lencería mientras le dije: "Dame un minuto..."

Me puse el conjunto que él me había comprado, blanco como de novia, con encaje y transparencias. Al ponermelo pude ver los aretes y anillo que también él me había comprado. Al ponerme el perfume sentía que quemaba mi cuello con gran culpa y al maquillarme no era ya para gustarle sino para así poder transformarme en otra mujer, en cualquier otra, en alguien más que no fuera yo.

Al salir lo vi recostado en la cama viendo la TV aun con su bata puesta. Al verme se incorporó y me miró con esa mirada tan penentrante "Ahh qué hermosa te ves..." Me acercó hacia él y besó mi cuello mientras tomaba mis senos. Yo lo aparté y le quité la bata viéndolo por primera vez desnudo completamente. Instintivamente besé su pecho y fui recorriendolo mientras me arrodillaba ante él. Su miembro iba creciendo conforme yo acercaba mi boca hacia él, lo tomé con ambas manos, lo olí cerrando los ojos y con el vaho de mi boca le acariciaba la puntita mientras mis manos masajeaban sus grandes testículos. El esperaba que yo introduciera su pene en mi boca pero en lugar de ello seguí bajando hasta besarle los pies y soltarme llorando rogándole:
"Papito hazme lo que quieras, castígame pégame, ordenáme, soy una "%&/# puta".

Él la verdad se desconcertó mucho y no era para menos por semejantes panchos que yo estaba haciendo. Como pudo me incorporó y me sentó en la cama mientras sacaba del servibar unos hielos y una bebida. Me ofreció de beber mientras yo me sacaba las lágrimas. Él me acomodó el cabello mientras me abrazaba y trataba de tranquilizarme, me sirvió otro trago y yo me recosté en la cama boca abajo porque no quería que él me viera con el rimel corrido.

Así él se aproximó a mi y besando mi pelo me pidió que no sintiera culpa, que confiara en él, me preguntó si me había gustado todo lo que habíamos vivido y compartido ese día: el trabajo, la comida, las peleas, los besos... me hizo ver que en un sólo día yo estaba viviendo lo que nunca en todo mi matrimonio había vivido al lado de Luis. Yo lo escuchaba mientras él seguía besando mis hombros semidesnudos y sólo atiné a decir:
"Abrázame...."

Él se puso encima de mi mientras me abrazaba por detras recorriendo los costados de mis muslos y de mis senos. Era una sensación de protección que como mujer jamás había sentido, era algo muy bonito muy tierno que poco a poco se iba transformando en excitación. Él siguió besando mi espalda recorriendo con su lengua cada parte de mi hasta llegar a mis nalgas, una vez más quise poner resistencia pero una vez más él me dijo "Confía en mi. Lo que te voy a hacer es un verdadero acto de amor". Enseguida senti su lengua caliente recorriendo mis nalgas murmurando entre dientes lo hermosas que eran, blancas y firmes, yo suspiraba con esa lengua caliente que se iba abriendo paso a paso en mi rayita y en mi agujerito virgen para después acometerlo a lenguetazos. Yo estaba sudando y apretaba la almohada. Mis lágrimas de pena ahora eran lágrimas de placer. Jamás nadie me había besado ahí y de aquella forma tan tan tan indescriptible que me hacía ver estrellas.
"Aay papito.... qué rico....te amo te amo"
En eso sentí cómo me metió un dedo y luego otro y el placer se volvió un dolor extraño, un placer muy excitante pero que me daba pena aceptarlo, es decir me daba miedo aceptar que quería más y más".

"¿Te gusta? te gustá así?"

Yo me voltié y lo abracé acercándolo a mi. "Hazme tuya papi, métemelo por detrás, métemelo todo por favor" le dije mientras mi mano se abalanzaba a su verga tan caliente y tan dura. Pero él me dijo: "Primero será por la boca..." y enseguida aproximó ese tronco tan firme con ese glande tan rojo. Yo cerré mis ojos anticipando ese gustazo y abrí mis labios mientras mi lengua envolvía ese pene erecto y lo recorría arriba y abajo con mi garganta.

"Así así mujer... cómetelo todo. Para eso querías pintarte la boca ¿no?"
Yo sólo asentía mientras chupaba y entreabría mis ojos para mis manos acariciandole sus huevos, mis manos pintadas adornadas con el anillo que él me había comprado.

"Ahhh qué rico lo haces" me decía mientras él jalaba con fuerza mi cabello y en eso lo sacó y yo le reclamé:

"Dámelo papi.... es mío, lo quiero sentir, dámelo, quiero que te vengas en mi boca..."

Paffff!!!!!!!!

No podía creerlo. Me había dado una cachetada mientras me decía:
"Cállate pendeja... No se va a hacer lo que tu digas. Ya sentiste placer, ahora tendrás dolor... Voy a venirme dentro de ti"

Yo estaba excitadísima pero a la vez muy asustada, con muchísimo coraje por esa cahetada que me había cimbrado en mi orgullo de mujer. Quería decirle un montón de cosas, quería insultarlo, pegarle irme de ahí pero a la vez me sentía muy intimidada por ese hombre que estaba a punto de violarme. Quise zafarme pero me sujetó por las muñecas, forcejeámos un rato y él me insultaba y me sujetaba más fuerte. Quise darle una patada en los bajos pero él no se dejó y me pegó en mi vientre.

Ouchhh... yo me aflojé toda por el dolor causado por su golpe, lo miré y vi en su rostro una expresión animal donde sabía que yo ya no me opondría a nada. Yo solté un grito de dolor que él ahogó con otra bofetada mientras apartaba mis piernas y dirigía su pene más erecto que nunca hacia mis entrañas.

Ayyyy!!!! volví a gritar mientras sentía su miembro desgarrarme y metermelo de un sólo golpe sujetandome las caderas mientras empujaba más y más. Yo ya no tenía lágrimas y pensé que perdería el sentido pero aun así lo escuchaba decir:

"Para que aprendas pendeja, a no contradecirme nunca, pinches viejas sólo buscan quien les haga un hijo si no no están contentas"

-"Por favor..." le suplicaba pero él inclemente se movía dentro de mi mientras yo aterrada sentía a mi vagina cobrar vida propia y tratar de amoldarse a aquel miembro y moverse al ritmo que éste le exigía. Yo ya no era dueña de mi. Por vez primera alguien me hacía totalmente suya hasta el punto de hacerme olvidarme completamente de mi.

"¿Quieres un hijo mío? Pídemelo, suplica por él"
Yo sólo asentía con lágrimas en mis ojos viendome mover de arriba a abajo completamente ensartada por su verga que se ensanchaba a punto de explotar dentro de mi. Súbitamente mi cuerpo se arqueó y mis piernas se enlazaron sobre sus caderas mientras mis brazos se sujetaban a su espalda toda sudada y yo le supliqué:

"Amor amor, quiero tener un hijo tuyo por favor"

Él me sujetó fuerte y metió toda su lengua en mi boca y de prontó sentí una oleada de blanco placer, un chorro caliente llegando donde nadie había llegado, sentí mi interior abrirse ante ese poderoso chisguete, sentí por primera vez lo que es ser mujer. De pronto todo se volvió blanco y así me quedé. Enamorada de su semen.

Me despertó algo goteando sobre mi cara... era él que se estaba orinando encima mi...unas cuatas gotas.

"Lo siento querida peo me acabo de bañar y al quitarme la bata de baño... bueno tu sabes...me gusta hacer esto a las mujeres que se maquillan mucho, ja es que debes verte al espejo para verte cómo estás... bueno, no quisiera apurarte pero llamé a la ama de llaves para que limpie todo esto. Voy al bar del hotel un rato... no sé, ahí te dejé $300 pesos para el taxi. Nos vemos el lunes temprano en el laboratorio ¿va?

Como pude me incorporé, como pude me bañé y como pude traté de arreglarme y llegar a mi casa. Quería refugiame en los brazos de Luis, quería sincerarme toda con él, quería que me perdonara. Cuando llegué lo encontré hablando por teléfono... con su mamá. Era algo que luis siempre hace después de ir a ver a su madre, le habla otra vez y siguen la plática por teléfono. Eso me frustra pero por esta vez me pareció bien, le hice una seña a manera de saludo y me dirigí a la recámara, me vi en el espejo y oh... tenía una cara... diferente, es decir, se notaba que había llorado... y mis labios...hinchados muy hinchados.... quise hacer algo para disimular pero enseguida pensé que era mejor soltar todo de una vez, sólo que mi marido seguía hablando con mi suegra.

Me puse un poco de crema en la cara, me recogí el cabello y en eso llegó Luis a contarme todo acerca de la reunión con su madre mientras me contemplaba arreglandome ante el espejo lo que él suponía debía ser una especie de mascarilla. Yo ni lo escuchaba y quería que se callara pero él seguía muy contento mientras yo reparaba en los aretes y el anillo que aun traía puestos... súbitamente lo voltié a ver como para que se diera cuenta de todo y él sólo puso su estúpida cara de menso y me dijo:

"Ay Lucy, te ves cansadísima, ¿te sientes bien?"
-Sí bebito no te preocupes, sólo me duele un poco el vientre"
"Ay Lucy de seguro son colicos, mejor te traigo una tinita con agua caliente para que descansen tus piecesitos, ¿te parece bien cielo?"
-Sí bebé.

***

Al lunes siguiente volví al trabajo pero no vi a ... de hecho no quería volver a verlo. Quería olvidarme de lo ocurrido. Lunes y Martes estaba yo como ida, todo me daba igual. Al fin llegó el Viernes y otra vez me pidieron que fuera al corporativo. Sabía que lo volvería a ver pero estaba decidida que serían otras las circunstancias. Decidí devolverle el anillo y los aretes, los puse en sus estuches y después de la junta nos quedamos solos. Traté de ser lo más escueta posible:
"Aquí están tus cosas. Yo no las quiero"
Como él no las tomó las puse en su escritorio pero entonces él tomó mi mano y muy serio me dijo:
"¿Y también así piensas deshacerte del bebé que te di?"
Yo me quedé callada. No sabía que contestarle porque la verdad no me había planteado jamás eso. O sea, sí lo habíamos hecho... ¿pero a la primera? ¿realmente podía haber quedado embarazada?. Él tomó el anillo y lo volvió a deslizar en mi dedo y volteándome de espaldas me puso otra vez los aretes mientras me decía:

"Lo que yo ponga en ti lo tienes que tener porque tu eres mi mujer..."

***

Desde entonces yo contaba los días para mi regla, mis amigas me notaban distinta y empezaban todas a murmurar pues se daban cuenta de que aprovechaba cualquier pretexto para quedame a solas con él. Y así ya pasó un mes y justo hoy he confirmado la noticia... estoy embarazada... de él. Estoy feliz de ser su mujer. Me gusta lucirle a mis amigas el anillo que él me dio, me gusta la envidia que les provoco yo.

En cuanto a Luis mi marido, él aun no lo sabe y no sé cómo decirle si apenas tolero que me quiera tocar y sólo lo dejo masajear mis pies. Conociéndolo creo que hasta se pondrá feliz y no sólo él sino también mi suegra que al fin me dejará en paz con aquello de "cuando te piensas embarazar?"

No me importa. Sólo sé que llevo dentro de mi el hijo de un hombre que a pesar del dolor me ha enseñado lo que es la vida. Me siento capaz de luchar por mi bebé sin importar el dolor del parto, sé que la vida misma está llena de situaciones dolorosas pero es mayor la dicha y la recompensa cuando luchas por lo que quieres.

En cierta forma me da gusto también causarle este dolor a Luis mi marido. Sé que será muy doloroso para él saber que su esposa lo engañó y se dejó embarazar por otro hombre. Pienso decírselo porque a pesar de todo se que me ama y sabrá también amar a mi hijo, a pesar del profundo dolor de saber que ese niño no es de él.









 

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