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Relato: Mi hijastra Gaby


 


Relato: Mi hijastra Gaby

   MI hijastra Gaby

Los padres de Gaby se habían separado, quedando ella viviendo con su madre. Ella se había vuelto a juntar con otro hombre, Javier, que pasó a ser el padrastro de Gaby. Este tipo era muy estricto y mandón. La mamá de Gaby, Luciana, vivía trabajando fuera y dentro de la casa, por lo que Javier era el que mandaba en casa.
Gaby iba a un colegio privado religioso, también muy estricto, por lo cual no tenía mucho contacto con la vida social, pero su vida cambiaría totalmente al cumplir sus catorce años. Su cuerpo se estaba desarrollando, ya tenía el cuerpecito de una mujercita apetecible, con sugerentes pechos y una prominente cola. Gaby era rubia y tenía ojos celestes, algo que había heredado de su madre además de su cuerpo.
Siempre cuando llegaba del colegio, cerca del mediodía, tenía la casa para ella sola por unas horas, hasta que su fastidioso padrastro llegara de trabajar. Ese día, llegó como siempre, no había nadie en casa, comió algo y también alimento a su perro, un husky siberiano bastante grande. Estaba con su uniforme de colegio, un jumper azul oscuro con camisa blanca, y su cabello rubio atado con una cola. Entró al cuarto de su madre, buscando los perfumes que ella nunca usaba, solo para probarlos un poco, su padrastro decía que había que ahorrar dinero, y por eso Gaby no tenía muchas cosas.
Buscando en los cajones de la cómoda encontró unas revistas, unas que nunca había visto en su vida. En la tapa había mujeres desnudas, y cuando la abrió vio fotos de ellas teniendo sexo. La curiosidad le picó, agarró una y se la llevó a su cuarto, procurando dejar todo como estaba.
Una vez en su cuarto comenzó a ojearlas en la cama. Se sorprendió de las fotos, las chicas no parecían ser más grandes que ella. En algunas fotos estaban masturbándose o metiéndose consoladores. Gaby sin darse cuenta había empezado a acariciarse la entrepierna, a pesar de que ella nunca se había masturbado. Siguió viendo la revista con más atención, hasta que vio algo que la dejó sorprendida, eran fotos de hombres con el pene erecto. Gaby nunca había visto un pene, y menos una escena de sexo. Las fotos mostraban a las chicas teniendo sexo, con esos penes en sus conchas o anos, siempre con caras de placer.
Gaby tenía su manita entre sus piernas y se acariciaba la bombacha, frotando su vagina suavemente, algo que le producía una sensación que no había tenido antes. No dudo meter su mano dentro para tocarse mejor, le gustaba, la hacía sentir un placer indescriptible.
-Mmm...aaahhh...aaahh....-se quedó tirada boca abajó, alzando un poco la cola con su mano entre las piernas, la bombacha por las rodillas, masturbándose por primera vez. Lo hacía mirando una foto de una chica con un pene en el ano y otro en la boca. Sus deditos acariciaban su clítoris, y sentía que estaba por estallar, hasta que sucedió-.
-¡Que haces pendeja!-era su padrastro, vestido de traje porque venía de la oficina más temprano de lo debido. Gaby al ver su cara furiosa se paró de golpe, se subió la bombacha y trató de esconder la revista en su espalda, pero era demasiado tarde-.
-¡Para eso te educamos, para que mires revistas pornográficas y te pajees en la casa!-a Gaby se le llenaban los ojos de lagrimas y trataba de explicar algo, pero solo tartamudeaba-.
-¡Ahora vas a ver pendeja de mierda!...¡masturbándote en mi casa!-y dicho esto, su padrastro se sentó en la cama, la agarró y la tiró sobre sus piernas boca abajó. Dejando la cola de Gaby en pompa y su carita justo encima de la entrepierna de Javier. Este agarró la revista que había caído en la cama, la enrolló y la levantó bien alto-.
-¡A vos te hace falta un castigo como los de antes!- Gaby se imaginó lo que iba a hacer y trató de pararlo entre llantos-.
-¡No!..¡por favor!...no lo voy a hacer más...por favor...¡¡¡¡Aaayyyyyy!!!!-su padrastro había comenzado a azotarle la cola con la revista. A Gaby no le dolía mucho, pero la estaba humillando, se sentía un pequeño conejito enfrente de un gran lobo. Javier seguía con las nalgadas, haciendo vibrar los cachetes de la cola de su pequeña hijastra. Con la otra mano no dejaba que Gaby se levantara, y ella solo podía aguantar esa humillación-…
-¡¡¡Ayy!!!...¡¡¡aayy!!...¡¡¡aaayyy!!!-gritaba ella con cada golpe de la revista, Javier le decía cosas como "así vas a aprender" o "te la buscaste pendeja de mierda". Gaby en un momento recostó su cabeza en la entrepierna de su padrastro, y sintió algo duro que palpitaba dentro de los pantalones. Se le vino a la cabeza la imagen de la chica de la revista chupando una verga. Y no supo porque empezó a excitarse, los golpes y las puteadas que le decía su padrastro la estaban calentando. Y él no se quedó atrás, su bulto era más que evidente-…
-¡¡¡Aahh, así que quieres poronga!!!-le gritó Javier cuando Gaby había rozado con su mano el bulto-.
-¡¡Poronga vas a tener!!-y Javier se bajó el cierre del pantalón y sacó su verga. Gaby alejó su cara asustada, la verga de su padrastro era mucho más grande que las que vio en la revista. Ésta era larga y gorda, con las venas palpitando y la cabeza roja. Javier la agarró de la cabeza y la empujó hasta su pene, agarrándola fuertemente de la cola de su cabello-.
-¡¡Ahora chúpala nena!!- Gaby se retorció tratando de soltarse, pero Javier la tenía firmemente sujeta-.
-¡¡No!!...¡¡Déjame!!-Javier la agarró del cuello y apretó, dejándola sin poder respirar. Gaby abrió la boca asfixiándose-.
-Ahora chúpala o vas a ver...¿entendiste?- Gaby contestó que "sí" con la cara roja por la falta de aire, y Javier de un empujón agachó su cabeza y le metió medía verga en la boca a su hijastra. Agarrándola nuevamente del pelo comenzó a subir y a bajarle la cabeza a Gaby por su imponente verga. Solo la mitad entraba en su pequeña boca, y esa mitad le llegaba hasta la garganta. Sus mandíbulas estaban abiertas al máximo, y su lengua saboreaba forzosamente el gran pene de su padrastro-.
-¡¡¡¡Mmm...mmmm!!!!....¡¡¡mmmmm!!!-Javier con la otra mano comenzó a mandarles dedos en la conchita de Katy, y a ella por más que le dolía un poco, volvía a sentir la sensación placentera de cuando se masturbó-…
-Te conviene que no me muerdas pendeja....¿ves como te gusta?, estás toda mojada-le decía mientras seguía subiendo y bajando su cabeza agarrándola de los pelos. Al rato ya tenía dos de sus grandes dedos entrando y saliendo de la concha de Gaby, y ella no podía evitar excitarse-.
-¡¡Ahora abre la boca!!...¡¡y te conviene que te tragues todo!!- Gaby no entendió eso, hasta que Javier le tiró los pelos hacia atrás sacándole la verga de la boca. Se masturbó unos instantes y comenzó a eyacularle en la cara. Gaby por miedo abrió su boca y recibió los chorros de semen, algunos iban a parar a su boca, pero otros salpicaban su carita y su pelo. Los chorros eran potentes, y le dejaron la cara completamente embadurnada de leche-.
-Límpiame la verga-le dijo. Gaby tragó el semen de un largo trago, y tímidamente agarró el pene con sus manitas y se lo llevó a la boca. Lo chupó lentamente hasta dejarlo limpio, mientras su padrastro gemía de placer. Gaby mamó esa gran verga hasta dejarla limpia de saliva-.
Gaby estaba confundida y agitada, pero antes de que reaccionara su padrastro la agarró y la tiró en la cama bruscamente, quedando Gaby boca arriba. La miró con su verga entre las manos, todavía la tenía dura, imponente.
-¿Quieres más verga?...ahora la vas a tener- Gaby lo miró asustada, pero Javier de un rápido movimiento se colocó entre sus piernas apuntando su vergota a la pequeña vagina de su hijastra. Gaby se quedó dura del miedo, se imaginó siendo atravesada por semejante mástil, pero tampoco podía olvidar la cara de placer de las chicas de la revista-.
Javier agarró las piernas de Gaby y las pasó alrededor de su cintura, agarrándola de las nalgas. La niña no sabía como reaccionar, quería correr pero estaba paralizada.
-Ahora vas a aprender lo que es una verga-le dijo y pegó un empujón, ensartándole la mitad de su verga en la conchita de Gaby. Ella pegó un gritó tremendo, cerro fuertemente sus ojos cuando sintió un dolor indescriptible-.
-¡¡¡¡¡¡¡¡Aaaaaayyyyyyy!!!!!!!!-su padrastro la había penetrado hasta los huevos, rompiéndole el himen bruscamente. A Gaby se le caían las lágrimas, el dolor era terrible. Arqueó su espalda y se agarró de las sábanas, aguantando la lenta penetración de su padrastro-…
Ella cerró la boca apretando los dientes, sentía que la verga de Javier le llegaba hasta el estómago, era demasiado grande para su cuerpo tan chiquitito. Javier la bombeaba cada vez más rápido, con fuertes estocadas, sacando casi toda su verga, para luego introducírsela salvajemente hasta los huevos.
-¡¡¡Aayyy!!!..¡¡¡aaaaayyy!!!...¡¡¡¡aaaayyy!!!!-Gaby no podía evitar gritar, su padrastro la estaba partiendo en dos. Sus grandes pechos bajó su camisa bamboleaban con las embestidas, su carita estaba roja y llena de lágrimas. Cada vez la penetraba más salvajemente, más rápido, y a pesar del dolor, comenzó a sentir un leve placer que iba creciendo-…
-Hace rato que te quería coger pendeja...la tienes re apretada-le decía su padrastro jadeando como un toro mientras la cogía sin parar. Gaby sentía como su vagina poco a poco se amoldaba al tremendo tamaño del pene y poco a poco comenzó a jadear de placer-.
-¡¡¡Aaahhh!!!...¡¡¡aaahhh!!!...¡¡¡aaahhh!!!-su padrastro al notar esto comenzó a penetrarla más rápido, más salvaje, con una brusquedad que hacia que Gaby se moviera de atrás hacia adelante por las embestidas-…
-¡¡¡Aaahh!!!...¡¡¡¡¡aaaahaaaahhhhhhh!!!!!-Gaby se retorció sobre la cama, su padrastro la estaba haciendo acabar, sentía como su cuerpo era invadido por una electricidad y un placer que nunca antes había sentido-…
-¡¡Ahora a tomar la leche!!-gritó Javier, sacó su verga y se colocó encima de Gaby, poniéndole su pene justo en la cara. Se masturbó un poco y comenzó a venirse a chorros. Gaby, no subo porque, abrió su boquita para recibir la leche. Su carita quedó nuevamente embadurnada de semen, y lo que cayó en su boca se lo tragó sin problemas, no le disgustaba el sabor-…
Quedó jadeando en la cama por el esfuerzo, su padrastro se levantó y se guardó el pene. Fue hasta la puerta y le dijo severamente antes de salir.
-Si cuentas algo te mato a golpes, ¿¡entendiste!?-Gaby afirmó asustada con la cabeza, todavía jadeando. Cuando se fue Gaby se tocó la vagina, le dolía un poco, y también encontró restos de sangre, pero estaba tan cansada que se quedó dormida pensando en que la cogida brutal que le pegó su padrastro le había gustado-.
Su madre ni se enteró de lo sucedido, ni siquiera cuando metió las sábanas con sangre al lavarropas. Javier cada sonreía maliciosamente cada vez que la miraba, y Gaby solo agachaba la cabeza sin decir nada. Al otro día Gaby llegó del colegio con el temor de encontrarse con su padrastro, pero este no llegó hasta la noche. Se sintió aliviada de no estar sola con el mucho tiempo, su madre llegó momento después.
Por la noche cenaron de lo más normal, luego Gaby se fue a dormir, se puso su pijama, una camisita y un pantaloncito de algodón con dibujitos, y se acurrucó en la cama, en posición de cucharita. Siempre dormía abrazada a un grande oso de felpa, y no tardó mucho en conciliar el sueño.
-Mmm…mmm-Gaby comenzó a gemir muy suavemente dormida, pero lo que no sabía era que sus jadeos eran producto de los manoseos de su padrastro, quien se había metido en su cama y le tocaba suavemente la vagina. Gaby seguía sin despertar, Javier estaba detrás de ella, lentamente le bajaba los pantaloncitos del pijama junto con la bombacha hasta dejar la cola de ella descubierta, Gaby se abrazaba cada vez más fuerte al oso, gimiendo más fuerte pero sin despertarse-…
-Mmm...aaahhh....mmmm-Javier comenzó a embadurnarle la cola con algo viscoso, más precisamente manteca. Y poco a poco comenzó a meter un dedo en el anito de Gaby. Ella se quejó, suspirando ante el nuevo intruso, pero Javier lo hacía lentamente para no despertarla-…
-Mmm...aayy...aahh-Gaby se quejaba cada vez mas, Javier al rato ya tenía dos dedos entrando y saliendo del orificio de atrás de la nena, los movía en círculo agrandando el agujero. Con su otra mano se sacó el pene y comenzó a embadurnárselo con manteca. Cuando tuvo bien lubricada su gran verga, la acercó al ano de su hijastra, lo colocó en la entrada y contó hasta tres-…
-¡¡¡¡¡¡¡¡Aaaaaaayyyyyyyyyyy!!!!!!!!-Javier le puso una mano en la boca a Gaby cuando pegó el gritó, él le había enchufado su imponente verga brutamente hasta los huevos. Gaby no sabía que pasaba, solo sentía un dolor enorme y que algo la había atravesado de lado a lado-…
-¡¡¡¡Mmm!!!!...¡¡¡mmm!!!...¡¡¡¡mmmm!!!!-Javier comenzó a bombearle el culo a la nena, Gaby quería gritar como nunca por el dolor insoportable, la estaban partiendo en dos. Sus ojos se llenaron de lágrimas, su respiración se agitó y tuvo que abrazarse lo más fuerte que pudo al oso para aguantar. El dolor no la dejaba pensar en lo que estaba pasando, solo sentía que algo enorme entraba y salía de su cola cada vez más rápido-…
-Tienes la cola re apretada pendeja-le susurraba Javier al oído mientras la culeaba. Gaby se aferraba como podía al oso, sentía que la enorme verga de su padrastro le salía por la boca. Javier seguía con el mete saca sin parar, cada vez más salvaje y brutal, dándole fuertes estocadas a la cola de Gaby. Él tenía una mano tapándole la boca, la otra la metió debajo de la camisita del pijama hasta llegar a las grandes tetas de la nena-.
-Igual que tu vieja, tetona, saliste pendeja-decía Javier a la ves que le lamía la oreja como un viejo baboso. Luego levantó el pijama y sacó los pechos de Gaby afuera, para después manoseárselos a placer, pellizcándole los pezones, amasándole las tetas y haciendo lo que quería con ellas-…
-¡¡¡Mmm!!!...¡¡¡mmm!!!...¡¡¡mmm!!!-Gaby solo seguía jadeando sintiendo como le estaba destrozando el culo, aunque poco a poco el dolor disminuía. Al rato de estársela culeando, Javier la colocó boca abajó, puso el oso debajo del vientre de Gaby, dejando así su cola bien parada, todo esto sin sacarle la verga del ano-...
-Si gritas te mato, ¿entendiste?-le dijo al oído. Gaby movió la cabeza afirmativamente llena de lagrimas. Se aferró a las sábanas y sintió como Javier la agarraba de la cintura y comenzaba a culearla de manera brutal. Tuvo que apretar los dientes para no gritar, pero no aguantó mucho y tuvo que morder la almohada para no hacerlo.
-¡¡¡Mmmmm!!!...¡¡¡mmmm!!!!...¡¡¡mmmm!!!!-era increíble como semejante verga podía entrar en un orificio tan pequeño, Gaby era chiquitita y su padrastro enorme, por lo que la dominada como quería. La gran verga entraba y salía sin contemplaciones de la cola de Gaby, los cachetes de su cola vibraban con cada estocada, Javier relinchaba mientras culeaba a su hijastra-...
-¡¡¡Mmmmmm!!!....¡¡¡¡¡¡¡mmmmmmmmmm!!!!!!!-a pesar del dolor, Gaby no pudo evitar llegar al orgasmo, arqueando su espalda a más no poder. Javier se recostó sobre su espalda y se aferró a los grandes pechos de Gaby, bombeando más lento pero con estocadas más fuertes-…
-¡¡Toma!!...te lleno el culo de leche...¡¡¡AAAHH!!!-Javier comenzó a vaciarse en la cola de Gaby. Ella sentía como algo entraba en su cuerpo y la llenaba, la eyaculación de Javier era enorme. Se la metió hasta los huevos cuando lanzó los últimos chorros de leche, y cuando sacó su verga de la cola de Gaby, vio como el anito de ella estaba dilatadísimo y chorreando semen-…
-No hace falta decirte que si abrís la boca...ya sabes lo que te pasaría-Gaby no dijo nada, solo quedó jadeando y limpiándose las lagrimas. Javier se levantó y se fue. Gaby se acurruco en la cama sintiendo que el ano le ardía, pero cayo dormida por el cansancio-...
Al otro día Gaby caminaba dificultosamente. No sabía que hacer, tenía miedo que si contaba algo Javier la matase. Pero por otro lado, cuando Javier la violaba, le gustaba, aunque sabía que estaba mal. La mamá de ella ni se dio cuanta de su estado, Gaby estaba muy callada y con una carita que parecía que estaba a punto de llorar. Javier cada vez que la veía le sonreía maliciosamente. En los dos días que siguieron, Javier no la tocó porque llegaba tarde del trabajo y se acostaba a dormir, para alivio de Gaby.
Pero el jueves por la mañana, pasó lo que tenía que pasar. Gaby se levantó para ir al colegio, ya un poco recuperada, no le dolía casi nada. Se vistió con su jumper y bajó a desayunar, encontrándose con Javier esperándola en la mesa. Ni su madre ni Javier estaban cuando ella se levantaba, pero hoy era distinto.
-¡Adonde vas!-le dijo Javier agarrándola de la mano cuando Gaby quiso salir corriendo. Gaby por más que tiró no pudo zafarse, Javier la sentó a su lado, y le dijo que desayunara. Él tomaba muy tranquilo su café y leía el diario. Gaby desayunó un plato de cereal como un robot, temiendo que si se moviese Javier le pegara. Estaba allí, inmóvil en su silla con la vista clavada en la mesa-....
-¿Terminaste?-le dijo Javier. Gaby contestó que no con la cabeza, sin mirarlo, y si hubiera mirado, se habría dado cuenta de que Javier tenía su verga afuera del pantalón, meneándosela con la mano-.
-Deja esa leche y tomate ésta-le dijo agarrándola de la cabeza. Gabyy se resistió con todas sus fuerzas, pero en un instante ya tenía la verga de Javier golpeándole la cara-.
-¡Déjame!...¡¡para!!-por más que gritara, Javier no aflojaba, la tenía firmemente agarrada. Gaby no quería abrir la boca, apretaba muy fuerte sus labios, pero Javier hacía presión y se divertía con esto. En un momento, le apretó la nuca con tal fuerza que Gaby lanzó un tremendo grito-.
-¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaayyyyyyyyyy!!!!!!-Javier sonriente, aprovechó que ella abrió su boca para meterle su verga hasta la garganta. Bruscamente la agarró de la cola y el pelo y comenzó a subirle y bajarle la cabeza por su verga, haciendo que Gaby se la mamara forzosamente. Al, rato Javier la agarró de la cabeza con las dos manos, subiendo y bajando su cabeza muy rápido-…
-¡¡¡Mmmm!!!...¡¡¡¡mmm!!!!-Gaby trataba de levantarse con todas sus fuerzas, pero no podía. El ir y venir de su cabeza la estaba mareando, su carita se cubrió de lagrimas mientras sentía como su padrastro le taladraba la garganta-…
Al rato Gaby ya no tenía fuerzas para resistirse, incluso le costaba respirar con semejante pedazo de carne en su boca. Javier pegó un alarido "¡¡toma pendeja!!" y clavándole la verga hasta los huevos en la garganta comenzó a acabar. Gaby comenzó a tragar el semen para no ahogarse, pero era demasiado y se le salía por la comisura de los labios.
Cuando Javier terminó de eyacular, movió de nuevo la cabeza de Gaby hasta dejar bien limpia su verga. Gaby chupó y mamó hasta dejarla brillante de saliva. Luego Javier la soltó y Gaby se cayó de la silla, tosiendo y escupiendo semen.
-Ahora ándate al colegio si no quieres que siga-la amenazó Javier. Gaby, limpiándose las lágrimas y todavía tosiendo, se levantó y se fue-.
En el camino al colegio comenzó a llorar, le gustaba y no le gustaba que su padrastro la violara, se sentía su muñeca y eso la ponía mal. Ese mismo día por la noche, Javier entró a su cuarto cuando ella estaba dormida y la culeó salvajemente, poniéndola en posición de perrito. Como Gaby no podía aguantar sus gritos Javier le tapó la boca con la mano. Se la estuvo culeando alrededor de media hora, intercambiando entre el ano de Gaby y su concha. Cuando se la metía en el culo, le metía tres dedos en la concha, y viceversa. Después se la enterró en el culo hasta los huevos y se vació en el, dejándole el ano lleno de leche. Gaby quedó sollozando en la oscuridad cuando se fue su padrastro.
El viernes a la noche nuevamente fue obligada a mamarle la verga a Javier. Al principio Gaby no quiso, pero Javier le pegó una cachetada que la hizo obedecer. Ella se arrodillo bajó la mesa llorando y moqueando, fregándose la mejilla que todavía le dolía por el golpe. Sacó la verga de Javier que ya estaba dura y comenzó a chuparla. Javier mientras leía el diario. Gaby chupó el gran aparato de su padrastro, sacándoselo de la boca y pasándole la lengua, tragándoselo entero y frotándolo con su lengua. Javier le daba indicaciones, Gaby solo obedecía mientras se le caían las lagrimas. Le dijo que lo pajeara y le chupara los huevos, y Gaby lo hizo con su pequeña manita. Después de un rato de estar mamándosela Javier avisó que iba a acabar, y Gaby sin que se lo dijera se mandó la verga hasta la garganta y recibió los chorros de leche. Tragó todo lo que pudo, pero siempre se atragantaba. Luego le dijo que se fuera al colegio.
Gaby no sabía que hacer, y mientras volvía del colegio pensó en decirle a su madre si podía dormir esa noche en la casa de una amiga. Hizo tiempo para no regresar a su casa hasta que su mamá llegara, no quería encontrarse de nuevo con Javier. A eso de las seis fue hasta la casa, pensando que su madre ya estaría a allí. Pero parecía no haber nadie, ni siquiera Javier. Decidió pegarse una ducha y después encerrarse en su cuarto hasta que llegara su madre.
Fue al baño y se sacó toda la ropa, se metió en la ducha y el agua caliente la relajó. Estuvo un buen rato, masajeándose sus grandes pechos con el jabón. Salió un poco mejor de los ánimos, se comenzó a secar con un gran toallón blanco. Después se envolvió en el y comenzó a peinarse.
-¡Conque acá estabas!-su padrastro entró abriendo la puerta de golpe. Gaby se quedó inmóvil por el susto. Javier se acercó a grandes pasos y se puso tras ella-.
-¡Vengo re caliente del trabajo, así que prepárate!-Gaby comenzó a reaccionar, Pero Javier ya la tenía agarrada de la cintura, y con la otra mano se bajaba los pantalones hasta las rodillas-.
-¡¡Para!!...¡¡¡déjame!!!-comenzó a gritar Gaby. Javier la empujó contra el espejo golpeándole la cara con él. Gaby quedó inclinada contra el lavatorio con la cola en pompa. Javier de un tirón le sacó la toalla dejándola completamente desnuda-...
-¡¡¡Déjame!!!...¡¡¡déjame tranquila!!! ¡¡¡aayy!!!-Javier le pegó un coscorrón en la cabeza que la dejó medio atontada. Le abrió las piernas y le enchufó hasta los huevos su gran verga en la concha de una sola vez-.
-¡¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaahhhhh!!!!!!-Gaby gritó del dolor. Le dolía que fuera tan salvaje y que ni siquiera esperase a que estuviera lubricada. Javier no tuvo contemplación, comenzó rápidamente con el bombeo penetrándola brutamente-…
-¡¡¡aaahhh!!!...¡¡¡para!!!...¡¡¡me duele!!!...¡¡¡¡aaaahh!!!!...¡¡¡¡aaaahhh!!!!-Gaby gritaba con todas sus fuerzas, su carita ya estaba cubierta de lágrimas aguantando las embestidas. Javier gemía como un toro mientras la cogía, recorría el cuerpo de la nena con sus manos hasta que llegó a las grandes tetas-…
-¡¡Que tetazas pendeja!!...¡¡sos una perrita eh!!-le decía baboseándole la oreja asquerosamente. A Gaby ya se le iba pasando el dolor y comenzaba a gemir-…
-¡¡Aaaahh!!...¡¡aahh!!...¡¡aaahhh!!...¡¡¡¡¡aaaaayyyy!!!!!-Javier le metió dos dedos en el ano. Gaby comenzó a gritar nuevamente del dolor. Tuvo que agarrarse bien fuerte al lavatorio para aguantar. Al rato ya tenía tres dedos en el ano, y Javier cambió de agujero-…
-¡¡¡¡¡¡¡¡Aaaaayyyyyyyy!!!!!!!!-comenzó a culearla salvajemente, la empujó para que se inclinara mas, y Gaby quedó con la cara pegada al espejo-…
"¡Plop! ¡plop! ¡plop!" emitía su cola cuando chocaba con el vientre de Javier. Javier ahora la tenía agarrada por la cintura y sus embestidas eran más fuertes y rápidas. Gaby gritaba y chillaba, su padrastro la estaba destrozando.
-Grita todo lo que quieras...tu vieja no viene hasta la noche-A Gaby se le cayó el alma al piso, no se esperaba eso. Pero no tuvo tiempo de pensar, Javier la movió e hizo que ella se agachara y tocase el piso con las manos mientras la culeaba. Gaby quedó doblada en dos recibiendo la gran verga de Javier. Javier intercambiaba entre el ano y la concha de la nena. La agarraba de los cachetes del culo para que no se cayera y Gaby hacía todo lo posible para no hacerlo. Después de un buen rato Javier se la sacó y Gaby cayó al suelo-…
-¡¡¡Ahora métela entre tus tetas y chúpamela, eh!!!-le dijo amenazándola levantando la mano. Gaby, por miedo, se arrodilló a sus pies y metió la verga entre sus grandes tetas. Trataba de no llorar, pero las lagrimas corrían sin parar por su carita blanca. Javier escupió sus pechos para lubricarlos y Gaby los apretó con sus manitas, dejando la verga de Javier aplastada entre los dos. Luego comenzó a moverse deslizando la verga por sus pechos. Inclinó la cabeza y haciendo un gran esfuerzo, porque le dolía el cuello, comenzó a chuparle la cabeza del pene que salía por entre sus tetas-.
-Así pendeja...después te tengo una sorpresita-Gaby no entendió, pero sabía que no le iba a gustar. Estuvo así chupándole la verga metida entre sus tetas un buen rato, hasta que Javier sin aviso comenzó a venirse a chorros, salpicándole la cara y las tetas. Quedó toda embadurnada en leche. Su carita, su pelo y sus tetas chorreaban semen por todos lados-…
-Ahora báñate que dentro de un rato viene tu vieja-le dijo mientras ella se levantaba dificultosamente limpiándose le semen-.
-Ah, y un adelanto: tu madre se va esta noche por trabajo, así que quedamos los dos solitos-dicho esto cerró la puerta. Gaby comenzó a llorar de la impotencia, seguramente no podría decirle nada a su madre y encima estaría sola con su padrastro, y no quiso imaginarse lo que le haría esa noche-.
Gaby se bañó y fue a su cuarto, pero al rato Javier la llamó y ella tuvo que obedecer. Su madre había llegado, Gaby la saludó y vio que Javier le hacía señas de que se acercara. Él estaba de andar por casa, con unos pantalones deportivos. Gaby estaba vestida por un vestidito suelto floreado, con el cabello atado con dos colas. Su madre se puso a cocinar y Javier llevó a Gaby hasta la sala donde estaba el televisor.
-Siéntate al lado mío-le dijo tajantemente. Gaby se sentó tímidamente en el sofá, un poco alejado de el. Javier prendió la tele y puso un partido de fútbol. Gaby estaba sentada con las manos en las rodillas y mirando el suelo, no sabía porque la había llamado-.
-Siéntate más cerca-Gaby no respondió, estaba como perdida. Javier la hizo reaccionar de un coscorrón y Gaby rápidamente se sentó cerca suyo-.
-Ahora mete la mano en el pantalón y sóbame la verga-Gaby lo miró con los ojos abiertos, su madre estaba en la otra habitación. Javier la agarró del pelo y tiró de su cabeza hacia atrás al ver que no obedecía. "Dale o vas a ver" le dijo furioso. Gaby no lo dudó y lentamente acercó su manita al pantalón. Desprendió el cinturón y metió la mano dentro. Notó que Javier ya la tenía empalmada, la rodeó con su mano y comenzó a pajearlo. Era incomodo, el pantalón ajustaba con semejante miembro-.
Gaby, no sabía por que, comenzó a excitarse, el hecho de que su madre podría descubrirlos la estaba calentando. Estuvo sobando la verga de Javier por unos minutos, hasta que él le dijo que la sacase afuera del pantalón. Gaby dudó, pero se vio venir otro golpe e hizo caso. Sacó la verga y la agarró con sus dos manos, se acomodó en el sillón y comenzó a subir y a bajar sus manos. A pesar de que ya la había tenido en sus manos no había podido observarla con detenimiento. Comenzó a pajearlo lentamente, concentrada, mirando y sorprendiéndose cuán grande era, y como eso entraba en su pequeño cuerpo. Javier solo respiraba fuerte, seguramente para no llamar la atención. Gaby seguía pajeándolo con sus manitas, que iban y venían lentamente.
-Chúpala-le dijo Javier en un momento. Gaby lo miró sorprendía, estaba llegando demasiado lejos, su madre los descubriría, pero a su vez eso la estaba excitando mas-.
-No, mamá está ahí…¿estás loco?...no-le dijo Gaby sosteniendo firmemente la verga. Javier la miró unos instantes, para luego agarrar la cabeza de la nena y empujarla hacia su verga-...
-Chúpala que tu vieja ni se entera-Gaby no subo porqué pero abrió la boca y se tragó la verga. Javier dejó de hacer presión sobre su cabeza, y solo apoyó las manos. Gaby comenzó a mamar y a chupar lentamente saboreando la verga de su padrastro. Era la primera vez que lo hacía tranquila y no obligada a los golpes. Chupaba y se la metía hasta donde le llegaba, la dejaba quieta y la frotaba con su lengua.
Javier parecía estar contento con el servicio porque no decía nada y le acariciaba la cabeza que subía y bajaba. Gaby de vez en cuando se la sacaba de la boca y le chupaba los huevos, pajeándolo mientras con una mano, luego pasaba su lengua por todo el tronco, chupaba solo la cabeza de la verga. Le comenzaba a gustar lo que estaba haciendo. Javier miraba de vez en cuando hacia la cocina, para ver si no venía su mujer.
-Siéntate encima mío-Gaby dejó de chupar y lo miró nuevamente sorprendida, ahora sí que iban demasiado lejos. Pero Javier no la dejó reaccionar, la agarró y la levantó fácilmente colocándola sentada en sus piernas. Gaby quedó de espaldas a él mirando el televisor, se quedó dura del miedo sentía la verga de Javier en sus nalgas, como él la acomodaba y como le bajaba la bombacha hasta dejar descubierta su cola-.
-No...para...mamá se va a enterar...para...aaahhhh.-Javier la levantó un poco y se la enterró en el ano. A Gaby no le dolió, todavía lo tenía dilatado y la verga se deslizó suavemente hasta clavársela toda hasta los huevos. Javier acercó su cabeza hasta la oreja de la nena y le dijo en un susurro-…Te conviene que no hagas ningún ruido…¿entendiste?-Gaby contestó que sí con la cabeza, aguantando los gemidos. "muévete" le dijo Javier. Gaby comenzó a subir y a bajar lentamente, clavándose ella misma la verga de su padrastro. Apretaba los dientes para no jadear, pero su respiración se agitaba y se escuchaba cada vez más.
Javier estaba recostado en el sillón viendo como su pequeña hijastra se clavaba su verga en la cola ella sola. A Gaby le gustaba hacerlo, ella lo controlaba ahora, no era brutal como antes, esto era suave, lento y placentero. Apoyó sus manos en las rodillas de Javier, moviendo sus caderas de abajo hacia arriba. Se apretaba el labio inferior y cerró los ojos disfrutando y olvidándose que estaba su madre en la otra habitación. Javier miraba por las dudas viniera su mujer, pero no pasaba nada. Luego él mismo se sorprendía de como entraba semejante verga en un culo tan chiquito. Estuvo un rato mirando entrar y salir su verga hasta que se pegó a la espalda de Gaby y la abrazó aferrándose a sus pechos.
-Mmmm...mmmm...mmm-Gaby estaba perdida en su mundo de placer, ni se había dado cuenta de que Javier le sobaba las tetas y le chupaba el cuello. Javier comenzó a moverse aumentando la velocidad de la penetración, Gaby apretó fuertemente sus labios para no gritar, estaba por acabar, su respiración se agitó más que nunca y le costaba pasar el aire-…
Javier comenzó a eyacularle dentro de ella y Gaby comenzó a temblar de pies a cabeza con su orgasmo. Javier le estrujaba los pechos mientras le llenaba la cola de leche, pero a Gabyno le importaba, estaba teniendo el orgasmo más intenso de su vida. Luego de que Javier terminó se recostó en el sofá, y Gaby exhausta se recostó en su pecho sin sacarse la verga del ano y con los ojos cerrados dio un largo suspiro. Javier la tiró a un costado y se levantó, se guardó la verga en le pantalón y le dijo:-.
-Ves como te gusta pendeja-Gaby lo miró todavía jadeando, pero no dijo nada, porque sabía que tenía razón. Al rato ella se levantó y notó como le chorreaba semen por entre las piernas. Se lo limpió con un pañuelo y fue a comer porque su madre llamaba-...
En la cena Gaby no tocó el tema de ir a dormir a la casa de una amiga, estaba muy cansada y encima tenía que aguantar las miradas de Javier. Al terminar de comer fue a su cuarto a dormir, se puso el pijama, un pantaloncito y una remera manga larga de algodón y se acostó. En un segundo estaba profundamente dormida. No supo cuanto durmió pero todavía era de noche cuando sintió que la sacudían. Se dio vuelta y abrió los ojos, pudo distinguir que era su padrastro.
-No...para-fue lo primero que se le ocurrió decir, pero Javier la miró con una sonrisa maligna y le dijo que bajara a la cocina. Gaby pensó que era mejor hacerle caso, estaba sola con el y no quería terminar llena de moretones. Bajó restregándose los ojos, somnolienta, y al entrar a la cocina vio a cuatro hombres sentados en la mesa contando a su padrastro-…
-Ah, pero miren quien llegó, la reina de la casa-dijo Javier sonriente y todos comenzaron a reír. Estaban sentados en la mesa jugando al truco, se notaba que eran compañeros de trabajo porque todos vestían camisa y corbata. Y evidentemente estaban medio borrachos por su alegría y su cara colorada-.
-Pero que linda pendeja-dijo uno mirándola de arriba abajo. Gaby estaba quieta mirándolos, todavía sin despertarse y sin entender que hacía allí. Ella sabía que al menos dos veces por mes Javier traía a sus amigotes a casa para jugar a las cartas y emborracharse-.
-Sírvenos unos tragos de whisky, y tráenos algo de comer-le dijo Javier tajantemente, los otros solo sonrieron y siguieron jugando. Gaby entendió que la había llamado para hacerle de sirvienta. Fue hasta la mesada y sirvió cuatro vasos de whisky, agarró una bolsa de papas fritas y las llevó a la mesa. Las dejó allí, todavía medía dormida-.
-Gracias preciosa-le dijo uno dándole una cachetada en el trasero. Gaby se sorprendió, pero no dijo nada por miedo a las consecuencias. Luego fue hasta la mesada y se sirvió un vaso de gaseosa. Se apoyó en sus manos y quedó mirando como jugaban, y le parecía tan aburrido que poco a poco se iba quedando dormida-.
-Che Javier, la nena se está quedando dormida-Javier la miró y evidentemente estaba con los ojos casi cerrados. Javier se levantó y agarró una cerveza de la heladera, agarró a Gaby de la mano y la sentó en una silla a su lado. Javier estaba sentado en la cabecera de la mesa, y le dijo a Gaby que les sirviera. Ella sirvió los vasos, pero notó que había cinco-.
-Sírvete vos también y toma, a ver si te despiertas-le dijo Javier medio enojado, con un cigarrito colgando de la boca. Gaby no quiso contradecirlo, solo quería que terminaran para irse a dormir, así que se sirvió un poco de cerveza y la fue tomando a pequeños sorbos. Al principio no le gustó para nada, pero se la aguantó y siguió tomando para que su padrastro no le dijera nada-.
-Anda a buscar otra a la heladera-le dijo Javier al rato, pero ella todavía no había terminado su vaso. Cuando trajo la cerveza Javier empezó a servir, y llenó el de ella hasta arriba-.
-¿Pero ella toma alcohol?-preguntó uno. Javier sonriente dijo "la nena toma de todo". Los demás rieron, Gaby se puso colorada y agachó la cabeza. Javier miró a Gaby y le dijo-.
-Tómatelo todo de un trago-Gaby lo miró sorprendida, no iba a poder tomarse todo ese vaso, y menos de algo que no le gustaba mucho. Los demás empezaron a decirle "dale, tómalo" a coro. Gaby no tuvo más remedio que tomárselo, le costó mucho, el vaso era grande, pero se lo terminó todo, y solo chorreó un poco de cerveza por sus labios-.
-¡¡Bien!!, ahora otro-Gaby ya se sentía medio mareada, se negó pero Javier llenó el vaso y se lo inclinó en la boca. Gaby se vio obligada a tomarlo, chorreándose todo el cuello con cerveza. Los otros reían al verla haciendo esfuerzo por tragar todo-.
-¿Y whisky toma?-pregunto otro. "Por supuesto" dijo Javier sirviendo una medida y dándosela a su hijastra. Gaby que ya estaba medio mareada lo agarró y se lo tomó de un saque, poniendo carita de asco al sentir lo fuerte que era la bebida. Todos aplaudieron al verla, Gaby sonrió satisfecha de sí misma, porque estaba ya borracha y porque era el centro de atención, y eso le gustaba.
-¿Cuantos años dijiste que tenía?-preguntó otro. Javier contestó orgulloso "catorce añitos recién cumplidos". Los amigotes de Javier seguían tomando cerveza y whisky, y todos incluso Javier ya estaban tan borrachos que ni siquiera podían parar. Le dieron otro vaso de cerveza a Gaby, y ella lo agarró y se lo tomó como si fuera agua-.
Al rato ya la estaba haciendo tomar cerveza y whisky a tragos enormes, y ella ya estaba completamente borracha, se reía de cualquier cosa y tenía los ojos rojos y la nariz colorada. "Pero que linda que sos", "que hermosos ojos" y otras cosas más le decían los amigos de Javier. Gaby solo sonreía inocentemente y se sonrojaba.
-Che Javier, que linda pendeja, va a ser una perra cuando crezca-dijo uno y todos rieron. Javier también rió, pero agregó: "Ya es toda un perrita, ¿quieren ver?" y dicho esto agarró a Gaby y la subió a la mesa. Ella como ya no respondía de sí misma apenas se dio cuenta de que Javier la subió dejándola sentada en el centro de la mesa-.
-A ver nena...sácate un poco de ropa-dijo Javier. Gabyy lo miró, lo veía doble, y apenas entendía lo que le decían. "Sácate algo" decían los demás a coro y riéndose. Gaby no entendía nada, ya ni sabía donde estaba. No sabía porque pero se paró en la mesa y trató de mirarlos, aunque solo veía figuras borrosas que le decían que se sacase ropa. Ella tenía calor, estaba sofocante, y sin dominar sus actos agarró los botones de la camisa del pijama y comenzó a desprenderlos-.
-¡¡Eso bombón!!-le gritaban los hombres al verla sacándose la camisa. A Gaby le costo desabrocharla pero lo logró y se la sacó, quedando en una musculosa blanca ajustada que hacia resaltar sus grandes pechos-.
-¡Mierda!..¡¡pero que tetas tienes nena!!-gritaron asombrados al ver los dos bultos ajustados en la musculosa de Gaby, y más porque Gaby no tenía sostén y sus pezones estaban erectos, marcándose terriblemente. "¡¡El pantalón!!", comenzaron a gritar. Gaby seguía sin entender que hacía sacándose ropa, su cabeza le daba vueltas.
-Me parece que la voy a tener que ayudar-dijo Javier. Se paró dificultosamente y tambaleándose agarró el pantalón del pijama de Gaby y lo tiró hacia abajo. Gaby casi se cayó de la mesa el sentir el tirón. Escuchó aplausos, ni se había dado cuenta de que había quedado solo con la bombachita blanca puesta-.
-¡¡Ooooh!!..¡¡¡que culo!!!-dijeron al ver la perfecta y redondita cola de Gaby. Gaby se sentía mareada y no entendía que estaba haciendo, escuchaba silbidos y gritos, risas y palabrotas, como "que fuerte que está la nena" o "¿estás seguro de que tiene catorce?". El alcohol más la situación de ver a una niña con semejante cuerpo hacía que todos comenzaran a excitarse. Javier se levantó y agarrando a Gaby como un muñeco la puso en cuatro patas sobre la mesa.
-¿Quieren ver como gime la cachorrita?-preguntó Javier sonriente a sus amigos. Ellos lo miraron confundidos, no sabían lo que se pretendía Javier. Él no hizo caso, estiró su brazo y comenzó a acariciar la espalda de Gaby. Ella estaba tan cansada que apoyó la cabeza en la mesa dejando su cola en pompa. Javier lentamente bajó su mano hasta la cintura de la nena, ella no decía nada, luego bajó su mano hasta su cola y apretó los cachetes, los masajeo y jugó con ellos.
Gaby comenzó a emitir unos leves gemidos. Los amigos de Javier miraban asombrados, a pesar de que estaban borrachos no se esperaban ver a Javier manoseándole el culo a su hijastra. Javier siguió con su toqueteo, bajó su mano hasta la entrepierna de la nena y comenzó a frotar la bombacha de Gaby, justo en su vagina.
-Mmmmm...mmmm-Gaby gemía cada vez más fuerte, se había olvidado por completo que estaba arriba de una mesa rodeada por cuatro hombres y encima ni se daba cuenta que esa sensación placentera era su padrastro mandándole mano entre las piernas. Javier poco a poco le fue bajando la bombacha hasta dejarle la cola descubierta. Luego siguió mandando mano-.
-Mmmm...aaaaaaahhh...aahhh-los jadeos de Gaby eran enloquecedores, Javier le mandaba lentamente dos dedos en la conchita, metiéndolos y sacándolos. Gaby medio dormida y medía despierta jadeaba de placer-…
-¿Vieron?, está toda mojada mi nena...es flor de putita-decía Javier mientras le seguía mandado dedos. Gaby estaba ya totalmente lubricada y los dedos de Javier la estaban haciendo gemir dulcemente. Los demás no salían de su asombro, pero no podían evitar calentarse con la escena-.
-Aaaahhh-Gaby emitió un largo suspiro cuando Javier sacó sus dedos y se levantó. Fue hasta la heladera y trajo un pepino pequeño. Luego agarró y lo puso en la mano de Gaby. Ella instintivamente lo agarró aun sin saber que era. Luego Javier guió su mano hasta su concha e hizo que poco a poco se lo mandara dentro. Gaby comenzó a jadear nuevamente, el pepino no era grande y le proporcionaba placer sentirlo dentro. Javier movió la mano de la nena haciendo que se penetre, luego la soltó y Gaby sola comenzó a penetrarse con el pepino.
-Aaahh...aahhh...aahhhh-todos comenzaron a tantearse los bultos viendo a la pequeña rubia mandándose un pepino en la concha. Gaby seguía y seguía, y estuvo un buen rato jadeando hasta que Javier agarró y la dio vuelta dejándola acostada boca arriba sobre la mesa. Le sacó la bombacha del todo y le puso de nuevo la mano sobre el pepino que tenía incrustado en la concha. Gaby siguió metiéndoselo, solo le importaba seguir dándose placer. Abrió sus piernas y comenzó a meterse y a sacarse el pepino jadeando cada vez más fuerte.
-Miren los gorriones que tiene mi nena-dijo Javier levantándole la musculosa a Gaby hasta el cuello, dejando sus grandes pechos al aire. Gaby ni se dio cuenta de esto, solo seguía mandándose el pepino. Los demás no podían creer lo fuerte que estaba la pequeña Gaby, con tan solo catorce añitos tenía un cuerpo fenomenal y encima les estaba dando un espectáculo increíble-.
Todos estaban sentados mirándolas embobados, incluso Javier. Uno de los amigos de él no aguantó más, se abrió la bragueta y sacó su verga para luego comenzar a masturbarse. Los demás al rato hicieron lo mismo, comenzaron a masturbarse mientras miraban a la nena pajeándose. Todos ellos tenían vergas considerables, gruesas y largas. Se pajeaban mientras tomaban cerveza o whisky y fumaban puros viendo el espectáculo.
-¡¡¡Aaahhh!!!...¡¡¡aaaahh!!!...¡¡¡aaaaaahhhh!!!-Gaby comenzó a retorcerse encima de la mesa, estaba a punto de tener un orgasmo. Ellos veían como la nena se arqueaba y gemía fuertemente, clavándose el pepino rápidamente-…
Cuando Gaby acabó quedó suspirando con los ojos cerrados, casi dormida. Javier se paró y se acercó a la cabeza de Gaby, la movió y cuando vio que ella solo ronroneaba comenzó a mandarle mano. Se abalanzó sobre sus tetas, masajeándolas mientras se masturbaba.
-¿Ustedes no quieren tocar?-les dijo Javier con una sonrisa. Sus amigos no dudaron en pararse y lanzarse sobre la niña. En un instante le sacaron la musculosa ropa dejándola completamente desnuda. Los cuatro hombres comenzaron a manosearla, unos sobaban sus pechos, otros frotaban sus piernas o le masajeaban la vagina-.
-Mmmm...aaahhh...mmm-Gaby gemía suavemente ante los sobes que le daban. Creía que estaba soñando, pero en realidad cuatro hombres le estaban mandando mano. Javier acercó su boca a la de ella y comenzó a besarla. Ella le correspondía, entrelazaban sus lenguas como dos enamorados. Los otros se dedicaban ahora a chuparle las tetas, lamiendo y mordiendo especialmente los pezones duros de la rubiecita-.
-Mmmm…¡¡aaahhh!!...¡¡aaahhh!!-jadeó ella cuando uno se dedicó a chuparle la concha, penetrándola con su lengua. No había parte del cuerpo de Gaby que no fuera lamida o chupada, se turnaban para lamerle la concha o las tetas, también para besarla. Estaban tan borrachos que ni sabían que estaba haciendo una orgía con una nena de dieciocho años. Gaby no sabía que estaba haciendo, solo sabía que estaba recibiendo mucho placer y solo eso le importaba-.
-¡¡¡Aaaahhh!!!..¡¡¡aaaahhh!!!!-la levantaron un poco las piernas y ahora le lamían el ano y la concha simultáneamente, y ella no podía dejar de jadear, si es que las lenguas que pasaban por su tierna boca la dejaban. Sus tetas estaban brillantes de saliva, y sus pezones durísimos de la excitación. Al rato ya le estaban mandando tres dedos en cada agujero, y se escuchaban comentarios como "ésta pendeja esta re abierta", "mierda, que tetas más duras" o "parece una perrita en celo". Javier solo sonreía, sabía que la actitud y el estado de Gaby eran su creación-.
-Miren como le gusta esto-dijo Javier agarrando su verga y colocándola en los labios de la nena. Con solo presionar un poco, Gaby abrió los labios y se la engulló hasta la garganta. Javier comenzó a culearle la boca con lentos bombeos y ella la recibía gustosa. Los demás no lo podían creer y se acercaron a la cabeza de Gaby para que también se las chupara. Después de un rato Javier dejó lugar a los demás y comenzaron a pasar por la boca de Gaby todas las vergas. Todos se la metían hasta la garganta y le culeaban la boca. Mientras uno se la metía en la boca los otros aprovechaban y ponían sus vergas en las manos de Gaby para que los masturbase. Ella lo hacía instintivamente, subiendo y bajando sus manitas blancas por sus vergas. Estuvieron largo rato así, haciendo que ella se las mamase y los pajease, hasta que Javier se colocó entre las piernas de Gaby-.
-Ahora miren esto-colocó las piernas de Gaby sobre sus hombros y de un empujón le enchufó toda su verga hasta los huevos. Gaby quiso pegar un grito al sentir nuevamente el enorme pene de su padrastro, pero uno de los amigos de Javier tenía su verga en su boca. Javier comenzó a bombearla lentamente pero con fuertes estocadas. Gaby era penetrada por Javier a la vez que chupaba una verga y pajeaba dos en sus manos. Los otros se encargaban de chuparle las tetas mientras esperaban su turno.
-¡¡Mmmm!!...¡¡¡mmmm!!!...¡¡¡¡¡¡¡mmmmm!!!!!!!-quiso gritar Gaby cuando Javier cedió lugar a uno de sus amigos y éste se la enchufó brutamente en la concha. Comenzó a cogerla salvajemente, y los pechos de Gaby bamboleaban con las fuertes embestidas que recibía. Así fueron pasando todos, cogiéndosela por la concha y culeándole la boca.
-¡¡Mierda, estás infernal, pendeja!!...¡¡estás re abierta!!-decían los amigos de Javier cuando se la cogían. Javier sonriente decía "yo la abrí toda" y luego completaba "la cogí toda la semana y ni se quejó". Gaby comenzaba a recuperar el conocimiento, pero no la dejaban pensar, quería gritar pero no podía, solo sentía que la estaban partiendo en dos y que nunca terminaba-...
Todos se la cogieron repetidas veces arriba de la mesa, y al rato Gaby ya no podía ni moverse, solo recibía las vergas en su concha, sus manos y su boca resignada, solo esperaba a que terminase. Al rato de estar cogiendosela comenzaron a acabar: unos acabaron en su boca, siempre se la clavaban hasta la garganta y eyaculaban, y Gaby se atragantaba con tanto semen; otros explotaron en sus manos, embadurnándola toda, y otros que no querían acabarle en la concha acabaron sobre su vientre, salpicándole la panza y los pechos.
Cuando todos acabaron Gaby quedó jadeando acostada en la mesa. El semen chorreaba por su boca a borbotones, sus manos y sus tetas también, tenía semen por todos lados. Trataba de tragar toda la leche que todavía tenía en su boca porque sentía que se ahogaba. Javier y sus amigos la miraban meneándose las vergas todavía duras. Ellos estaban fuera de sí, querían más y se habían olvidado de que Gaby era una niña de catorce años, que era la hija de uno y que la estaba partiendo en dos con sus enormes vergas.
-¿Y por el culo se puede, Javier?-preguntó uno. Javier sonrió "eso ni se pregunta, este angelito aguanta todo". Y dicho esto agarró a Gaby y la dio vuelta dejándola boca abajó en la mesa. Le dejó con las piernas colgando, así la perfecta cola de la nena estaba a su disposición. Gaby quería moverse pero no tenía fuerzas, sentía que alguien le tocaba el ano, pero no podía hacer nada para evitarlo-.
-No…noo…¡¡¡aaaahhhhhh!!!-gritó Gaby cuando Javier se la metió en el culo bruscamente. Se agarró de la cintura de la rubia y comenzó a culearla salvajemente, enterrándosela hasta las entrañas. Gaby sentía que la verga la estaba atravesando y creía que le iba a salir la punta de la verga por la boca. Javier la penetraba rápido y fuerte haciendo que los cachetes de la cola de Gaby vibraran con las estocadas. Al rato Javier dejó lugar y pasó otro. Éste fue más bruto, clavándole su gorda verga hasta los huevos. Gaby tenía los ojos cerrados y apretaba los dientes aguantando semejante culeada. Los demás miraban y se masturbaban esperando su turno-.
-¡¡Aaaahhh!!...¡¡aaahhh!!...¡¡aaahhh!!-Gaby no podía evitar gritar, la estaban culeando y parecía no tener fin. Cuando uno terminaba pasaba otro a culearla salvajemente. Algunos la agarraban de la cintura para embestirla, otros se apoyaban en su espalda y le chupaban el cuello asquerosamente. Al rato de estar abriéndole el culo los que esperaban se ponían de la otra punta de la mesa, donde estaba la cabeza de Gaby, y le metían la verga en la boca. Le agarraban la cabeza y le cogían la boca. A Gaby ya le
costaba respirar, pero ninguna tenía compasión. Gaby recibía vergas por el culo y la boca simultáneamente sin parar, su pequeño cuerpo no daba a basto para tanta verga-...
-¡¡¡Toma pendeja, te lleno de leche!!!-gritó uno mientras acababa dentro del ano de la nena. Luego vino otro, Gaby ya tenía tan abierto el ano que las vergas se deslizaban perfectamente, y al rato de culearla también acabó dentro de ella. Otro acabó sobre su espalda, y Javier cuando sintió que iba a acabar se la sacó del ano y fue hasta su cara para acabar en ella, salpicándole el pelo y los ojos-.
Gaby quedó jadeando sobre la mesa chorreando semen, con el ano dilatadísimo, y de éste salía un chorro de semen que se le escurría por las piernas. Su carita blanca estaba más blanca por la acabada de Javier y ella solo quería descansar, no le importaba estar bañada en semen, solo quería que parasen. Pero ellos tenían otros planes, tenían ganas de más estaban terriblemente excitados después de culearse a una colegiala de catorce añitos, y más si estaba tan fuerte como Gaby. "Llevémosla al living", dijo Javier. Los demás asintieron y la agarraron llevándola a la sala.
La acostaron en la alfombra boca arriba. Gaby parecía un muñeco, no reaccionaba aunque ahora tenía total conciencia de lo que pasaba. Miró a su alrededor y vio a cuatro hombres, incluido su padrastro, que se desnudaban completamente. Vio que todos tenían sus vergas erectas, y que todos la tenían enorme, largas y gordas. Intentó hablar pero solo salían susurros de su boca, intentó moverse pero su cuerpo no respondía, apenas si movió la mano.
-Quedó re abierta, mírale el culo-comentaban y se reían. Luego se tiraron alrededor de ella y comenzaron a sobarla. Le chuparon las tetas hasta el cansancio, le metieron le lengua hasta la garganta y la llenaron de saliva por todos lados. Le metían mano por donde podían. Al rato la pusieron de costado y comenzaron a mandarle dedos en la concha y el ano. Como vieron que estaba dilatadísima llegaron a meterle hasta cuatro dedos en cada agujero-.
-¡¡Aaaahh!!...¡¡mmmmm!!...¡¡¡aaahhh!!!-Gaby gemía y cerraba los ojos fuertemente al sentir como le metían dedos sin pudor en sus orificios. Todos reían y se sorprendían de cuán abierta estaba la rubiecita. Luego, mientras le mandaban mano, comenzaron a ponerle sus vergas en la boca, haciendo que Gaby se las chupase. Como Gaby no tenía fuerzas para moverse ellos le movían la cabeza de atrás hacia adelante metiéndosela hasta la garganta. Cuando se cansaron de jugar con ella fueron en busca de más bebidas, y trajeron cerveza, whisky y una botella de gaseosa. Javier que era el más sacado, se acostó en el suelo y agarró a Gaby sentándola encima suyo-...
-Aaaahhhh-jadeó suavemente Gaby cuando Javier la penetró. Luego Javier llamó a otro y le dijo que se la metiese en el ano. Al sentir otro intruso Gaby se desesperó-…
-No...paren...nooooo...¡¡¡aaaaaahhhhh!!!-apenas salían susurros de su boca, sentía como la verga se abría paso en su ano, apenas si había espacio con la tremenda verga de Javier clavada en su concha. Se recostó en el pecho de Javier y se aferró a su cuello levantando su cola para facilitar la doble penetración-…
-¡¡Aaaahhh!!...¡¡¡aaahhh!!!...¡¡¡aaaaahh!!!-Gaby prácticamente gritaba al sentir como dos enormes vergas la penetraban. Cuando una salía la otra entraba, los demás se reían al ver a una nena tan chiquita con dos vergas destrozándola. Luego uno se sumó y se la metió en la boca aprovechando que Gaby la tenía abierta-...
Gaby ya casi había perdido el conocimiento, era demasiado. El que faltaba se turnaba con el de la boca, y cuando Gaby se la chupaba a uno, pajeaba al otro. Luego intercambiaban, dos la penetraban y dos le cogían la boca. La escena era increíble viéndola recibir una doble penetración y chupando vergas simultáneamente. Estuvieron así un buen rato, hasta que comenzaron a acabar nuevamente. Le acabaron en su cara, en su ano y sus tetas, bañándola nuevamente en leche. La dejaron tirada en la alfombra jadeando y escupiendo semen. Ellos la miraban y se reían mientras seguían emborrachándose.
-Javier, ¿no tienes cámara de fotos?-preguntó un amigo. Javier sonrió y fue tambaleándose a buscarla. Cuando volvió, dio indicaciones. Hizo que un amigo se sentase en el sofá. Los otros agarraron a Gaby, que tenía los ojos casi cerrados y apenas si se movía, y la sentaron encima de él clavándole la verga en el ano-.
-Aaaahhhh-suspiró Gaby al sentirse nuevamente clavada. La pusieron mirando hacia el frente, pero Gaby no podía aguantar sentada y recostó su espalda en el pecho del amigo de Javier. Éste la hizo saltar un poco sobre su verga haciendo que Gaby se despertase un poco-…
-Ahora vos métesela también en el culo-dijo Javier a otro. El amigo de Javier se acercó, se puso en frente de Gaby y apuntó su verga al ano de ella. Agarró las piernas de la nena y las puso sobre sus hombros. Empuñó su verga y puso la cabeza en un costado de donde estaba la otra-.
-¡¡¡Mmmmmmm!!!...¡¡¡¡aaaaaaahhh!!!!-se quejó Gaby al sentir como algo hacía presión, como otra verga quería entrar en su ano. "Está apretado" dijo, pero siguió haciendo fuerza hasta que logro meter la cabeza-....
-¡¡Paren!!...¡¡¡aaaahh!!!-lloraba Gaby. Tenía los ojos cerrados y su carita era de dolor pero no tuvieron misericordia, y siguió metiéndosela hasta que entró totalmente. Gaby sintió como su ano se abrió al máximo recibiendo dos enormes vergas. Javier mientras tanto tomaba fotos de su linda hijastra con dos vergas en el culo.
-¡¡¡Aaaahhh!!!..¡¡¡paren!!!..¡¡¡aaahh!!!..¡¡¡aaaaaahhh!!!-los dos comenzaron a moverse, penetrándola simultáneamente. Gaby lloraba del dolor, apretaba y cerraba su boca tratando de aguantar semejante cogida, la estaban matando. Al rato de estar recibiendo una doble penetración anal los dos acabaron en su ano. Se lo llenaron de leche y ella quedó chorreando semen.
-Saquen fotos ustedes, que nos toca-dijo Javier. Cuando escuchó esto a Gaby se le llenaron los ojos de lágrimas. Javier se sentó en el sofá y agarró a Gaby clavándole su verga en la concha. La tenía sentada encima suyo y estaban cara a cara. Javier la miró sonriente, y la atrajo hacia él dejando su cola en pompa.
-Métesela en la concha-dijo, y su amigo se acercó, la acomodó y lentamente se la fue metiendo. Gaby cerró sus dientes aguantando semejante penetración. Después de recibir dos vergas en el ano, ahora eran dos en la concha.
-¡¡¡¡Mmmmmmm!!!!...¡¡¡¡aaaaahhhhh!!!!-gritó cuando terminó de metérsela. Le dilataron la concha al máximo y comenzaron a bombearla. Los otros dos sacaban fotos sin parar, no todos los días se veía a una nena con dos vergas en la concha. Después de un buen rato de estar recibiendo una doble penetración vaginal los dos se la sacaron y le acabaron en la cara, bañándola nuevamente en leche. Gaby ya no daba más de sí, pero tampoco perdía el conocimiento, solo podía dejar que hicieran con ella lo que quisieran-...
La dejaron tirada en el sofá mientras se seguía emborrachando, y de vez en cuando le sacaban fotos. Les gustaba verla en el estado en que se encontraba, totalmente llena de leche e indefensa, podían hacer lo que quisieran con ella. Todos estaban tan borrachos que ni sabían lo que hacían. Javier agarró la botella de gaseosa, una de medio litro, y comenzó a batirla. Otro agarró a Gaby y la puso en cuatro con el culo bien levantado. El ano de la rubiecita estaba tan dilatado que casi podía entrar una mano en él.
-¡¡¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaaaaahhh!!!!!!!-gritó Gaby cuando Javier le metió el pico de la botella en el ano, haciendo que la gaseosa batida explotase dentro de ella. Gaby se retorcía sintiendo como el frío líquido la llenaba. Luego Javier le enterró la botella casi hasta la mitad y Gaby casi se desmayó-….
La dejaron así un buen rato con la botella clavada en el ano, y le sacaron muchas fotos. Después hicieron que ella les chupara la verga de nuevo, incluso le metieron dos vergas simultáneamente en la boca. Todo esto con la botella en el culo, y siguieron sacando fotos. Luego, como no sabían ya que hacer, se la fueron culeando hasta el cansancio. Las vergas entraban en el culo dilatadísimo de Gaby sin parar, y ella casi ni sentía esto. No hubo orificio de ella que no fuera penetrado infinitamente. Finalmente la acostaron en la alfombra y la rodearon mientras se masturbaban, bañándola nuevamente en leche. Gaby ya ni sabía lo que pasaba, solo sentía los chorros golpeando su cuerpo. Se cansaron de violarla, y poco a poco se fueron yendo. La bañaron y le sacaron todo el semen del cuerpo, y cuando se iban le dijeron a Javier si lo que pasó se podría repetir. "Eso ni se pregunta", respondió él sonriente.
Gaby despertó a la mañana del sábado con un dolor increíble en todo el cuerpo, y solo recordaba flashes de lo ocurrido la noche anterior. Gaby no dijo nada, no sabía si había sido un sueño o que cosa, pero en un momento dado Javier entró a su cuarto y le mostró las fotos. Gaby comenzó a sollozar al verlas, se veía recibiendo dobles penetraciones, con una botella en el culo y otras cosas degeneradas. Javier le dijo que si contaba algo mostraba las fotos a medio mundo. Gaby guardó silencio y asintió cuando Javier le dijo que "vas a ser la putita de mí y de mis amigos". Ella nunca contó nada, y Javier le hizo hacer cosas que ella ni se imaginaba, y lo peor de todo era que a veces le gustaba lo que le hacían.



 

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Relato: Mi hijastra Gaby
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