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Relato: CON EL ALBAÑIL DE MI CASA


 


Relato: CON EL ALBAÑIL DE MI CASA

  Resulta que hace unos días mis padres planeaban remodelar el frente de nuestra casa: pintarlo, hacer modificaciones en la entrada, etc. Estuvieron buscando quien podía hacer ambos trabajos, el de pintura y el de remodelación. Hasta que un día una amiga de mi madre les aconsejo a mis padres un par de albañiles, quienes eran padre e hijo. Ella les dijo que hacen muy buen trabajo y que con gusto nos los mandaría, pues los conoce desde hace tiempo y tienen mucha experiencia.

Pasaron un par de días cuando uno de ellos (el padre) se comunico a casa. Mi padre le contesto y tras unos segundos quedaron en venir al día siguiente para ver la casa, sacar el presupuesto, etc. Al día siguiente llegaron muy temprano, como a las 8 de la mañana. Mis hermanos ya estaban en la escuela, mi padre trabajando y mi madre andaba terminándose de bañar. Y como yo era la única que estaba despierta (ya que estudio en las tardes) fui a abrir la puerta. Pero como hacia unos 3 minutos cuando mucho mi hermano mayor se había ido a la universidad creí que era él quien había tocado la puerta, por lo que baje vestida como había dormido. Un short muy chiquito de tela ligera y una camiseta muy ceñida, sin sostén abajo. Mis pezones se veían claramente, pero como estaba medio adormilada no me percate de eso. Al abrir la puerta mi sorpresa fue mayúscula al ver a estos 2 tipos: el hijo (Julio) de unos 22 años y el padre (Pablo) de unos 40. Al verme se quedaron también sorprendidos por como estaba vestida. Apenados los 3 se presentaron y los deje pasar. Fuimos a la cocina y les dije que mi madre saldría en un momento, que estaba terminando de bañarse.

Mientras platicábamos pude notar que ambos eran bien parecidos: Julio, el hijo, alto, moreno, cabello oscuro, y Pablo, el padre, blanco, cabello castaño un poco mas bajo que el hijo (1.75 mas o menos), pero si, realmente atractivos los 2. También notaba como el hijo me miraba los senos, de seguro porque no traía sostén y no quedaba casi nada a la imaginación; mientras el padre me sonreía nada más. Julio me pregunto como me llamaba, mi edad y si tenia novio, era muy directo. El padre le dijo que no fuera imprudente y que dejara de preguntarme tantas cosas. Reí y le dije que no había problema, así que le conteste sin trabas: Danae, 19 años y que si tengo novio pero por el momento andábamos mal. Ahora también Pablo ponía atención a mi plática. Unos pocos minutos después baja mi madre ya arreglada, se disculpa con ellos por la demora, que no sabía que llegarían tan temprano. Ellos sonrieron y dijeron que no había problema, que estaban siendo bien atendidos. Yo solo sonreí y le agradecí ese comentario. Mi madre al verme vestida así me dijo sorprendida:

-Hija ¿que haces vestida así?, ¿Qué van a pensar los señores?

-Ay mama es que creí que era Fernando que se le había olvidado algo, no sabia que eran ellos.-conteste apenada

-No se fije señora- dijo Pablo- no hay problema. Su hija se ha portado bien con sus atenciones.

Mi madre solo me sonrió y me dijo que ya me fuera a vestir bien mientras ella los atendía. Me despedí de ellos y Julio no me quitaba su mirada de encima (sobretodo de mis senos) y con una sonrisa de oreja a oreja me dijo "hasta luego". Yo le conteste lo mismo.

Luego de una hora mas o menos – luego de bañarme, cambiarme y arreglarme- baje y ya estaban afuera. Salí para ver como iba la situación para la remodelación de la casa. Pablo me mira y me sonríe, pero Julio parecía que me desnudaba con la mirada. Yo traía puesto una minifalda blanca tableada a medio muslo, una blusita rosa de titancitos, sin sostén abajo, pero no se notaba pues la blusa era de tela gruesa, y zapatos de tacón rosas. En lo que mi madre y Pablo se ponían de acuerdo con el pago, Julio se me acerco y me estuvo haciendo miles de preguntas: mis gustos, mis pasatiempos, mi comida favorita, etc. Le contestaba y su mirada se clavaba más en la mía y en el resto de mi cuerpo. Así estuvimos platicando y cambiando miradas hasta que Pablo llamo a su hijo y despidiéndose nos dijo que mañana regresaban para empezar a trabajar. Al despedirme de ellos Julio me toma de la mano y me da un beso cerca de la mejilla, lo cual me sorprende, mientras Pablo mas caballeroso, lo que me llamaba la atención, solo se despidió de mano y me dijo que tuviera un buen día.

Así pararon los días en que ellos estuvieron pintando y remodelando la casa: salía atenderlos, a veces traía minifalda, otras veces short, y coqueteábamos Julio y yo, aunque Pablo a veces me veía que coqueteaba con su hijo y solo se sonreía. A veces veía que Pablo le llamaba a la atención a su hijo pero no le dimos importancia a sus regaños. En los últimos días ya no iba Julio, solamente Pablo, me pareció extraño que ya eran 2 días en que no iba; Pablo solo se concentraba en su trabajo. Un día salí para preguntarle por su hijo, si estaba enfermó o había tenido problemas. Al salir me quede muda: Pablo estaba con pantalones de mezclilla, nada mas: su vientre y torso tan bien formados y sus brazos musculosos opacaban a s su hijo fácilmente. Cuando Pablo me pregunto si necesitaba algo reaccioné:

-No don Pablo, solo que-quería saber si-si Julio estaba emfermo, co.como ya no ha veni-nido creí que le había pasado al-algo- dije tartamudeando al ver a ese atractivo hombre frente a mi.

-Veras Danae, lo que sucede es que Julio tiene novia, de hecho, ya se van a casar. Ella espera un hijo de él, y no me parecía justo que se alocara contigo, engañándote, y de paso engañando a su novia también. Por eso ya no viene, ya no lo deje que me acompañara más.

-Perdón don Pablo –conteste sorprendida- no lo sabia. Espero que no crea que yo me metía con él sabiendo de su compromiso. (Ni yo me la creí)

-No te preocupes Danae, conozco a mi hijo. Es así desde que su madre se fue con otro tipo y quedamos solos.

-¿No tiene pareja Pablo?- le pregunte sorprendida y a la vez un poco contenta.

-No Danae solo vivo con mi hijo- decía mientras seguía en su trabajo- y prefiero no hablar de esa mujer.

-Esta bien Pablo, no tiene por que decirme nada.

En eso me hablo mi madre, la comida estaba lista y ya me faltaba como una hora para ir a clases. Después de comer y arreglarme me despedí de mi madre, y al salir de la casa, lo hice de Pablo, quien al verme vestida ya para irme a la escuela, se quedo sorprendido.

-Vaya que eres bonita Danae, con razón mi hijo se intereso en ti.

-Gracias Pablo, favor que me hace- conteste sonriéndole.

-¿No te dice tu mama nada por irte vestida así? (o sea minifalda mas arriba de medio muslo y blusitas escotadas sin sostén).

-No Pablo no me dice nada, solo me dice que me porte bien, nada más. Hasta luego Pablo.

Me fui moviendo mis caderas haciendo que Pablo quedara hipnotizado con ellas. Pasaron 2 días. Un domingo era el último día que Pablo iba a ir a la casa a hacer los últimos retoques. Ese día teníamos compromiso con unos tíos y teníamos que ir. Pero sabiendo que ese era el último día que vería en casa a Pablo, les dije a mis padres que estaba enferma y que me quería quedar a descansar, también para aprovechar para estudiar. Mis padres me creyeron, pues siempre había ido a esas reuniones, así que me dijeron que estaba bien, que me cuidara y que descansara. También me dijeron que Pablo iba a venir pero que sabia que no íbamos a estar por el compromiso, que no tenia por que entrar a casa, así que no tenia por que salir con él y que mejor durmiera para que me recuperara. Tampoco iría mi hermano mayor ya que andaba fuera de la ciudad haciendo un trabajo de investigación de la universidad (bueno, según él)

Salieron mis padres y mi otro hermano. Al escuchar que el carro se iba, rápidamente me pare y me arregle, no mucho puesto que si estaba "enferma", al llegar mis padres no me tenían que ver tan bien vestida, así que me puse una blusita amarilla bien ceñida a mi cuerpo y con tirantitos, sin sostén debajo, haciendo que las formas de mis pechos se vieran claramente, y un short muy chico de algodón azul cielo.

Dos horas después, como a las 4 pm, llego Pablo, vestido de jeans y camiseta blanca que resaltaba sus musculosos brazos y su fuerte torso. Llego y empezó a checar los últimos detalles que le faltaban a la fachada de la casa. En eso abro la puerta y sorprendido voltea:

-¡Danae!, hola!, creí que no iba haber nadie aquí.

-Así es Pablo pero no quise ir a esa reunión y dije que estaba enferma. No tenia ganas de ir así que me quede. ¿Le molesta que este yo aquí?- pregunte poniendo mirada triste.

-Para nada Danae, no hay problema. Es tu casa y pues eres dueña de hacer lo que quieras.

Pablo estaba hincado, arreglando parte de la pared a un costado de la puerta de la entrada. Me dirigí a la puerta y me recargué en el marco, quedando mis piernas a un par de metros de él. Pablo discretamente miraba mis piernas y se relamía los labios. Eso me pareció muy excitante. Estuve con él ahí platicando hasta que termino. Cuando se despidió no quise dejarlo ir aun.

-Pablo, anda cansado ¿no quiere pasar a la casa a tomar un refresco? Le aseguro que le va a caer bien.

-Ay Danae no se, es que se vería mal que entre estando tu sola. Si alguien nos ve te vas a meter en problemas.

Volteo a todas partes.

-¿Quién nos ve Pablo? No veo a nadie, además solo le ofrezco un refresco, ¿es algo malo eso?

Cayendo a mis redes, Pablo sonríe, mueve la cabeza y acepta. Vamos a la cocina y se sienta en una silla que esta junto a la mesa. Mientras le saco una lata de refresco del refrigerador, veo que me mira de pies a cabeza. Se que ya lo tengo en mis manos. Me siento junto a él en otra silla, cruzo mis piernas para que me las vea y eso hace, tartamudeando en lo que dice.

-¿Sabe que Pablo? Lo voy a extrañar mucho ahora que ya no le vea, me había encariñado mucho con usted.

-Yo también Danae, eres una buena chica, aparte de atractiva.

-¿Le parezco atractiva? Mmm, creo que lo dice por pura obligación.

-En serio Danae, eres una niña muy atractiva, para tu edad estás muy bien.

Me paro y camino hacia él, parándome justo a su lado izquierdo. Tomo su mano derecha y se lo acaricio.

-Usted tambien es un hombre atractivo, haría feliz a cualquier mujer.

-¿Tu crees Danae?- pregunta nervioso.

-Claro que si Pablo, yo seria feliz.

¿Qué dices Danae?

-Me parece atractivo y yo a usted también, así que si ya no lo vuelvo a ver, al menos quiero un recuerdo suyo.

-No.. no se de que hablas..

Tomando su mano derecha la dirijo a mi muslo izquierdo y la pongo ahí. Muevo mi mano para que me la acaricie. Pablo solo abre los ojos hasta donde puede abrirlos.

-¿Le gusta como se siente mi muslo Pablo?¿le gusta como se siente mi piel?

Pablo no logra decir palabra alguna, solo me mira con la boca abierta, pero siento su mano presionar suavemente mi muslo, mientras hacia que me lo acariciara.

-Mmm parece que no funciona esto, veamos si esto si- le digo.

-Danae, miraa, no.. creo que..

Antes de que termine de decir su frase, levanto su mano de mi muslo y ahora la pongo sobre mi seno izquierdo, sobre la blusa. Hago que me lo acaricie; mi pezón ya esta muy duro desde que puse su mano en mi pierna.

-¿Ve Pablo? ¿Siente mi pezón duro? ¿Le gusta como se siente?. Apretelo si quiere, lo tengo así por usted.

-Danae, yo..

Sin dejar que ponga excusas acerco mis labios a los suyos. El no abre su boca, pero mi lengua pasa por sus labios, lamiéndolos, mientras mis labios chupan los suyos.

-Lo deseo Pablo, y se que a mi también –le digo entre besos- ya no soy niña, he visto como me mira. Tómeme Pablo, tómeme.

Ya no aguanta mas, tomando de mi mano hace que me siente sobre él, frente a frente, quedando yo entre él y la mesa, y ahora me besa con toda su pasión. Nuestras lenguas se acarician mientras nos fundimos en un fuerte abrazo. Sus manos bajan por mi espalda, acariciándome los muslos, para llegara mis nalgas, de donde me toma y me las acaricia. Luego baja sus labios por mi cuello, me lo lama varias veces, con leves mordidas. Me saca varios suspiros dejando caer mi cabeza hacia atrás para disfrutarnos los 2, mientras sus manos ahora suben por los costados de mi cuerpo hasta llegar a mis senos sobre la blusa. Ahí me los aprieta y masajea. Baja sus labios y por encima de mi blusa me empieza a lamer y morder los pechos mientras con sus manos me los agarra. Pareciera un bebe hambriento por la forma en que me lo hacia, con tanta devoción. Después tomando mi blusita me lo levanta quedando mis pechos al aire, apuntando mis pezones erectos hacia él. El los mira con lujurio, relamiéndose los labios..

-Mmm Danae, con tu blusita se veían hermosos, pero ya si se ven deliciosos.-dijo

-¿Si le gustan Pablo?

-Vaya que si.

-¿Entonces por que no los prueba?, ¿no me los quiere consentir un ratito?

Tomando la lata de su refresco, aun frió, los pasa entre mis pechos, haciéndome estremecer y que lancé un gemido, para después con la lata fría, acariciarme los pezones. Me estremecía mientras con mis manos apretaba sus brazos. A Pablo le gustaba como se me ponían duros y erectos, así que ahora pasaba a lata, aparte por mis pezones, a los costados de mis pechos, por la aureola, yo solo gemía y le decía cuanto me gustaba eso.

Después Pablo puso la lata en la mesa y se dirigió a mis pechos con su boca. Apenas les dio una leve lamida cuando lo aparte de ellos.

-Espera- le dije alterada excitada- tengo una idea.

Él, incrédulo, solo me sonreía. Tome la lata del refresco, por el peso calcule que quedaba cuando mucho la mitad, sino es que menos, y llevándome la lata a la barbilla, dejo caer mi cabeza hacia atrás y volteo despacio la lata. El refresco frió caía por mi cuello, yo me estremecía y me movía, así el refresco cayo por mi pecho, por mis senos, poniendo durísimos y a mil mis pezones mientras gemía suavemente. Cuando se vació la lata hice hacia atrás, recargándome con los codos sobre la mesa y enderezando la cabeza, miro a Pablo, quien solo miraba emocionado como el refresco bañaba mi cuerpo, sobretodo mis pechos.

-Tomate el refresco que te quedaba Pablo, no había vaso así que lo puse en mis pechos.

Pablo no tardo y poniendo sus manos debajo de mis pechos, levantándolos un poco, lleva su boca a ellos y comenzó a lamerlos y morderlos., esta vez con mas pasión. Su lengua recorría mis pechos en círculos, tomándose el refresco, hasta llegar a mis pezones. Los mordía y jalaba, haciendo rápidos y cortos movimientos con su cabeza a los lados. M estaba excitando demasiado, muevo mis antebrazos hacia los lados, sobre la mesa, y aprieto la orilla con mis manos, dejando caer mi cabeza hacia atrás, disfrutando de cómo Pablo se comía mis pezones y como debajo de mi sexo, estaba su pene ya bien duro y se sentía grande debajo se su pantalón, lo que también hacia que me humedeciera.

-Ahh ahhh ahhhh que. Rico… que bien… ahhhhh ahhhhh- le decía en medio de gemidos intensos.

Pablo aprieta fuerte mis pechos con sus manos, haciendo que mis pezones resalten, ante mis gemidos y palabras, y llevando su boca a mis pezones, los presiona, succionándolos fuerte, entre mordiditas y lamiditas, lo que me lleva al máximo placer, gimo fuerte y siento que mi primer orgasmo llega. Mis pezones eran victimas de cuanto les hiciera esa boca que los devoraba con ansiedad. Primera vez que me hacían llegar hasta aquí solo por chuparme los pechos. Pero era también la primera vez que alguien me los lamía y chupaba tan bien y rico. Y Pablo lo logro.

Ya después Pablo se para haciéndome parar a mi también .luego se hinca y tomando mis shortsitos, me los baja con todo y mi tanguita mientras acaricia mis piernas. Cuando me las quita vuelve a subir por mis piernas sus manos, para acercar después su boca a mi vientre. Lo lama suavemente llegando a mi ombligo, lo que hace que mi cuerpo ese estremezca, se retuerza un poco y sacándome leves risitas con gemidos. Pablo sonríe por eso y me lo lama varias veces, lo que me encanta y me hace sentir caliente.

Luego su lengua sube por mi cuerpo, sus manos también por detrás, quedándose en mis nalgas, las cuales agarra y aprieta.- Mmm que rico se siente- murmuraba Pablo al agarrarme mi trasero. Su lengua llegaba a la parte que esta entre mis pechos y lo lame un par de veces, para después subir más. Dejando caer mi cabeza atrás siento su lengua recorrer mi cuello, al cual también lo besa algunas veces, sin quitar sus manos de mis nalgas. Luego nos besamos un par de veces, con pasión, metiéndonos las lenguas en nuestras bocas sin control.

Después Pablo me toma de la cintura con sus manos y sin problema alguno me levanta, sentándome sobre la mesa. Yo me hecho hacia atas y quedo recargada con mis codos y antebrazos sobre la mesa. Pablo jala una silla y se sienta susto frente a mi, a lo que yo abro mis piernas.

-Que jugoso y tierno se ve tu vagina bebita- dice Pablo extasiado- se me antoja.

-Creo que quedo un poco de refresco aun en tu lata, si quieres echarle un poco- le digo cerrándole un ojo y con una leve sonrisa.

Pablo toma la lata y vacía lo que quedaba ahí, unas cuantas gotas que me hacen estremecer y suspirar. Pablo acerca sus labios a la parte interna de mis muslos y los lama y muerde, lo que me enciende. Gimo y cierro los ojos disfrutando todo eso.

-Mmm chiquilla, ahora si a beberte con gran antojo- me dijo mirándome a los ojos.

Veo que acerca sus labios a mi sexo. Empieza a estimularme con la lengua en mi vulva, concentrándose en mi clítoris. Con una mano me abría los labios vaginales y con la otra me acariciaba el vientre. Su lengua hace maravillas en mi clítoris, moviéndose en círculos con suavidad y a veces sus labios me chupaban. Comienzo a gemir, dejo caer mi cabeza atrás, muevo mis caderas hacia adelante y atrás. Su lengua me penetra levemente por los movimientos de mi cuerpo y su mano sube sobre mí, llegando a mi seno izquierdo, donde acaricia mi pezón que esta tan duro como una piedra.

-Ayy ahh asi asi.. ahhh ayy ahhhh.-le decía- mmmm ahhh.

Su lengua ahora se metía cada vez más dentro de mi vagina mientras ahora con las manos me tomaba de las caderas jalándome hacia él, ayudándose así para que su lengua me penetrara más. Mi cuerpo se acerca y mis gemidos se escuchan en toda la casa, eran fuertes e intensos. Trataba de levantar la cabeza para mirarlo pero el placer que me invadía no me dejaba y de nuevo la dejaba caer atrás, apretando fuertemente con mis manos la orilla de la mesa.

Luego de unos riquísimos minutos mas en que me chupaba mi clítoris y me hacia estremecer y gemir como loca, Pablo se levanta y me toma de las manos, levantándome y me jala hacia él. Nos besamos con pasión, saboreo de su lengua el sabor de mi sexo y juntos lo disfrutamos en nuestras lenguas. Después de unos segundos así, me toma de las caderas, y me pide que me voltee. Así que con su ayuda me sube a la mesa de nuevo y quedo de 4 patas o en posición de gatear (para que me entiendan), sobre la mesa con mis brazos estirados, quedando el atrás de mi parado ahora. Tomando mis piernas con sus manos las juntas, mientras me los acaricia suavemente, subiendo y llegando a mis nalgas, las cuales acaricia, aprieta y me da algunas nalgadas, para después besarlas y lamerlas por completo, lo que me estremece pues es uno de mis puntos débiles.

-Mmmm ahh si asii, ahh- le decia entre suspiros.

Unos segundos después, se quita la camisa, quedando desnudo ese atractivo torso y pone sus manos en la parte trasera de mis muslos y con sus dedos me abre poco mis labios vaginales, sin permitir que separe mis muslos, y acerca sus labios de nuevo a mi vulva. Ahora se concentra más en chapármela y le da pocas lamidas; succiona mi clítoris de tal forma que mi cuerpo se agita y estremece. Con las manos sobre la mesa, la presiono mientras empiezo a gemir con ganas y con las plantas de mis pies a veces le tocaba suavemente su erecto pene encima de su pantalón. Pablo sabía como chupar y lamer mi clítoris, estaba logrando que mi cuerpo se llenara de un calor placentero mientras me abría los labios vaginales con sus dedos y uno que otro acariciaba mi parte interna.

-Ahh ahh Pablo, así despacio ahh así-le decía.

¿te gusta bebita?- me pregunta entre chupadas.

-Ayy si Pablo, ahh ¿quieres que ..me venga.. verdad?? Ahhhhh.

Pablo ríe suave ante mis palabras, para después subir su lengua y lamerme varias veces y despacio mis labios vaginales, lo que me mataba de placer y me hizo gemir fuerte y cortadamente. Su lengua continuó subiendo hasta llegar a mi ano. Ahí Pablo recargándose sobre mi trasero, pone sus antebrazos a los costados de mis caderas, para impedir que tratara de separar mis muslos y con sus manos en mis nalgas, me las separaba, abriendo lo suficiente mi ano, para lamerlo y penetrarlo sin problemas con su deliciosa y placentera lengua. Sentía como Pablo no quitaba su rostro de entre mis nalgas y su lengua se movía rápido en mi ano, unas veces fuera, lamiendo también el alrededor, y cuando lamía el centro de mi ano, con su cabeza presionaba para penetrármelo. Mis gemidos eran ya muy intensos, mi cuerpo se estremecía, sentía que mis brazos se me doblaban cada vez que sentía su lengua dentro de mi ano y ahí dentro moverlo hacia los lados.

-Ah ah ah Pablo.. ahh ahh así así … ahh.. no pares. Ahhhh ah ahh.

Pablo abrió lo que pudo mi ano con sus dedos, sintiendo un fuerte ardor pero a la vez placentero y ahora con su lengua me penetro lo más que pudo mi agujero anal, moviéndola adentro. Ya mis gemidos eran tan intensos que no me importaba si los vecinos me escuchaban; era un placer tan intenso que hasta mi cuerpo se estremecía con cada lamida que hacia dentro de mi. Hasta que tuve un rico orgasmo mis brazos se aflojaron, recargándome con los antebrazos sobre la mesa. Fue hasta entonces que Pablo saco su lengua de mi ano y la volvió a bajar, tomándose otra vez mis jugos y a la vez, chupaba y lamía mi sensible clítoris, haciéndome estremecer y gemir fuerte y cortado.

Abrasándose de mis muslos me jala para bajarme, al quedar de pie me voltea hacia él y de nuevo nos besamos, esta vez un par de besos donde solo nos mordíamos nuestros labios suavemente.

-Danae, muñequita, tengo bien parado y duro mi pene, quiero que me lo consientas con tu hermosa boquita y tu deliciosa lengua- me decía entre besos.

-¿Eso quieres? -Le contesté.

-Si muñequita, mámamelo¡¡ por favor!

-¿Deseas mucho que te mame tu pene?

-Si, no sabes cuanto.

-¿Te lo chupo y mamo como si fuera una paletita?- seguíamos diciéndonos entre besos.

-Como tú quieras reinita pero ya mámamelo.

Sonriéndole le beso y muerdo suavemente su barbilla, bajando mi lengua por su cuello, por su torso el cual lamo varias veces, al igual que sus tetillas. Pablo gime despacio cuando se las lamo; luego sigo bajando hasta quedar hincada. Le bajo el cierre de su pantalón y también se lo desabrocho, bajándoselo junto con su calzón, dejándolos hasta las rodillas. Ya ahí su pene apuntándome justo frente a mi cara. Acerco mis labios a ese pene y lo como con mi boca, metiéndome la mitad mientras me apoyo con mis manos en sus caderas. Con movimientos de mi cabeza, comienzo a chuparselo, metiendo y sacando su pene de mi boca, lamiendo la puntita y una que otra vez se lo chupaba. Pablo también hacia movimientos de caderas para meter todo el pene dentro de mi boca. Subía mi mirada y veía como gozaba con mi mamada, lo que me encantaba y hacia que se lo chupara con más ganas, para darle el mismo placer tan intenso que me dio. Su pene endureciéndose en mi boca y la punta en mi garganta, mi lengua lamía la base su pene y le gustaba, mientras con sus manos me tomaba del cabello.

-Ah ahh muñequita que bien lo haces. Ahhhh.

Luego tomo su pene y lo levanto para lamerle la parte trasera y costados del pene rápida y suavemente, llegando hasta sus testículos, los cuales lamo y muerdo levemente. Ahí Pablo se excita y se recarga sobre la mesa que esta detrás de mi, mientras lo masturbo con una mano. Mi lengua lame también la parte que esta entre sus testículos varias veces, poniendo ya durísimo su pene. De nuevo me lo meto a la boca y se lo chupo con más ganas, hasta mi garganta. También me lo saco y le doy varias lamidas a su punta y se lo chupo y succiono, goteando saliva y poco semen que caía al suelo mientras tomaba la base se su pene con una mano y con la otra le sobaba sus testículos, que ya también estaban duros. Los gemidos de Pablo me excitaban y sus palabras también, sintiéndome feliz de darle el mismo placer que me dio.

Unos minutos mas tarde me toma de las manos y me levanta con su pene paradísimo y duro. Me voltea de espaldas a él y me hecha sobre la mesa, quedando parada pero con la mitad de mi cuerpo sobre el mueble, recargándome con mis antebrazos y mis senos apretándose levemente contra la mesa. Acariciándome la espalda con sus manos, lo que me estremece, siento la punta de su pene tocando mi ano, levemente.

-Si, dale lento, quiero sentirte ahí- le pido a Pablo.

Empujando lentamente, logra ir metiendo su pene por mi orificio anal, hasta que mi ano logra comérselo todo. Gimo al sentirlo completamente dentro de mí, abriéndome toda. Ahora Pablo Empieza a moverse lentamente, su pene entra y sale con algo de facilidad, mis piernas pegadas le dan presión a su pene y a la vez me da un gran placer sentir su pene abriéndome con esfuerzo mi ano. Me toma de las caderas y su penetración van en aumento, al igual que mis gemidos.

-Ayy ay ayy ahhhh ay ahh sii ahhhh ahhh uff ahhhhh aghh ohhhh ohhh.-gemía yo con intensidad.- me vas.. hacer.. llegar..

Pablo fue acelerando mas sus penetraciones, mis antebrazos no pudieron más con el placer y me deje caer por completo sobre la mesa y mis piernas se doblaban poco, sintiendo como Pablo me penetraba con tanto deseo el ano por varios minutos. Él gozaba penetrarme por mi ano, disfrutaba cada gemido que salía de mis labios cuando la punta de su pene llegaba hasta lo más profundo de mi ano.

Después Pablo saca su pene de mí, me voltea con las manos para después sentarse en la silla, pidiéndome que me monte sobre él. Antes de hacerlo me hinco y le doy varias lamidas y chupadas a su pene para humedecérselo., mientras pruebo mi sabor anal. Pablo gime con mis lamidas. Después saco un condón que tenia ya preparado en la bolsita de mi short que estaba en el suelo, y se lo pongo lentamente, mientras el gime mientras se lo pongo. Luego me paro y me pongo sobre él, quedando los 2 frente a frente, sentándome despacio mientras Pablo toma su pene y lo acomoda para que me siente ahí. Siento su pene entrar algo rápido dentro de mi, hasta lograr sentarme completamente sobre el. Mis piernas se abrazan poco de sus caderas.

Comienzo a moverme para iniciar la penetración mientras Pablo con sus manos me toma de la cintura y me la acaricia. Siento su pene entrar hasta lo mas profundo de mi vagina, mis caderas comienzan a moverse mas lapido hacia cualquier lado. Gimo fuerte y un placer intenso me invade de nuevo, echando mi cabeza hacia atrás para disfrutarlo. Pablo aprovecha y me lama el cuello y los pechos, los cuales también le da mordidas suaves. Mis caderas comienzan a moverse rápido al sentir los besos de Pablo en mis pechos y también de sentir su pene dentro de mí, dándome un gran placer.

-Si así asii,.. muevete así bembita me encanta como te mueves- decía Pablo gimiendo.

-Ahh ahh ahhhh ahh sii sii ahhhh.. muerdelos- le contestaba igual.

Ahora Pablo me tomaba los pechos con sus manos, y a medida del placer que sentía, me los apretaba fuerte, lo que me encendía mas y movía mas fuerte mi cuerpo, dándome un placer como pocas veces lo había sentido, estremeciéndose mi cuerpo cada vez que sentía su pene hasta lo mas dentro de mi.

Ahora parándose, me abrazo a él y poco a poco me hinca esta acostarme boca arriba sobre el suelo y él encima de mí. El frío del suelo me da más que escalofrió, placer, por como me estaba haciendo sentir Pablo, quien sin sacar su pene de mi vagina, ahora es él quien comienza a moverse para penetrarme. Con mis piernas abiertas sobre el suelo, lo tomos de los brazos y nos besamos con mucha pasión, con nuestras lenguas acariciándose fuera de nuestras bocas. Esos besos nos encienden y hace que Pablo aumente la intensidad y fuerza en sus penetraciones, dándome un gran placer. Gimo fuertemente mientras mi espalda se arquea, aprovechando esto Pablo para besar y lamer mi pecho, mis hombros y mi cuello mientras con su mano derecha acariciaba mi muslo y nalga izquierda. Podía escuchar entre nuestros gemidos como su cuerpo golpeaba el mío con cada embestida que me daba. Nuestros cuerpos fundiéndose en uno solo en una penetración que me estaba llevando a la gloria por varios minutos.

-Ah muñequita.. me... vengoo. Ahh

-Hazlo.. ahhh… vente.. fuera de mi… ahhh

Pablo logra sacar su pene para que rápidamente eyacular sobre mi cuerpo, disparando fuertemente, cayendo su semen sobre mi vientre y pechos. Gimo al sentir como me baña me cuerpo. Acerca sus labios a los míos y nos damos un par de besos apasionados, mientras me abrazo a su cuello.

Luego de unos minutos de estar besándonos con pasión, se levanta y comienza a vestirse, mientras yo sigo acostado boca arriba. Agarro mi pantaleta de hilo dental y me limpio parte del semen sobre mi cuerpo y la otra parte con mi mano lo limpio y me lo llevo a mi boca para probarlo.

-Ay bebita, que sexy te ves acostada bañada de mi semen y ver como te tragas una parte- me decía Pablo mientras se vestía.

-Gracias, ¿te gusto nuestra despedida?- le pregunto sonriendo mientras me enderezo, ya tuteándolo.

-Si bebita, demasiado. Ahora si me llevo un hermoso recuerdo de ti: tu cuerpo.

-Yo también Pablo, me quedo con tu recuerdo.

Ya me paro y me visto, solo de abajo, poniéndome el pequeño short sin nada abajo y sin ponerme la blusa, quedando con mis pechos al aire. Me acerco a Pablo y de nuevo nos besamos varias veces, esta vez son besos tiernos.

Cuando Pablo se despedía lo detengo de una mano.

-Oye, ¿Qué no te despides de mis amigas?, se van a encelar-. Le pregunto con gesto triste mientras con un dedo señalo mis pechos.

-Claro que si bebe, lo que me pidas.

Pablo se acerca, se agacha y le da tremendos besos a mis pezones y luego unas ricas lamidas, poniéndomelos de nuevo bien duros y haciéndome gemir otra vez mientras lo tomaba de su cabeza. Después Pablo me vuelve a besar y luego, mirándonos a los ojos, nos decimos "adiós".

Al irse, me pongo mi blusita, tomo mi pantaleta lleno de su semen y lo huelo, me dirijo a mi recamara y me acuesto en mi cama, recordando cada momento que había vivido con Pablo. De nuevo me caliento y me acaricio mis pechos debajo de mi blusa, recordando esos momentos, recordando sus besos y caricias por todo mi cuerpo. Luego meto mi mano bajo mis shorts y me masturbo ante esos recuerdos: mis dedos flotaban mi clítoris y me penetraba dándome tremendo placer que unos minutos después tuve otro delicioso orgasmo, recordando en ese preciso momento el rostro de Pablo. Saco mi mano de mi short y me chupo mis jugos, para después suspirar y estirarme contenta. Guardo mi pantaleta bajo llave en un cajón del buró que esta a un lado de mi cama y cierro los ojos y me quedo dormida. Mis padres llegaron 2 horas después, no me despertaron por creerme dormida, pero desperté cuando llegaron. No sabían de la tarde tan gloriosa que había tenido con Pablo, solo seria un recuerdo para él y para mí.
comentarios a danaechivis@hotmail.com
 



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Relato: CON EL ALBAÑIL DE MI CASA
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