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Relato: Vacaciones sin mi marido… pero con mi hijo


 


Relato: Vacaciones sin mi marido… pero con mi hijo

  

VACACIONES SIN MI MARIDO…PERO CON MI HIJO



            Hola a todos, lectores de relatos de incesto. Me
llamo Cristina y les voy a contar como me inicié en el mundo de las relaciones
entre familiares, en mi caso con mi hijo.



            Empezaré describiendo a mi familia y a mi misma.
Me casé muy joven, con 18 años, con un hombre del que estaba perdidamente
enamorada, pero que es 12 años mayor que yo, es decir que cuando nos casamos él
tenía 30. Justo al año tuvimos a nuestro único hijo, José. Tiene ahora 17 años,
pero cuando sucedió esto tenía 16. Es un chico estupendo, cariñoso, buen
estudiante, si bien he de decir que es un poco tímido con las chicas, y sin ser
un chico modelo de belleza, no es para nada feo. Es un poco más alto que yo,
apenas 2 cm., y yo soy una mujer alta para mi generación, pues mido 1,78. Es
moreno, como yo.



            Por mi parte yo soy morena y a base de un poco de
dieta y ejercicio regular conservo una línea bastante aceptable. Tengo un 95 de
talla de sujetador, con unas areolas medianas, oscuras y unos pezones igualmente
oscuros y de un tamaño bastante grande, que cuando se ponía erectos se notaban
incluso a través de la blusa y el sujetador. Y un culo firme. No creo ser una
belleza de quitar el hipo pero si resultona, y más de un hombre se gira cuando
paso por la calle.



            Cuando sucedió todo lo que les voy a narrar tenía
35 años y como he dicho mi hijo 14. Mi marido por ese entonces ya andaba por los
47, y desde hacía algún tiempo parece que había perdido algo de interés por mí,
ya que solo echábamos el polvo del sábado por la noche y el resto de la semana,
nada. A pesar de todo era y es muy cariñoso y un buen padre. Al principio
incluso pensé que podría tener una amante, pero luego me convencí que no.



            Tanto mi marido como yo trabajamos, por lo que
podemos vivir con desahogo, incluso nos podemos permitir ciertos lujos, como una
buena casa y dos coches de segmento medio-alto.



            Ese año por las vacaciones nos íbamos a ir mi
marido y yo solos, ya que necesitamos descansar. Por su parte mi hijo iría con
mis padres que viven en Cádiz, y así podría estar con sus primos, y claro con
sus abuelos. Como la idea era desconectar de todo, decidimos ir a una de las
islas griegas, un tanto exclusiva, pero ideal para no tener contacto con el
mundo.



            A falta de una semana para la partida resultó que
a mi marido le surgió un grave problema en su trabajo, por lo que tendría que
posponer sus vacaciones. Por el contrario, yo ya no podía cambiar las mías, así
que me vi con un viaje al que no podría ir, pero entonces mi marido dijo que me
llevara a José a la isla. Al principio estaba un poco decepcionada, pero
realmente necesitaba unas vacaciones, así que acepté. Hicimos los cambios en la
agencia de viajes y lo preparamos todo para la salida.



            Llegamos a Grecia y tuvimos que coger un barco
para ir a la pequeña isla que sería nuestro lugar de descanso. Al principio noté
que mi hijo estaba un poco triste por no poder ir con sus primos, con los que se
lleva realmente bien, pero creo que para que no lo notara o bien por el hecho de
salir de España de vacaciones fue cambiando su ánimo.



            El hotel en el que nos íbamos a quedar es una
maravilla. Estaba cerca de una pequeña cala y nuestra habitación daba al mar,
las vistas eran extraordinarias. Ese mismo día de llegada nos aseamos y fuimos a
dar una vuelta por el hotel. Teníamos un acceso a la cala desde el hotel, que
también contaba con una gran piscina. Cuando bajamos estaba casi llena, la
mayoría era gente joven, sobre todo parejas, pero también familias.



            Me pude fijar que mi hijo se quedaba mirando a
las señoras que iban en top-less en la piscina, que eran casi todas, pero como
no lo hacía de una manera descarada opté por no decirle nada.



            Jóse, ¿que prefieres, playa o piscina?


            Lo que tú prefieras, mamá.


            Vale, entonces nos iremos a la playa, a ver que
tal está.



            Fuimos a la habitación y mientras yo me ponía el
bikini en el baño, mi hijo se puso su bañador en la habitación. Sin ser una
familia puritana no era frecuente que mi hijo me viese en ropa interior, y creo
que nunca me había visto desnuda.



            Cogimos las toallas y nos dirigimos a la pequeña
cala. Al llegar mi sorpresa fue doble, por una parte la cala era un pequeño
paraíso, y por otro me fijé que casi todo el mundo iba desnudo o todo lo más,
las mujeres en top-less, pero con unos tangas que apenas les tapaban nada. La
verdad es que asusté un poco, no por mí, sino por mi hijo, quizá aquello era
demasiado para él, ya que no estaba acostumbrado. En mi Cádiz natal el top-less
es muy esporádico, y el nudismo integral…nada de nada.



            Cariño, cómo estás?


            Bien, mamá, pero desde luego esto no es como la
Playa de la Victoria


            Si estás incómodo nos vamos


            No te preocupes, mamá. He venido a acompañarte,
pero si quieres me voy.


            No mi amor, lo decía por ti



            Buscamos un sitio en el que extender las toallas
y nos pusimos a tomar el sol. Creo que Jóse se aburría, pero no dijo nada, la
verdad es que es un hijo maravilloso. Vimos unas motos acuáticas y le pregunté
si quería ir con una a dar una vuelta. Sus ojos se abrieron como platos y dijo
que si. El encargado nos dio una mala noticia, ya que dijo que él al ser menor
de edad no podía llevar la moto, pero que las había de dos plazas y yo podría
conducirla. Si bien nunca había llevado una moto de agua, para no desilusionar a
mi hijo le dije al tipo que d acuerdo, que yo la llevaría.



            Nos subimos a la moto, después que me explicaron
como funcionaba y salimos a dar una vuelta. Mi hijo se agarró a mi y esa
sensación fue extraña, pero no le di importancia. Después del tiempo que
teníamos asignado volvimos. La cara de mi hijo era radiante. Me dio un beso en
la mejilla y me dio las gracias.



            Volvimos a tomar el sol. La verdad es que era un
poco el centro de atención, ya que todo el mundo iba ligero de ropa y yo era la
única mujer que llevaba las tetas tapadas. La verdad es que no me importaba
ponerme en top-less, pero me daba un poco de apuro por mi hijo. Después de 15 o
20 miradas en las que me decían “vaya con la puritana”, me armé de valor para
quitarme la parte de arriba del bikini



            Jóse, te has fijado que todas las mujeres van por
lo menos en top-less, y que aquí soy un “bicho raro” usando bikini


            Ya…


            ¿Te parecería mal que me quitase la parte de
arriba del bikini?


            No…bueno…haz lo que quieras…


            Por que dices eso?


            Es que nunca has hecho top-less…


            Bueno alguna vez si que lo he hecho, pero nunca
en Cádiz, sino en sitios donde no conocía a nadie, ya sabes que soy un poco
vergonzosa con estas cosas


            ¿Y no te da vergüenza que yo te vea los pechos?


            Bueno, Jóse, tu eres mi hijo…


            Si, pero nunca te he visto los pechos…


            Hasta ahora…


             


            En ese momento me desabroché el bikini y mis dos
pechos escaparon de su prisión.



            Joder, mamá, vaya tetas… perdona, por favor,
mami, no quería decir eso…


            Bueno…



            Al principio no reaccioné, pero luego me di
cuenta de lo que había dicho



            Jóse, por que has dicho que no querías decir eso?


            Es que… eres mi madre…


            Y?


            Pues que no puedo decir que mi madre tiene los
pechos bonitos…


            Vaya, hace dos minutos eran tetas y ahora son
pechos…y por qué no puedes decir que tengo unos pechos bonitos?


            Pues…¡¡porque eres mi madre!!


            Que pasa con eso. Acaso no has dicho alguna vez
que un vestido es muy bonito, o que el peinado me sentaba bien?


            Si, pero no es lo mismo…


            Por que no es lo mismo?


            Pues porque si digo que tienes los pechos bonitos
igual te enfadas conmigo…


            Como me voy a enfadar por eso… al contrario, es
un piropo, que tu propio hijo te diga que tienes el pecho…bueno las tetas
bonitas, y como lo has dicho es todo un halago.


            Pues vale, entonces tienes unas tetas preciosas,
creo que en la playa no hay nadie que las tenga más bonitas…


            Vale ya, me vas a poner colorada…creo que te
hemos dado una educación demasiado conservadora…


            Bueno, en el cole tenemos clase de ecuación
sexual…


            En un colegio de curas? Que te enseñan?


            Pues como se reproducen los hombres, como son los
órganos sexuales…


            Te han explicado cosas como la masturbación, o
has visto alguna mujer desnuda, o como evitar un embarazo no deseado…?


           


            Mi hijo se puso un poco rojo



            No eso no…


            Ves a lo que me refiero, creo que en tu colegio
van un poco atrasados en algunos aspectos.



            Pasamos varios días en los que mi hijo se
acostumbró a verme en top-less, incluso me puse un tanga que dejaba ver casi
todo mi culo



            Esa noche cenamos en el hotel. Pedimos una
botella de vino de la tierra, que estaba muy bueno, pero era un poco fuerte. Mi
hijo acostumbraba a beber un poco de vino en las cenas fuera de casa. Pensaba
constantemente en mi hijo y su “educación sexual”. Reconozco que el tema me
excitaba.



            Oye, Jóse, sobre lo que hablamos el otro día  en
la playa…


            De verdad que lo siento, no debí decir lo que
dije…


            No me refiero a eso, y además te dije que fue
todo un halago…me refiero a tu educación sexual. Creo que es muy importante que
sepas algunas cosas…


            Vale, cuando vuelva a clase las preguntaré


            No creo que en un colegio de curas te vayan a
decir jamás como usar un preservativo, o la píldora en caso de las chicas…


            Mamá…


            Escucha, por favor. Dime que sabes sobre el sexo.
No te cortes, que soy tu madre


            Pues precisamente por eso, me corto


            Entonces imagínate que soy una amiga de mucha
confianza…


            Eso es difícil…


            Inténtalo…


            Venga… la verdad es que no se mucho, como te
dije, cómo se hace el amor, y poco más


            Y sobre la masturbación te han dicho algo?


            Sí, que es pecado…


            Típico de los curas…pero ya por lo menos no te
dicen que te vas a quedar ciego o se te va a secar la médula


            No, eso no (se rió)


            Y has visto alguna vez a una mujer desnuda o
sabes como ponerte un condón?


            Bueno claro que he visto mujeres desnudas, por
ejemplo hoy en la playa…


            Me refiero si has visto una vagina de cerca, o
unos labios mayores y menores…


            Solo en revistas…


            Te propongo un trato…


            Cual?


            Lo primero es que me tienes que prometer que no
le contarás esto a nadie…


            Te lo prometo…


            El trato es que si quieres te doy unas clases de
educación sexual del siglo XXI…


            ¿Cómo?


            Pues lo que te he dicho, como usar un condón,
como es una mujer, que le gusta…¿quieres o no?


            Claro


            Pues lo primero es que mañana en la playa
tomaremos el sol sin ropa…


            Vale…


            Ahora la primera lección…la mujer.



            Para asombro de mi hijo me quité el vestido que
llevaba y me quedé sólo con las bragas, ya que no me había puesto sujetador.
Inmediatamente me quité las bragas y le mostré mi sexo a mi hijo por primera
vez. Le dije que eran los pezones, las areolas, y luego me senté en el borde de
la cama. Le indiqué que se sentara en el suelo enfrente de mí. Me abrí de
piernas y le mostré lo que eran los labios mayores y menores, el monte de venus,
el clítoris,… el me hizo algunas preguntas, como la función del clítoris. Le
dije que realmente no sabía para que era, pero que te daba mucho gusto. Luego me
puse a cuatro patas y le enseñe el ojete. Le dije que hay gente a la que le
gusta el sexo anal.



            A ti te gusta el sexo anal, mamá?


           


            La pregunta me cogió un poco por sorpresa, pero
no era un momento para cortes



            La verdad es que sí, me encanta, pero no lo
practico hace mucho. La lección número dos es sobre la masturbación. No se si
será o no pecado, pero te aseguro que no es mala. Por un lado aprendes a conocer
tu cuerpo, y por otro te da gusto ¿te habrás masturbado alguna vez?


            Si, pero como pensaba que era pecado, después me
sentía un poco mal


            Pues a partir de ahora, puedes masturbarte sin
remordimiento


            ¿Tú también te masturbas, mami?


            Si, la verdad, que más de lo que quisiera


            ¿Por qué dices eso?


            La verdad es que esto es muy personal, pero papá
apenas me hace el amor una vez a la semana o cada 10 días…


            Pues no lo entiendo…


            El qué cariño?


            Que si yo tuviera una mujer como tú, no se
escapaba ni un día.


            Gracias hijo, eres un solete.



            La verdad es que cada vez estaba más excitada.



            La siguiente lección es como te pones un condón.
Anda, quítate la ropa


            Mamá, es que…


            Que?


            Que estoy un poco excitado…


            Pues eso es perfecto, porque un condón siempre se
pone con la polla dura.



            Cogí un condón de los que tenía preparado
pensando que iba a venir con mi marido, ya que no me gusta tomar la píldora, y
me fui hacia mi hijo



            Ves, lo abres, nunca con algo que lo pueda picar,
lo tomas del reservorio y vas desenrollando.



            Yo creí que mi hijo iba a explotar.



            Mami, cuando un hombre está excitado se empalma,
pero como noto que una mujer está excitada?


            La verdad es que no es tan llamativo como la
erección del hombre, pero claro que hay datos, como la mirada de deseo, los
pezones se ponen duros, nuestra vagina suelta un líquido para lubricar…


            Tu tienes ahora los pezones duros ¿estás
excitada?


            Claro que si


            ¿Y también tienes ese líquido?


            Sí


            Puedo ver como es?


            Eso mejor se palpa


            Puedo palparlo?



            Ya apenas podía controlar mis actos



            Puedes hacer lo que quieras, amor…


           


            Dirigió uno de sus dedos hacia mi chocho. Cuando
lo metió lancé un pequeño gemido



            Estás bien, mamá?


            Estoy en la gloria


            Es cierto… tienes el coño súper húmedo


            Siiiii sigue así, despacio. Me matas de gusto…


            Creo que yo también voy a explotar



            Noté unos espasmos en la mano de mi hijo cuando
se corrió. Vi como el condón se había llenado de semen. Se lo quité.



            Nunca me había corrido así, mamá


            Es que estás muy excitado, como yo. Ven aquí.



            Le di un pico. El me dio otro, hasta que poco a
poco nuestras lenguas se fueron entrelazando.



            Jóse ¿sabes lo que es un 69?


            Si…


            Pues prepárate, que vamos a hacer uno



            Le empecé a chupar la polla al tiempo que el,
tímidamente me lamía el coño. Le dije que lo hiciera sin miedo. Empezó a mover
su lengua e incluso me daba algún mordisquito en el clítoris. Estaba a punto de
irme y aumenté la velocidad de la mamada



            Mamá, me voy a correr…


            Yo también, mi amor…



            Saqué la polla de mi hijo de mi boca justo en el
momento en que se corría. Hice algo que no había hecho nunca, echarme la leche
de mi hijo sobre mis pechos. Luego los lamí. Me gustó el sabor del semen de mi
hijo.



            Mamá esto ha sido increíble. Estoy como un toro…


            Y yo mi amor, nunca en mi vida me había corrido
así. Estoy como una perra en celo…


            Quiero comerte las tetas…


            Son para ti, las dos…



            Me volví a correr con el tacto de la lengua de mi
hijo sobre mis tetas, al tiempo que su mano acariciaba mi chumino, caliente como
un horno. Cuando terminó le coloqué otro condón



            Vamos a tirar la última barrera…


            ¿Cuál?


            Me vas a follar. Vas a meter la polla en el coño
por el que viniste al mundo, me vas a hacer mujer…


            Te quiero, mamá…


            Y yo a ti, mi amor…


            Me abrí bien de patas, mientras mi hijo dirigía
su polla a la entrada de mi agujero. A indicaciones mías empezó con un lento
mete-saca.



            Así, así, así, ,mi amor, fóllame, joder, que
bueno!



            Mis gritos y gemidos eran cada vez más fuertes,
hasta que llegué al orgasmo. Sin embargo mi hijo todavía seguía con la polla
bien dura...



            Mami, dijiste que te gusta el sexo anal…


            Si cariño,…pero te he dicho que no lo hago hace
mucho. Como papá folla poco, lo hace por delante, además creo que nunca le ha
gustado demasiado follarme el culo, así que no sé…


            Seré muy delicado…


            Vale, pero haz lo que te diga…


           


            Lubriqué bien la entrada de mi ano, luego le dije
a mi hijo que metiera un poco su polla en mi culo y la dejase quieta, para
acostumbrarme. Luego un poco más y al final el último empujón para seguir con un
frenético movimiento.



            Que gusto, Jóse, que bien me partes el culo…


            Es que tienes un culo maravilloso, mamá. Te
quiero, y quiero hacerte el amor todos los días, que no necesites masturbarte
nunca más…


            Si mi amor, soy tuya, soy tu madre, tu puta, tu
perra, tu esclava, tu amante… puedes hacer conmigo lo que quieras, pero sigue
moviéndote…me corrooooooo!



            A partir de ese momento fuimos todos los días a
la playa desnudos, follábamos como locos cuando estábamos en la habitación, y
una vez de vuelta a España seguíamos follando todas las tardes, antes de que
volviese mi marido de trabajar.



            Esto ocurrió el verano pasado. En un futuro les
contaré lo que pasó hace pocas semanas.


 

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Relato: Vacaciones sin mi marido… pero con mi hijo
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