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Relato: Menudo trabajo para hacer


 


Relato: Menudo trabajo para hacer

  

Hola.


Hace tiempo que sigo estos relatos, y al final me decidí a
escribir unos cuantos recordando sucesos que me marcaron en el pasado, puesto
que todos son reales.


Por lo pronto, me presentaré. Me llamo Ricardo, tengo 17
años, y soy gallego. Digamos que no soy ningún chico guapo, soy del montón, pero
por cuerte, soy bastante simpático, así que no tengo muchos problemas para tener
amigas, otra cosa es ligar. Debido a todo esto, durante mis años de estudio
nunca me faltó compañía femenina, en practicamente ningún sentido.


Otra cosa es que nunca me atrevía a nada con ellas, solo
hablar, y poco más. Con algunas casi ni podía mirarlas, puesto que me ponían a
100 (a mí y a la gran mayoría del instituto), pero hacía lo que podía.


Pero había una chica....... tremenda, preciosa, simpática,
todo lo que podía tener de bueno lo tenía. No era muy habladora, pero sí
simpática. Quizás su único problema, que para muchos tios sí que era un
problema, eran sus notas, demasiado buenas como para resistir comparaciones. Yo
no me podía quejar de las mías, puesto que eran bastante elevadas también, pero
ante las mejores notas del instituto......... poco o nada podía hacer. Y por
culpa de ella, empecé a estudiar algo más, para ver si podía tener un expediente
lo más parecido al suyo. Empezó así una especie de "campeonato" durante ese
curso, toda la clase estaba media sorprendida conmigo, puesto que, aunque mis
notas siempre fueran bastante buenas, nunca fueran tan buenas. Nadie sabía el o
los motivos, pero eso no me importaba. Practicamente ni yo mismo los sabía.


Así fué avanzando el curso, y llegó un día de Abril, y como
el profesor era ya conocido por sus pocas ganas de hacer y sobre todo corregir
exámenes, pues nos encargó un trabajo, bastante extenso, eso sí, pero no era lo
mismo que estudiar. Nos permitió hacerlo por parejas, para así realmente solo
corregir la mitad de los trabajos, que era donde se ahorraba su tiempo. Y mira
que casualidad, mi compañero ese día no estaba en clase, y la compañera de Olaia
(esa compañera que me traía loco), pues tampoco acudiera a clase ese día, así
que me encontré con una oportunidad única. Cuando por fin me decidí a proponerle
hacer el trabajo juntos (puesto que había que dar las parejas ese mismo día), me
doy de cuenta que ella ya estaba a poquísimos pasos de mi mesa. Creo que en ese
momento tuve mi primer amago de infarto. Creo que mi corazón no se paró porque
hubo intervención divina.


-Hola.- Esa voz..........


-Ho hola.- Por una vez perdí algo el control, pero
seguidamente lo recuperé,- Hola Olaia.


-Veo que tu compañero no vino hoy a clase (gracias
compañero), y como mi amiga tampoco vino, pensaba que podías ayudarme con el
trabajo.- Menuda voz, menos mal que ya estaba sereno de puertas para afuera,
porque de puertas para adentro....... ni sereno ni nada.


-Si claro, en eso mismo estaba pensando yo (y en muchas otras
cosas). Si quieres podemos quedar un día para planificar como puede ser ese
trabajo.-


-Por supuesto, si quieres te doy mi teléfono y me llamas esta
tarde (solo diré que ese número ya lo tenía media clase, entre los cuales yo me
encontraba).-


-Vale, dámelo y sobre las 5, cuando vuelva de hacer un recado
pendiente, te llamo.- Yo ya estaba bastante mejor, ya casi, pero solo casi,
pensaba en el trabajo.


-Muy bien, pero no te doy el de mi casa, te doy otro más
apropiado (y segundo amago de infarto, y es que siempre fuí muy mal pensado, y
ante esas palabras.......), es de donde suelo estudiar.- Y con una letra muy
bonita (no como la mía, comparables solo a los jeroglíficos egipcios), me apuntó
un número, bajo promesa de no pasárselo nunca a nadie. Por supuesto que se lo
prometí.


A todo esto, en ese momento me fijo y toda la clase, ya sin
disimulo, viendo como los 2 empollones estaban quedando para realizar ese divino
trabajo (no se le puede llamar de otra manera), y al momento, lamentos. Se
dieron de cuenta demasiado tarde que Olaia estaba sola en ese momento, y yo
también, 2 oportunidades únicas para sacar muy buena nota sin esforzarse apenas.
Al momento, cuando todos cayeron en ese pensamiento, el ambiente era de funeral,
todos se maldecían por pensar antes en los amigos que en las notas y el ahorro
de esfuerzo. Bueno, yo había tenido una suerte enorme, y no la iba a dejar
escapar.


En las 2 horas siguientes, sobre todo en el recreo, mis
amigos a atosigarme con preguntas, que por qué con ella y no con ellos, que
teléfono había apuntado, de donde, que iba a hacer........ si alguna vez la
policia necesita hacer un interrogatorio exhaustivo, que llamen a estos
compañeros, en 2 minutos, 50 preguntas. Bueno, perdí la cuenta en la 23, pero no
era ni la mitad de las preguntas realizadas. Yo me zafé de la situación diciendo
que solo era hacer un trabajo, nada más. Que el teléfono era de un tio suyo,
puesto que ella tenía que estar en su casa esa tarde, y demás respuestas por el
estilo, para evitar peores pensamientos (mientras yo me iba preguntando lo
mismo, pero no tenía respuestas adecuadas). Al final, quedamos en que si algo
pasaba, que yo lo contaría (creo que influyó el hecho de que eran 10 contra uno
solo, creo que influyó).


Pasó el resto de la mañana igual, los chicos mirándome
furtivamente, y las chicas también, parecía que yo era un buen objetivo que
habían desaprovechado. Curiosamente, nadie miraba a Olaia, puesto que ya sabían
que fuese quien fuese su compañero o compañera (lo normal sería su amiga de
siempre, una chica no muy agraciada, pero simpática como todas, extrovertida,
una buena amiga, pero para nada más), el trabajo sería hecho a la perfección.
Pero nadie pensara en ella. Las casualidades iban en aumento.


Después de las clases, cada uno por su lado. Yo a mi casa, y
ella, quien sabe a donde. Me imagino que a su casa, pero no lo podía asegurar.
Lo que sí sé es que nuestros caminos eran diferentes, aunque esperaba que
coincidiesen en algún momento.


Después de comer pensando solo en lo que podría pasar en la
tarde, me fuí a la habitación a echar algunas partidas al Reversi (soy un
fanático de este juego, y, modestia aparte, soy un buen jugador), así que me
conecté al servidor donde solía haber más jugadores, para echarme algunas
partidillas, y así despejarme un poco la cabeza.


Como siempre, cuando entré, empecé a buscar gente conocida,
pero nada, a aquella horas no había nadie conocido...... un momento, sí que
había, una jugadora, que por lo menos hablaba en castellano, aunque no sabía ni
su nombre ni de donde era. Solo que era bastante buena (mejor que yo, y eso que
yo me defendía bastante bien). Estuve viendo su partida (contra uno que era muy
bueno, una de las mejores puntuaciones en aquellos momentos de la sala), y pude
ver como esa chica lograba una "fácil" victoria, lo cual incrementó más mi
interés, pero después de invitarla a una partida, y ver como literalmente me
humillaba una partida tras otra, pues mi interés era precisamente otro. Pero no
logré saber nada de ella, evadía facilmente mis preguntas, aunque nunca me dió
sensación de no querer hablar conmigo. Es más, era muy habladora, pero sobre
ella, nada.


Nos despedimos porque ambos teníamos cosas que hacer (en
aquellos momentos, se me pasó por la cabeza de que esa chica fuese Olaia, pero
era imposible, meses antes hubo una demostración de juegos de mesa en el
instituto, y yo fuera el campeón de Reversi, y también quedé entre los primeros
en las Damas (en los otros juegos, puestos medios, me defendía en todos pero no
era tampoco ningún campeón). Además recordaba perfectamente las 3 partidas
contra ella, y las 3 fáciles victorias mias, muy fáciles (como todas las demás,
desgraciadamente mi nivel era muy superior al resto), así que Olaia no podía
ser, era imposible).


Ya eran casi las 5 cuando la llamé, y cuando ya pensaba que
aquel era un teléfono falso, una broma, me contestaron.


-Hola, ¿está Olaia?- Mi voz era como siempre, no del todo
segura.


-¿Tú quien eres?- Y antes de poder responder...- Ya sé, tú
debes de ser el amigo ese que venía a hacer un trabajo, espera, ahora mismo la
llamo.- Y la llamó, menuda voz que tenía la mujer esa, valía como sirena de los
faros. Si me ponía en la ventana estaba seguro de que la podía escuchar. -Ahora
viene, espera un momento.- Y nuevo grito, aquello también podía valer para
espantar a los fantasmas, y a todo lo que se encontrase delante.


-Hola Ricardo, ¿qué tal?- Su voz me parecía muy lejana, pero
cuando me dí de cuenta de que eran mis oidos los que estaban medio sordos
(aquella mujer era la responsable, ella y sus pulmones, definitivamente, no
fumaba), pues hice un pequeño esfuerzo para escuchar mejor aquella linda voz.


-Hola Olaia, pensaba que ya no vendrías, que ya no estabas en
casa.- De nuevo, mi voz algo nerviosa, no lo podía evitar.


-No te peocupes, lo que pasa es que esta casa es algo grande,
pero aquí estoy. Dime, ¿podrías venir esta tarde para empezar un poco?- Si no
llevaba mal las cuentas, tercer amago de infarto, aquella pregunta yo no la
tenía prevista, por nada del mundo. Pero había que pensar rápido, muy rápido.-


-Vale, pero me tienes que decir donde podemos quedar, puesto
que en mi casa es imposible (necesitaría una semana en intentar recoger mi
cuarto, y ni hablar de otros sitios, mi familia.....), y no sé donde estás
ahora.-


-Por supuesto, te doy esta dirección (vaya, esta chica tenía
una casa en un sitio relativamente escondida, pero conocía medianamente bien
aquel sitio). ¿A qué hora puedes venir?-


-No sé, pero espero llegar lo antes posible, pero no sé el
horario de los buses (esta historia me sucedió cuando yo tenía 15 años, no tenía
el carnet de conducir, y no me gustan las motos), pero el primero que pase, lo
pillo.-


-Vale, te estaré esperando (mi mente ya estaba pensando de
nuevo mal), y no te preocupes, mi hermano te llevará a casa luego, le diría que
te fuese a buscar, pero no está aquí, no sé donde está.


-Muy bien, me voy a preparar algunas cosas, y me voy a coger
el bus. Saludos.-


Yo no sabía cuánto podía tardar en prepararme, ni siquiera
sabía lo que podía llevar, así que cogí lo más evidente (la carpeta con las
cosas de clase, un par de disquettes por si había que guardar algo hecho con el
ordenata, etc), y salí disparado hacia la parada del bus. Por suerte, sabía que
autobús me valí, y otra curiosidad más, la parada más cercana me valía, no tenía
que ir a otra para esperar el único bus que pasaba cerca de aquello dirección a
donde tenía que ir. Poco tuve que esperar, o poco tiempo me pareció a mí, pero
al final cogí el autobús en cuestión, y me dirigí hacia el punto de destino.
Tenía que caminar un poco desde la parada en la que me bajé hasta aquella
casita, porque el bus no llegaba justamente hasta aquel lugar, pero no me
importaba, no tuve el problema que tengo muchas veces de equivocarme de parada
(porque tuve que ir hasta el final de la línea, de lo contrario estoy seguro que
me volvía a equivocar), y mientras caminaba, miraba a ver cual era la casa
exacta donde estaba mi compañera y ayudante para hacer el trabajo, aunque a lo
mejor sería yo el ayudante, y ella llevaría el peso principal.


Al cabo de 5 minutos, ví aquella casa, o más bien casita,
porque no era muy grande. Pero tenía un bonito jardín, y unas vistas preciosas.
Aquella casita era mucho mejor de lo que parecía en un principio. Cuando llegué
al portal, le dí al timbre, y por el telefonillo me salió una bonita voz, era
Olaia dándome el paso, y diciéndome que subiese hasta el ático, que era donde
ella estaba. Dicho y hecho, atravesé el jardín, abrí la puerta de la casa, y
como las escaleras estaban a mi derecha, pues subí hasta el ático. Vaya, había
casi otra casa allí arriba, parecían 2 cuartos pequeños, pero útiles, un pequeño
baño (donde a través de un espejo todo lleno de vaho pude vislumbrar una silueta
(y yo no quería pensar mal, pero aquello.....)) y una terraza con las mejores
vistas que uno se podía imaginar.


-Ricardo- evidentemente, Olaia estaba en el baño, y por el
vaho, se estaba duchando cuando yo llegué,- la habitación que está al fondo es
la mía, ponte cómodo, ahora voy.-


-Vale, de acuerdo.- Y me fuí hacia donde me dijo, y la
verdad, menuda habitación. Una cama estrecha pero suficiente, un armario, me
imagino que de ropa, pero cerrado, 2 estantes en las paredes con libros y CDs
(buena música, un poco de todo pero sobre todo tecno, esta chica era
sorprendente), y una mesita con silla, y todo el material para estudiar. Todo
muy ordenado, muy limpio. Y lo mejor, se notaba que era una chica responsable,
no como lo que se intuía por mi cuarto, que alguien podía entrar con un mapa,
pero para salir...... misión casi imposible.


Estuve viendo los CDs que tenía, puesto que mi música
preferida coincidía con sus gustos, mucho tecno, algo de mákina y de todo un
poco. Ya tenía una razón para continuar con aquella "relación", la suerte seguía
de mi parte.


-¿Te gusta lo que tengo?- La voz sonó a mi espalda, pero
sabía que era ella, así que no me dí la vuelta.- Si quieres te dejo alguno.-


-Estaba pensando precisamente en ello, que tienes unos gustos
muy buenos, coinciden practicamente con los mios..........- y me dí la vuelta, y
comprendí que mi equipo debería ser el Atlético de Madrid, porque era inmune a
los ataques cardiacos, en aquellos momentos, pude sentir como mi corazón se
ponía en huelga, no trabajaba, aunque tome rapidamenteel control por fuera, y
seguí hablando como si el hecho de estar en el cuarto de una chica, y esta
enfrente envuelta solo en una toalla recién salida de la ducha fuese lo más
normal del mundo, pero por dentro..........- y pensaba que a lo mejor me podías
dejar alguno.- Menos mal que soy un genio del disimulo, y no dejé que todo lo
que sentía se notase, pero puedo asegurar que mi corazón ya estaba trabajando de
nuevo...... a 400 pulsaciones por minuto. Me toman la tensión en aquel momento,
y hago estallar el aparato.


-Si claro, te dejo el que quieras, con la condición de que me
lo traigas en perfecto estado y que tú me dejes alguno.- La mirada que me estaba
echando...... merecía una medalla olímpica por lo que estaba aguantando, pero no
sabía cual era mi límite, que estaba próximo, demasiado próximo. Ella empezó a
moverse, y yo sin sacarle el ojo de encima, aunque parecía que miraba a los CDs
(un día de estos me quedaré bizco), así que pude comprobar como abría el armario
(en efecto, allí tenía su ropa), y cogía una camiseta, luego una faldita
(parecía que se quería poner cómoda), y curiosamente, solo cogió unas braguitas
de un cajón (gracias Señor por la vista que tengo, gracias), ni rasto de
sujetador.


-Vuelvo ahora, me voy a vestir.- Ya ni me atreví a mirarla,
había riesgo real de muerte.


-Vale, te espero.- Nueva medalla de oro olímpica por saber
aguantar, más que medalla, merecía un monumento.


Estuve "viendo" aquella colección que tenía de CDs, pero lo
que hacía era poner en orden mis pensamientos, relajarme, convencerme que el
único motivo por el que allí estaba era por el trabajo, nada más. Solo podía
pensar en el trabajo, no debería pensar más en ella, no debería.


Pero cuando volvió al cuarto ya vestida.............. ya solo
pensaba en ella. La chica con mejores notas del instituto, y con el cuerpo más
apetecible de todo el mundo. Menudas piernas, la cintura, unos pechos que se
notaban redonditos y erguidos (aparte que yo sabía que estaban en ese momento
libres), una cara adorable, y un pelo largo y castaño, todavía algo mojado, pero
que empezaba a ondularse. En fin, aquella era una prueba puesta por a saber
quien para adivinar mi resistencia ante aquella tentación........ pero menuda
prueba, podía apostar 1.000 contra uno a que yo era la persona con más
resistencia del mundo.


-Bueno, ¿empezamos?- Solo con escuchar aquella voz..........
ya me derretía.


-Claro, ¿de qué va a ser el trabajo?- Por suerte (gracias de
nuevo Señor por tener una mente ágil) logré pensar muy rapidamente, y contestar
de una manera "lógica". - Yo no sé de que puede ser, ya sabes como es ese
profesor.-


-Ya lo sé, pero quiero hacer un buen trabajo, no uno normal.-
Se notaba que no quería bajar su expediente, por lo menos un buen motivo para
trabajar y no pensar tanto en ella.


-Pues podríamos hacerlo de...........déjame pensar- Si si,
pensar yo, que para pensar estaba, pero para pensar en ella, pero nueva
intervención divina.....- Es una pena, si estuviésemos en mi casa, podríamos
conseguir algo de Internet y ampliarlo buscando nueva información. Aaarrrrgggg,
¡¡eso significaba el ir a mi casa y ella podría ver el estado de mi cuarto!! No,
tenía que pensar en una solución, rápidoooo....- O mejor aún, porque en mi casa
el ordenador puede estar ocupado (mentira, pero que más da), podríamos ir a un
cíber, claro que yo pago (por el camino ya pensaría en la manera de conseguir el
dinero, pero eso no me importaba).-


-Jajajaja, no te preocupes. Lo del conseguir un trabajo por
Internet y luego ampliarlo es una buena idea, pero resulta que y tengo Internet
en esta casa, así que no hace falta ir a ninguna otra parte.-


Mucho pensar rápido, pero no pensé en esa posibilidad. Pero
por lo menos estaba medio salvado, no iría a mi cuarto, por el momento.


Nos fuimos al otro cuarto, donde había un ordenador, con todo
lo necesario, escáner, impresora, altavoces, etc. Por supuesto, allí también
estaba un módem. Se sentó en la silla que había allí, mientras yo, gracias a su
consejo, traía la que había en su cuarto. Cuando llegué, el ordenador ya estaba
encendido, lo que indicaba que era bastante bueno, apostaba lo que fuese a que
era mejor que el mio, que era nuevo, por encima. Parecía que cada 10 segundos
tendría una sorpresa con esta chica, era impresionante.


Cuando se encendió completamente, me fijé 2 cosas en la
pantalla de inicio. Una era que tenía el messenger de yahoo, lo cual podría ser
muy provechoso para mi parte, siempre y cuando supiese su nick, lo cual esperaba
conseguir rapidamente. La otra cosa era una carpeta bastante sospechosa, puesto
que una carpeta protegida con contraseña..... ¿qué podría tener? Otra cosa para
intentar averiguar. Pero sin que se enterase, claro.


Se conectó a Internet, y aunque la velocidad no era como la
que tenía yo (no llegaba el cable hasta aquel lugar, era una lástima), era
bastante aceptable. Ambos sabíamos de algunos sitios donde podía haber trabajos,
y estuvimos un buen rato buscando. Sin darnos cuenta, ya era de noche, pero
tampoco demasiado tarde, cuando un coche iluminó toda la casa.


-Mi hermano ya está aquí, espera un momento, voy a hablar con
él.- Y se fué sin darme turno a replicar.


-Este es mi momento, ahora o nunca.- Tuve los 20 sentidos
(porque 5 no llegaban) alerta para saber cuando subía por las escaleras, y poder
cerrar todo. Lo primero que intenté fué la carpeta, pero nada, contraseña, y
después de 10 intentos la dejé por imposible. Olaia seguía hablando con su
hermano abajo, aún tenía tiempo. Miré como iba la descarga de aquel trabajo, y
me dediqué a intentar descubrir el nick en yahoo. Por supuesto, no estaba a la
vista. No sabía que hacer, y como casi siempre me sucede, estuve con la mirada
perdida intentando pensar, y escuchando por si subía alguien. No, seguían
charlando, seguía teniendo tiempo. De pronto mi mirada quedó fija en un papel
casi escondido. Lo saqué, y ¡¡Bingo!!, era su nombre y contraseña. Probé primero
en la carpeta, y la contraseña servía. No hice más, había otras cosas más
urgentes. Metí el nick y la contraseña en el messenger de yahoo...... y
nuevamente ¡¡Bingo!!, ya estaba dentro. Escuché que ya subiá, y me apresuré a
cerrar todo, y décimas antes de cerrar, me fijo que mi nick estaba entre los
contactos de Olaia. Un momento, aquel nick suyo me sonaba. Cerré todo, y puse la
página de descarga, y al momento allí estaba aquella tentación con nombre,
Olaia.


-¿Cómo va todo?-


-Perfectamente, ya le queda poco.- Soy un disimulador nato,
soy impresionante.- Yo creo que con todo este material ya tenemos suficiente.-


-Sí, yo también lo creo. Por cierto, mi hermano se tiene que
ir ahora (cara de asombro por mi parte) pero volverá más tarde, algo tarde
seguramente. Si quieres, llama a tu casa y avisas que llegarás sobre las 12, o
si te quieres ir ahora, aprovecha. Yo me iré por la noche, cuando vuelva.-


-No, creo que llamaré avisando que llegaré a casa más tarde.-
Una ocasión así no podía desaprovecharla, ni por todo el oro del mundo, no
podía.- ¿Donde tienes el teléfono, si lo puedo utilizar?-


-Claro que lo puedes utilizar, tonto (ya me estaba
derritiendo de nuevo, no era posible, otra vez más), está abajo, en la salita.-


Y allí fuí yo, pensando en la excusa que meterle a mi madre,
aunque no necesitaba contarle demasiado esta vez. Llamé a casa, hubo algunas
preguntas por su parte, unas cuantas verdades y otras mentiras por la mía, y
asunto solucionado. Tenía permiso.


-Gracias por dejarme llamar, no hay problema, me dejan estar
aquí.-


-No me lo agradezcas, me estás ayudando con el trabajo, hoy
no tenía muchas ganas de hacerlo, y gracias a tí casi estará hecho en un día, y
muy bien además.- Y ante el tercer aviso de derretirme, se levantó, avanzó hasta
donde estaba yo (apenas 2 pasos) y me dió un beso en la mejilla. No me derretí,
no, pero el quinto amago de infarto lo tenía, estaba conmigo, mi corazón estaba
parado. Mi mente en blanco, y yo derretido. Solo duró apenas unas décimas de
segundo, pero como si durase un año entero, lo viví milésima a milésima. Como se
iba acercando, como su cara llegaba, sus labios rozaban mi piel..... a cámara
superhipermegalenta, para mí duró casi un año.


-Gracias, yo también quiero sacar buena nota, ahora que las
estoy sacando, no quiero que por un trabajo me rebaje la media (¿cómo era
posible el que yo estuviese hablando así en una situación como aquella? Mejor
adivinen si hay vida extraterrestre, que lo mio era inexplicable).-


-Bueno, por hoy creo que ya hicimos mucho (después de un buen
rato utilizando a destajo el cortar y pegar), ¿qué quieres hacer? (Por mi mente
pasaron muchas cosas, demasiadas, pero no podía decir ninguna so pena de verme
lanzado por una ventana) Porque mi hermano aún tardará casi 3 horas en volver
(¿cómo, aún eran solo las 9 y media? Quiero seguir haciendo trabajos con esta
chica, que le den al resto del mundo, con ella sí que se aprovecha el tiempo a
tope).-


No sé, tú dirás, esta es tu casa.- Y se echó a reir (¿algo
gracioso que dije?)


-Nooo, esta no es mi casa. Es la de mi hermano, pero yo tengo
un cuarto para poder estudiar, y al final también tengo mis cosas, pero esta no
es mi casa.- Y con esa sonrisa..... que apaguen las luces, que solo con esa
sonrisa se podía iluminar media ciudad.


-Me lo imaginaba, porque pensaba que vivías en otro sitio.-
Respuesta rápida, típica y tópica, pero ideal para el momento.


-Sí, vivo donde ya todo el mundo sabe, o casi todo el mundo.
Pero por suerte esta casa sigue siendo secreta (ya no tanto, yo lo sabía, y me
sentía importante por ello), así que te pido un favor.- Con esa mirada...... si
me pide hacer una maratón en 10 minutos, la hago en 9 si es necesario.


-Si claro mujer, lo que quieras.-


-Que no le digas a nadie que yo tengo esta casa, en la otra
casi no podía con la cantidad de llamadas que solía recibir, y aquí puedo
estudiar tranquila (vaya, así que esa era la razón por la que Olaia nunca estaba
en su casa..... porque realmente estaba aquí, nueva sorpresa).-


-Por supuesto (y nuevo pensamiento al que le debo muchas
cosas), y si me das un nuevo besito, te lo garantizo.- Casi no acabé de hablar,
y ya estaba delante de mí, con esos ojos a los que no podía mirar, aquella boca
que me iba a tocar......... yo no podía aguantar mucho más, no podía.


-Es poco pedir por un favor tan grande.- Y me estampó un beso
en la mejilla que casi me desmaya, en aquellos momentos temía por mi pantalón,
estaba a punto de reventar, y creo que ella lo sabía, porque con sus caderas me
iba rozando por todas mis partes, y yo eso sí que no podía disimular, no podía.
Así que solo podía aprovecharme de la situación, y poco a poco, me fuí moviendo,
hasta que nuestras bocas se encontraron. Definitivamente, me quería morir, morir
en un sueño, y sobre todo aquel sueño, era lo más que me podría suceder, la
mejor manera de morir.


Nuestras bocas estuvieron en estrecho contacto un buen
tiempo, el suficiente como para que nuestras lenguas jugasen hasta caer rendidas
(y que aguante tienen las muy jodidas), y cuando nos separamos, no me atrevía a
mirarla a los ojos, o podría hacer cosas peores.


-Gracias por este beso (si yo no estaba hablando.... ¿sería
ella?), ahora ya sé que nunca se lo dirás a nadie.-


-Ya te lo dije, a nadie, puedes confiar en mí.- Levanté la
mirada, y ya no podía más, aquella mirada, aquella sonrisa, aquel todo, era
demasiado. Después de todas las medallas......no, tenía que resistir, tenía que
hacerlo, costase lo que costase.


-Me alegro, ahora si quieres, cenamos un poco, te invito,
tengo hambre.- Claro que sí, una oportunidad así no podía desaprovecharla.


Bajamos hasta la cocina, yo detrás de ella, así la podía
"admirar" todo lo que podía, porque ese trasero..... no podía mirar nada más.
Que trasero, esa chica era perfecta, no tenía un fallo. Y por el beso......
tampoco tenía novio. Mientras más lo pensaba..... más ganas tenía de ser su
novio, y más para dar envidia al resto de mis amigos, una chica como esa.....
había una en el mundo y nada más. Tenía que intentarlo. ¿Pero cómo? Ya pensaría
en ello.


Preparamos un par de bocatas para cenar, y decidimos mejor
que ver la tv navegar un poco por Internet, ya que ambos nos fascinaban los
juegos...... un momento, ¡¡eso era!! ¡¡Era ella!! La chica invencible del
Reversi, ¡¡era ella!! Vaya con la chica, guapísima, estudiosa, inteligente, con
la música que me iba.... y encima una genio del Reversi. ¿Acaso Olaia era
perfecta? A mí me lo parecía. Era mi oportunidad.


-Olaia (primera vez que la llamaba por su nombre, curioso),
¿podría ver una cosa en yahoo? (mientras lo decía iba inventando nuevas excusas,
para continuar la historia).-


-Si claro, no hay problema.-


El ordenador ya estaba encendido, así que no tuve problemas
en entrar rapidamente en Internet. De allí a yahoo, a los juegos, y luego de
meter nick y contraseña (ya estaba tan acostumbrado que ni yo veía los dedos),
entré en la sala de juegos. Por desgracia, no había nadie conocido, así que en
parte mi plan se vino abajo.


-¿Sabes jugar a esto? (y antes de responder), ah, si, ya me
acuerdo, me ganaste aquella vez en aquella demostración, aunque te puedo decir
(nueva sonrisa deslumbrante, para la próxima llevaría las gafas de sol) que me
dejé ganar.- Y risitas, parecía que disfrutaba sabiendo las humillaciones que
recibiera...... un momento, ese mismo día, antes de llamarla, ya había perdido
contra ella. Merecía una venganza por mi parte.


-No me creo que me dejases ganar, aún soy bastante bueno,
tengo jugado contra grandes jugadores y ganarles.- Y nuevas risas por su
parte....... aunque ya sabía el motivo, prefería hacerme el despistado.


-Si quieres, podemos echar algunas partidas para comparar, sé
de un programa.......- Y no me dejó acabar de hablar, curioso, pensaba yo.


-Ya sé, tengo aquí varios programas adecuados, escoge el que
más te guste.-


Y mira que tenía programas, casi se acercaba a mi colección,
que era inmensa. Escogí uno, que para el caso valía bien. Y de nuevo sonó su
voz, que voz, estaba enamorado de su voz:


-Ya que dices que eres tan bueno, no te importará jugar con
prendas.- Y esa sonrisa...... ¿cómo me podía negar? Además, yo creía que mi
nivel era elevado, así que poco podía perder.


-De acuerdo, pero mi condición es que sea el que gane el que
quite la ropa al que pierda.- No podía perder una ocasión única de acariciar
aquella piel.


-Juguemos pues.- Y a la tercera partida...... aquello no era
un juego, era una masacre. La tia me ganaba con una facilidad enorme, aunque ya
me lo imaginaba, pero no por ello estaba menos sorprendido. Y cuando me dí de
cuenta...... ya solo me quedaba el pantalón, la camiseta y la ropa interior. Y
ella todavía con toda la ropa, y eso que sabía que tenía menos prendas que yo.
Tocaba hacer trampas....... si es que podía, pero no era el caso. Solo me
quedaba una posibilidad, máximo riesgo, máximo peligro, pero si salía bien......
máximo placer.


-Venga, que te tengo que ganar alguna, por lo menos para
admirar algo de tu cuerpo (primera parte de mi plan, y al ver su mirada, parecía
que estaba funcionando). Juguemos otra más.-


-Yo pensaba que te ibas a rendir, porque para la próxima ya
estarás medio desnudo, pero por mí, de acuerdo.- Perfecto, estaba cayendo en mi
trampa.


Nueva partida, y nueva derrota, aún más humillante si cabe
que las anteriores, y eso que no quería dejarme ganar, odio perder, pero ni así,
Olaia era una genio en ese juego.


-Ya que perdiste......... (mientras me desnudaba literalmente
con la mirada) te voy a quitar....... (encima con mala leche, ahora estaba
haciéndose de rogar)..... el pantalón.- Y ahí supe que yo era un genio, solo
faltaba ver si la segunda parte del plan funcionaba. Debía funcionar. Nos
levantamos, me puse enfrente a ella, y me empezó a desabrochar el botón del
pantalón, y luego la crmallera (yo tenía una erección enorme, a mi lado, los
caballos eran basura), así que, cuando empezó a bajarme el pantalón, mi pene
dificultaba bastante la acción. Por lo menos lo suficiente como para que
ellanotase que había "algo" que impedía bajarme limpiamente los pantalones. Y mi
plan seguía en marcha, había que aprovecharlo:


-Mira, como eras tan linda, ahora lo tienes algo difícil para
quitarme el pantalón (menuda mirada que me echó, pero esta vez resistí, porque
sabía que mi plan dependía en absoluto de la siguiente frase), yo te aconsejo
que si quieres, me bajes ya todo, no me importa quedarme en pelotas ante tí.-
Máximo riesgo, máximo disimulo por mi parte, si salía mal....... no, no podía
salir mal, tenía que salir bien. Y lo bueno vino ahora, yo pensando en una
respuesta por su parte....... y ella tomó la iniciativa, desnudándome
completamente. Ahora ya tenía mi pene delante mismo de su cara, y ella con la
mirada fija en él...... parecía que era el primero que miraba....... claro, por
eso estaba algo nerviosa cuando me bajó los pantalones. Pero yo ya me
arriesgaba, poco podía perder ya, sabía que ahora no iba a fallar en mis
preguntas o comentarios.


-Parece que es el primero que miras tan de cerca.- No sé si
no me escuchó o no me quiso escuchar, pero no respondió. Justo cuando le iba a
decir otra cosa.......


-Si, es el primero de alguien que no sea mi hermano. Nunca
antes viera uno tan de cerca (lo que yo pensaba, era virgen, y mi pene creció
algo más (no me pregunten como, yo tampoco lo sé). ¿Puedo tocarlo?- Su voz era
nerviosa, se notaba que estaba excitada, pero con miedo, era una situación nueva
para ella......... y para mí también, aunque no lo pareciera.


-Por supuesto, estoy seguro que me va a gustar mucho (no
apostasen por ello, hiciese lo que hiciese iba a disfrutar....... y eso que aún
me quedaba la tercera parte de mi plan).- Así que lo dije, con manos nerviosas,
cogió mi pene y lo empezó a tocar, una sensación maravillosa me sacudió el
cuerpo, pero ella seguía....... joder, que pasada. Aquello era la leche, yo
quería hacer más trabajos, si todos iban a terminar como ese día. Mejor, quería
hacer todos los trabajos del mundo, aquello era maravilloso. De pronto, una
sensación mejor acudió a mí. Abrí los ojos (no sé como los cerré, pero lo hice),
y cuando ví aquello.......... creo que mis párpados desaparecieron, tenía los
ojos, no como platos, los tenía como las paelleras utilizadas para 200 personas,
así estaban de abiertos. Mi corazón estaba a mil por hora, estaba loco mi
corazón la verdad, estaba loco. Lo que estaba sucediendo sencillamente era que
Olaia me estaba chupando la polla, y aunque era inexperta, era una delicia, me
la chupaba de una manera deliciosa. Que bueno, que sueño estaba teniendo (no
podía ser real, yo tenía que estar soñando), pero me dejé ir, y así disfrutar lo
que podía, que era mucho y muy bueno.


Después de un rato disfrutando, sentí que me iba a correr, y
para evitarme problemas, porque a lo mejor no le gustaba, la avisé, y así no
correrme en su boca. Ella se levantó, y nuevamente nuestras lenguas se pusieron
a trabajar, yo de cintura para abajo desnudo, mientras que ella vestida.


-Esto se tiene que acabar, me toca, es mi turno.- Mi mano se
movió lentamente, acariciando su cuerpo (no quería ser brusco, quería que
también ella disfrutase), y poco a poco fuí llegando a su estómago, Le pasé la
mano por detrás, hasta llegar a su trasero, que estaba como una piedra.
Mientras, mi otra mano también fué bajando, pero hasta donde estaba su pecho, el
cual empecé a masajear en círculos. Se notaba que le gustaba, porque se puso muy
duro, y su pezón sobresalía de la camiseta que llevaba. Poco a poco la fuí
tocando por todos lados, mientras nuestras lenguas seguían con su trabajo, hasta
que cogí valor y le fué bajando poco a poco aquellas braguitas. No sé si hice
algo mal, fué lo primero que pensé cuando ella se separó, no parecía enfadada,
pero yo no sabía que pensar.


-Vamos a mi cuarto.- Esto sí que no me lo esperaba, pero
reaccioné rápido, la cogí de la mano así se puso las braguitas de nuevo, y nos
dirigimos a su cuarto.- Quiero hacerlo, quiero follar contigo, pero con cuidado,
por favor.- Con todo el cuidado del mundo, no hacía falta la tercera parte de mi
plan, ella misma era quien me lo pedía.


-Por supesto, pero me gustaría ver como te desnudas.- Bueno,
por lo menos quería disfrutar de aquel espectáculo. Y menudo espectáculo. Yo me
tocaba la polla (ya estaba completamente desnudo) mientras ella, primero se
quitó la camiseta, dejando a la vista unos senos preciosos, duros, redonditos,
en definitiva, para comerlos. Al ver mi cara, sonrió, ya que mi cara demostraba
lo admirado que me tenía su cuerpo. Poco después se metí las manos por debajo de
la faldita, y empezó a bajarse las braguitas. Que espectáculo. No podía tocarme
la polla so pena de correrme en el momento. Cuando se las quitó, yo tenía la
boca abierta, podía tragar hasta un toro si hiciese falta, de lo abierta que la
tenía. Ella sonrió, y casi me desmayo, joder, esa chica tenía que ser mía. Así
que me levanté, y la agarré de la cintura mientras nuevamente empezaba a
besarla. Como pudo se quitó la falda, quedándose desnuda, ya estaba llegando el
momento.


Nos tumbamos en la cama, mientras nos seguíamos besando, y al
poco fuí acomodando mi pene cerca de su vagina, hasta rozar la entradita. Ella
lo notó, y me miró directamente a los ojos, permitiendo la entrada. Previsor que
fuí, le coloqué un cojín que allí había debajo de sus caderas, así la
penetración era mejor. Le fuí metiendo poco a poco, mientras ella me agarraba
fuerte por la espalda, y cuando sentí su virginidad, la besé, me retiré un poco
y la metí hasta el fondo. Ya no era virgen, ni yo tampoco. Intentó gritar, pero
yo se lo impedía, la besaba con ganas, pero sin forzar en ningún momento.


Al poco de metérsela, y cuando ya creía que ya no le dolía
nada, empecé a moverme, y sorpresa, ella se movía a mi ritmo. Y vaya si lo
disfrutaba, al poco ya sentí como se corría. Joder con la chica, parecía que no
pero era una maravilla follando. Yo seguía con el mete-saca cada vez más rápido,
mientras ella gemía, no era casi capaz de hablar. Yo estaba ya a punto de
correrme, así que se la saqué, no sé por qué, pero se la saqué. Ella me miró
extrañada, y antes de que pudiese decir nada, para dentro de nuevo. Y para
fuera, y para dentro. Aquello era demasiado, ahora no gemía, ahora casi gritaba.
Yo no podía más, y sin poder remediarlo, me corrí dentro de su vagina. Joder que
corrida, estuve sacando leche por mucho tiempo. Y ella a su vez con un orgasmo
que no parecía tener fin. Al fin nos quedamos quietos, yo aún con el pene
dentro, y ella respirando pausadamente, como si corriese 10 km. seguidos. Al
poco rato le saqué la polla, y la besé suavemente, aquella chica ya era mía, y
eso me encantaba.


Mi suerte terminó, su hermano estaba llegando, así que había
que darse prisa, o me vestía en 2 segundos o tenía cita con la pena de muerte.
No creo que nunca me hubiese vestido tan rápido, por poco me confundo y pongo el
calzado en el pieé que no era. Lo importante era vestirme, no como me vestía.
Olaia también se vistió rápida, pero con ponerse la camiseta, la falda y
limpiarse un poco, ya estaba lista. Eso era trampa.


Por poco, pero cuando completé mi hazaña, un grito inundó la
casa.


-¡¡Olaiaaaaaa!!- Vaya, era la sirena del faro, pues menudos
pulmones que tenía la mujer.


-Estoy arriba.- La voz contrastaba mucho, era un encanto esta
chica, que maravilla.


-Baja, te tengo que llevar a casa, y a tu amigo también.-
Esta vez era su hermano, parecía tener prisa. Menos mal que teníamos todo
preparado, así que cogimos todo y en un momento estábamos ambos dispuestos para
marchar.


Salimos de la casa, y en 10 minutos estaba ya en la mía, le
di un beso en la mejilla a Olaia (no me atrevía a nada más) y subí rápido y
veloz las escaleras. Ni cenar ni ostias, para cama que aquello había que
recordarlo.


Al día siguiente, muchas miradas se dirigían a mi persona,
pero ni puto caso. Respecto a mis compañeros........ (gente así y en esos
momentos no se les puede llamar amigos) y a sus preguntas...... voy a ir al
infierno por la cantidad de mentiras que conté. Para terminar, cuando crucé la
mirada con Olaia........ esta vez mi corazón se negó a trabajar, casi me
desmayo. Algo adivinó el resto de la clase a través de esa mirada, pero nunca
sabrán lo que pasó aquel día. Solo diré que Olaia es mi novia, y es la mejor
chica que existe en el mundo. Eso sí, me sigue humillando en el Reversi.


Si quieren saber algo más, escríbanme.


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